Diez años de salvaguarda de la huerta murciana

Acequia Pitarque, en El Esparragal./Huermur
Acequia Pitarque, en El Esparragal. / Huermur

La asociación Huermur rememora con 'La Verdad' los hitos más importantes en su décimo aniversario de actividad

Marta Semitiel
MARTA SEMITIELMurcia

Luchar es fácil. Al menos cuando se tiene una motivación lo suficiente fuerte como para alzar la voz. Al menos cuando se presencia una injusticia lo suficiente grande como para permitirse mirar hacia otro lado. Mantener esa lucha en el tiempo, sin embargo, es una labor que solo pueden realizar aquellos que ven en su reivindicación un verdadero motor de cambio. Así sucede en Huermur, la asociación que cumple diez años de lucha por la conservación de la huerta, las tradiciones, el paisaje y el patrimonio murcianos.

Diez años entre quejas, escritos, fotos de denuncia, querellas. «La situación de la huerta en 2008 era crítica. El suelo se veía como un bien con el que especular y las administraciones no tenían el patrimonio en sus agendas. Aquel año surgieron varios problemas puntuales en distintos sitios de Murcia, y los vecinos creímos que si nos uníamos, sería más fácil que nos escucharan», recuerda Pedro Jesús Fernández, uno de los fundadores de Huermur.

Derribo de Casa Grande en Alquerías.
Derribo de Casa Grande en Alquerías. / Huermur

Un lustro después, se han convertido en los guardianes de la huerta. Su fama de justicieros es tan fuerte que «incluso hay constructores que cuando nos ven aparecer, nos tienen miedo, porque saben que vamos a hacer fotos y a denunciar todo lo que esté mal hecho», aseguran. Sin embargo, son conscientes de que su labor es algo que no les corresponde, «porque quien debería velar por el cumplimiento de la ley de protección patrimonial y medioambiental es la administración».

Los mayores logros

«Pero claro, ¿cómo van a velar por una ley que ellos mismos incumplen?», pregunta al aire Sergio Pacheco Moreno, presidente de la asociación, estudiante de Derecho y amante acérrimo de la huerta como si formara parte de sus genes. «Nosotros denunciamos todo lo que vemos y recibimos denuncias de muchísima gente, que prefiere llamarnos a nosotros en lugar de llamar a la policía, porque no creen que ella vaya a parar de forma efectiva las cosas. Algunas personas también nos llaman porque no se atreven a denunciar a sus propios vecinos».

Al echar la vista atrás, Fernández asegura que el mayor logro de Huermur es «haber conseguido que la huerta haya entrado en la agenda política y se tenga en cuenta, aunque sea sobre el papel, a la hora de proyectar y hacer las cosas. Por ejemplo, hace diez años era impensable una Concejalía de Huerta y hoy existe. En esas cosas es donde nos damos cuenta del trabajo que hemos hecho», considera.

Más de 200 injusticias patrimoniales y medioambientales de la huerta han defendido en los últimos diez años. Una labor ardua para la que han realizado más de 1.000 actuaciones: «Hay escritos que se duplican, procedimientos que se abren por varias vías por una misma cosa». Entre sus causas más aplaudidas se encuentran «la paralización de la urbanización proyectada en Sucina y de la ampliación de naves industriales en El Raal», aunque también destacan haber mantenido la protección de la ermita de Alcantarilla como Bien de Interés Cultural.

Derribo del Molino de Oliver.
Derribo del Molino de Oliver. / Huermur

Si tuvieran que elegir uno de ellos como el máximo representante de sus hitos, sin duda sería la paralización del derribo del Molino de Oliver y su escudo en una obra sin licencia y «haber conseguido condenar por ese delito contra el patrimonio histórico al entonces presidente del Consejo de Hombres Buenos, un órgano declarado Patrimonio de la Humanidad».

Escudo en la fachada y tras su aparición en la pala excabadora.
Escudo en la fachada y tras su aparición en la pala excabadora. / Huermur

La gran aberración

A estas alturas, en Huermur han perdido la cuenta de las veces en las que el Ayuntamiento de Murcia, la Comunidad, la Confederación Hidrográfica del Segura, un ministerio, un juzgado o una institución les ha dado la razón y ha multado o paralizado alguna actuación por atentar contra la ley medioambiental o de conservación del patrimonio. Sin embargo «después de cada victoria se te queda un sabor agridulce, porque en realidad el daño ya está hecho. A nosotros y a la huerta no le vale de nada que cinco años después nos digan que teníamos razón», reitera Fernández.

Para ambos, la mayor aberración que se ha cometido en la huerta de Murcia «fue la construcción de la urbanización Joven Futura, porque se llevó por delante un yacimiento arqueológico, se llevó por delante acequias, suelos de huerta, huertanos que vivían allí... Arrasó con una forma de vida. Y por supuesto también se llevó por delante la credibilidad del Ayuntamiento y de la Comunidad, que decían que esa urbanización era completamente legal y ahora se ha visto que no», lamenta Pacheco.

- ¿Hay alguna joya de la corona de la huerta que se haya querido mantener desde las administraciones?

- No. Ninguna. Esa joya debería ser la Contraparada, que es el nacimiento de toda la huerta murciana, y lleva un año y medio en un estado lamentable al que no tienen intención de ponerle solución...

Los próximos 10 años

A pesar del la labor «completamente voluntaria» que realizan en Huermur, Fernández incide en que la asociación «no quiere reconocimiento ni aplausos, lo que queremos es que los ciudadanos y las administraciones miren hacia la huerta, porque es un legado milenario y nadie tiene el derecho de quitárselo a las generaciones futuras. O por decirlo con otras palabras: de nada vale la fiesta del Bando de la Huerta si los otros 364 días del año la huerta te importa un carajo».

El el equipo directivo de Huermur participan de forma activa unas 25 personas, aunque sus colaboradores puntuales oscilan entre 400 y 500. No aceptan dinero de ninguna administración pública, decisión que responde «a razones éticas», según admiten los responsables de Huermur: «Coger dinero te condiciona y te limita. No sería lógico que nos subvencionaran aquellos a los que luego denunciamos», explica Pacheco.

- ¿Dónde les gustaría que estuviera Huermur dentro de diez años?

- Sinceramente, nos gustaría que Huermur no tuviera que existir.

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