El ficus de Santo Domingo pasa la 'ITV'

El experto en arboristería Santi Rey (d) y un técnico de STV inspeccionaron ayer las ramas del ficus subidos a una grúa./Guillermo Carrión
El experto en arboristería Santi Rey (d) y un técnico de STV inspeccionaron ayer las ramas del ficus subidos a una grúa. / Guillermo Carrión

El especialista en arboricultura Santi Rey supervisa también la descarga de 6.000 kilos de peso en los ejemplares del jardín de Floridablanca, que permanece cerrado. A un mes de cumplirse un año del desplome de tres grandes ramas, los expertos intensifican los controles

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOSMurcia

Se acerca el verano y con él la sequedad y las altas temperaturas, los peores enemigos que pueden propiciar el estrés hídrico y térmico tanto al centenario ficus de Santo Domingo como a los ejemplares que dan majestuosidad al jardín de Floridablanca y al Cuartel de Artillería. A un mes de que se cumpla un año del desplome de varias ramas de gran envergadura sobre las terrazas y edificios anejos de la céntrica plaza -fue el 16 de junio-, el Ayuntamiento está intensificando los trabajos de inspección y control para evitar a toda costa que se pueda producir un episodio similar al del año pasado. Los ficus de Murcia pasan estos días su particular 'ITV' de puesta a punto para el verano a cargo del servicio municipal de Parques y Jardines y de la empresa STV, concesionaria del mantenimiento, que cuenta, con el asesoramiento del valenciano Santi Rey, especialista en arboricultura, que ayer estuvo en Murcia.

El árbol más emblemático de la ciudad sigue siendo fotografiado a diario por los turistas que vienen de visita. Pero si se le suma, como ayer, el despliegue de una grúa para que Santi Rey, junto a otro técnico de STV, inspeccionaran la copa, la instantánea estaba asegurada, como así sucedió. «La brotación va bien», asegura el experto valenciano. «Las heridas en la base le hicieron bastante daño -agrega- sobre todo por el problema del cableado de acero en la base, que era muy antiguo, y lo estranguló». En su lugar, y como sujeción de las ramas, se utiliza ahora el sistema boa, con un cableado elástico de doble entrelazado para mayor seguridad. «Este cableado -explica Israel Ayala, técnico de STV- funciona como si fuera un testigo en las fachadas de los edificios. Si detectamos cualquier movimiento, sabemos que algo le está ocurriendo».

Rey recomienda que se mantenga la tela de yute que protege de las inclemencias del sol las partes más expuestas y que mayor daño sufrieron tras resquebrajarse las ramas.

«La brotación va bien, pero las heridas en la base le hicieron mucho daño por el cableado de acero que lo estranguló», indica Rey

El concejal de Modernización de la Administración y Desarrollo Urbano, José Guillén, que ayer se reunió a pie de árbol con técnicos y especialistas, explicó a 'La Verdad' que «contamos con varios sistemas de seguridad: los dos cableados, la pérgola perimetral, y un dispositivo 'smart' (inteligente) de sensorización capaz de detectar situaciones de estrés a través de la información pormenorizada, minuto a minuto, del nivel de humedad y temperatura ambiental, así como el grado de humedad del suelo y de las hojas, con objeto de que los técnicos regulen el riego tanto con aspersores en la base como en las ramas, a través de un sistema de nebulización».

«Un bonsái gigante»

Israel Ayala añade que «la aportación de agua no es siempre la misma porque los ficus no son ciencias exactas, sino seres vivos». Recuerda que «en la base pusimos un triturado de corteza que retiene la humedad y lo mantiene fresco en las raíces porque no recibe la radiación del sol directamente y hace que el ficus esté más cómodo en su macetero».

Once meses después de un episodio que quedará en las retinas de los murcianos por su aparatosidad -ya que no hubo que lamentar víctimas- el ficus que fue plantado en 1893 ha perdido en monumentalidad para ganar en seguridad. De ocupar un radio de 10 metros, ahora se ha reducido a tres metros. «La idea sería mantenerlo en un bonsái gigante», indican los especialistas.

Santi Rey afirma que «en Valencia también tenemos ficus muy grandes, pero las ramas no tienen tanto riesgo de caída como aquí porque el clima no es el mismo. La diferencia es que en Valencia hay más humedad por el mar».

Desde hace unas semanas se está trabajando también en los ficus del jardín de Floridablanca -uno de la especia nítida y 11 'macrophylla, como el de Santo Domingo-, que está cerrado mientras se llevan a cabo los trabajos de revisión y poda. Ya se le ha descargado de 3.000 kilos de ramas del total de 6 o 7 toneladas previstas. «Normalmente los revisamos dos veces al año -explica Israel Ayala-, pero este año subiremos más, 4 o 5 veces, sobre todo antes de la época estival que es cuando sufren estrés hídrico y térmico. También se revisan antes del invierno por las lluvias y el viento». De hecho, a lo largo del año, y coincidiendo con alertas amarillas por temporal y viento, el jardín de Floridablanca ha estado cerrado al público.

Guillén explica que «tenemos un protocolo para garantizar la seguridad y ante cualquier alerta amarilla por altas temperaturas o temporal procedemos al cierre del jardín». En estos momentos se estrá trabajando «para quitarle lateralidad y controlar las inserciones». En cuanto a la apertura del jardín, explica que «si todo va bien, lo antes posible, quizá la semana que viene».

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