El Corpus desafía al intenso calor

Algunos familiares abanican, este domingo por la mañana, a los niños, que soportan el intenso calor durante el desfile del Corpus Christi por las calles del centro de Murcia.
Algunos familiares abanican, este domingo por la mañana, a los niños, que soportan el intenso calor durante el desfile del Corpus Christi por las calles del centro de Murcia. / Edu Botella / AGM

Cientos de personas participaron en la procesión que recorrió las calles del centro de la ciudad, salpicadas de altares

M. CARMEN RAMÍREZMurcia

La fe y la devoción poco entienden de calor. Pero lo cierto es que los cientos de personas que participaron este domingo en la procesión de la festividad del Corpus Christi tuvieron que, abanico en mano, soportar las altas temperaturas que tienen esta semana en jaque a todo el país y, por ende, a la Región de Murcia.

Rozaban las 10.45 horas cuando se inició en cortejo en la Catedral, tras la eucaristía que ofició el obispo de la Diócesis de Cartagena José Manuel Lorca Planes. Empezaron, como es habitual, las decenas de niños y niñas que, ataviados con sus trajes de Primera Comunión, se convirtieron en uno de los principales atractivos de la mañana, sobre todo para padres y abuelos, que no dudaron en sacar de nuevo sus mejores galas para acompañar a los pequeños en una mañana tan especial.

Los niños comulgantes fueron los primeros en pisar la alfombra de flores que dos carretas fueron preparando para que marcara el camino por las calles del centro de la ciudad. La Reina Infantil de la Huerta, acompañada por sus damas, precedió una de las principales novedades de la procesión de este año. Se trata de la imagen del Niño Perdido, de la Cofradía del Santo Sepulcro, que recuperaba con su presencia la costumbre de que imágenes de la ciudad salgan en este cortejo.

Un sentido aplauso

Comenzó entonces la larga fila de representantes de las cofradías y hermandades de la ciudad, así como de asociaciones y grupos católicos que siempre llenan el cortejo con su devota presencia. Empezaron entonces, en torno a las 11.30 horas, a repicar las campanas. Era el aviso de que el momento más importante estaba a punto de acaecer. Con la música del órgano de la Catedral difundida por las calles a través de altavoces portátiles, apareció por la puerta del templo catedralicio la Custodia del Corpus, una de las obras más valiosas de cuantas alberga la iglesia murciana. Se trata de una impresionante obra de orfebrería del siglo XVII, de Antonio Pérez de Montalto, que despertó los aplausos de los presentes y que da todo el sentido a esta procesión.

El cortejo pasó por las calles Frenería, Gran Vía, Pascual, Santa Catalina, Platería, Trapería, Salzillo y, de nuevo, por la plaza de Belluga para su recogida. Este recorrido estuvo, como es habitual, salpicado de altares que montan con devoción y esmero cofradías y grupos de la ciudad. El primero en el camino fue el de la Cofradía de la Salud, en la entrada del edificio Moneo, presidido por la imagen de San Juan con motivo de su XXV aniversario. Otro de los habituales es el que la Cofradía de la Caridad presenta en la plaza Santa Catalina, también con una imagen de San Juan. En la plaza Joufré, la Cofradía de la Misericordia montó un altar presidido por una imagen de la Virgen del Carmen. El grupo de Coros y Danzas Francisco Salzillo eligió dos imágenes, la Purísima y la Arrixaca, para su propuesta. La Virgen de Fátima fue la protagonista del altar de la Cofradía del Rosario y la de Fátima del de la Cofradía de la Cabeza. La Archicofradía del Resucitado trasladó las imágenes del paso de la Aparición a María Magdalena para presidir el altar que pusieron en la calle Salzillo.

La festividad del Corpus, que en realidad se celebraba el pasado jueves pero que desde hace años se traslada a domingo para adaptarse al calendario laboral, estuvo marcada por el intenso calor, que provocó, además de algo menos de afluencia de público, que los asistentes se arremolinaran en las sombras para ver pasar el cortejo.

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