Del bancal a la mesa

Del bancal a la mesa

El proyecto Tejiendo Redes, al que se suma el Ayuntamiento, prevé el acceso de los agricultores a tiendas locales y a una red de 'restaurantes verdes'. La Concejalía de Urbanismo crea la figura del 'dinamizador' para que detecte las fincas abandonadas y difunda la posibilidad de ponerlas en cultivo

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOSMurcia

La textura, sabor, aroma y color típico de las frutas y verduras recién cosechadas en la huerta de Murcia no tienen nada que ver con las piezas más vistosas que se puedan exhibir en cualquier supermercado. Lo sabe quien tiene la suerte de cultivar todavía hortalizas de temporada en su pequeño huerto y lo añora quien, medio siglo atrás, recogía un par de tomates del bancal del huerto de sus abuelos y se los comía a bocados sin necesidad de aderezarlos con aceite y sal. Esta estrategia es la que pretende el proyecto Tejiendo Redes, cuya finalidad es poner en contacto directo a los productores con los consumidores, sin intermediarios, lo que va a permitir mejorar las rentas y la calidad de vida de la población huertana, ya sea profesional o semiprofesional.

A esta iniciativa de la Consejería de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca -que presentó el pasado 7 de julio las bases reguladoras para la concesión de ayudas del programa Tejiendo Redes- se va a acoger la Concejalía de Urbanismo, Medio Ambiente y Huerta, que dirige Antonio Navarro, para potenciar la figura de los bancos de tierra.

Parcelas disponibles

Era Alta
Carril Torre San Miguel. Siete tahúllas Javalí Viejo: Rambla Ventosas. Finca de 2.758 metros cuadrados.
Javalí Viejo
Polígono 9, parcela 41. 4.557 metros cuadrados.
Era Alta
Carril Caetes. 2.152 metros cuadrados.

Cultivar tierras de huerta en desuso y permitir que lo hagan parados de larga duración, discapacitados, jóvenes y personas en riesgo de exclusión principalmente es el fin de los bancos de tierra, que para incentivar a los propietarios de las tierras pueden obtener una bonificación del 50% del IBI. A primeros de año surgieron las primeras ofertas de terrenos para cultivar en La Albatalía, Rincón de Beniscornia y Torreagüera, después de una campaña realizada por el Ayuntamiento en los mercadillos de pedanías.

Reticencias del propietario

Sin embargo, la campaña no ha acabado de despegar, según reconoce el edil, quizá por «la reticencia de los propietarios que no cultivan sus huertos a dejarlos en manos de alguien sin tener todas las garantías de si sus tierras se pondrán o no en producción, si recibirán una renta por acceder a arrendarlas y si al final podrán recuperar sus tahúllas sin problemas», al cabo de los cinco años, que es el plazo estipulado en las bases aprobadas por el Consistorio.

Paco Orenes: «Si se potencia la venta directa, puedes vivir de esto»

Una de las asociaciones que está colaborando con el Ayuntamiento en la puesta en marcha de los bancos de tierra es El Huertanico, marca comercial que se ha convertido en un referente en la recuperación de la huerta murciana y venta local de productos ecológicos. Paco Orenes y Antonio Sánchez se hicieron cargo hace algo más de un año de dos tahúllas en desuso en la pedanía de Rincón de Seca. Las limpiaron de rastrojos, las acondicionaron y comenzaron a plantar un poco de cada cosa. Son todo un ejemplo de cómo una persona puede conseguir en la huerta un empleo y una manera de vivir. «Comenzamos a recuperar simientes de coles, brócolis y repollos murcianos que plantamos en esta finca. En ocasiones, las recuperábamos de agricultores de un año para otro y otras las hemos adquirido en La Almajara del Sur, un vivero ecológico situado en Cehegín». Su intención era poner sus productos a la venta directamente, sin intermediarios, para conseguir un precio que les mereciera la pena. «Y lo que hicimos -explica- fue ir a restaurantes y tiendas de barrio para empezar a concienciarles. Les dijimos: necesitamos vuestra ayuda para consumir un producto local de un valor gatronómico perfecto». Y es que Paco, enamorado de la huerta de Murcia, asegura que «estas tierras son de las más fértiles, ya que las riadas dejan sedimentos que permiten que todo florezca». Y han ido cultivando distintas verduras y hortalizas, según la época y, a la vez, experimentando con nuevas variedades ecológicas. «En la cocina -explica Paco Orenes- se demandan productos de nueva generación». Ellos, por ejemplo, han conseguido unas berenjenas mini, del tamaño de los dátiles, «que las cocinan en directo delante del cliente. Se hacen con soplete y, una vez gratinadas, se les echa la salsa para aromatizar o algún brote tierno, de manera que es el chef el que puede poner en marcha su creatividad».

Paco Orenes y Antonio Sánchez se pusieron en contacto con Julio Velandrino, de Taúlla, en Espinardo, y con Sergio Martínez, de Keki Tapería, en Murcia, y algunos restaurantes más a los que sirven directamente sus productos. Han tenido plantadas hasta diez variedades distintas de pimiento (de bola, híbridos, ñoras), lechugas y acelgas, puerros, cebollas, mostaza gigante roja y mostaza verde y han ido captando clientes de tiendas, bares y cafeterías. «También gastan mucho nuestra naranja y limón local para vermús y gin-tonics».

Paco Orenes asegura que «si se potencia la venta directa en las cafeterías, se consigue que a estas fincas no tenga que venir un corredor y así se le paga el máximo al agricultor». El Huertanico tiene otras cinco tahúllas en explotación en Puebla de Soto, «donde estamos recuperando el limoncillo, que era una lima pequeña borde, que tiene un sabor increíble para la coctelería». También están especializados en plantas aromáticas, como la borraja, un producto que es comestible hasta la flor. En este sentido, asegura que «estamos iniciando la venta de flores comestibles autóctonas, como la acedera». También habla de las propiedades culinarias de la mostaza verde y de la mostaza gigante roja, «que está espectacular si la ponen en juliana en ensaladas».

Ahora están limpiando otra finca en Rincón de Seca, y están dispuestos a seguir colaborando con la Concejalía de Urbanismo, Medio Ambiente y Huerta para asesorar a quien lo necesite y potenciar los bancos de tierra.

Desde la Concejalía de Urbanismo, Medio Ambiente y Huerta entienden que el proyecto Tejiendo Redes va a servir para potenciar el banco de tierras, y ha previsto la figura de un dinamizador, que detecte fincas abandonadas, visite y difunda por la huerta la posibilidad de ponerlas en cultivo. «Periódicamente actualizaremos la relación y la enviaremos por mail a todos los potenciales arrendatarios», indica Jesús López López, subdirector técnico de la concejalía.

El proyecto Tejiendo Redes tiene aspectos que pueden resultar muy atractivos tanto para quienes arrienden sus tierras como para quienes decidan cultivar huertos en alquiler a cambio de pagar una pequeña renta anual a negociar entre las partes.

Entre las iniciativas se prevé crear una central de compras donde los agricultores puedan vender sus productos, así como conseguir una marca Huerta de Murcia, competitiva en el mercado. Otras ideas, que ya ha comenzado a poner en marcha algún colectivo como El Huertanico, es vender directamente a tiendas locales o tejer una red de 'restaurantes verdes'. Se trata de que una serie de establecimientos estén en contacto directo con los productores para el abastecimiento de productos de temporada de la huerta. Para promover esta red se organizarán jornadas y talleres sobre Alimentos de la Huerta en los restaurantes asociados. Por otro lado, se implicará a los cocineros de los 'restaurantes verdes' para que trabajen sobre nuevos sabores en la cocina, a partir de especies y variedades infrautilizadas de la huerta.

«La huerta no puede ser un museo; hay que ayudar para ponerla a producir»

«La huerta no puede ser un museo. Hay que apoyarla para ponerla en producción con un uso sostenible del agua y con la colaboración de todos: agricultores, tecnólogos, empresas y colegios profesionales tales como los ingenieros agrónomos». Esta es la ruta que se marca el edil Antonio Navarro, concejal de Urbanismo, Medio Ambiente y Huerta, para que los bancos de tierra incluso vayan más allá de la producción y lleguen a la comercialización y distribución, y quienes apuesten por poner en explotación huertos en desuso puedan hacer de ello un empleo, ya sea como único medio de vida o como una ayuda importante para contribuir a los ingresos de la economía familiar.

En muchos aspectos coinciden las acciones a emprender desde la Consejería de Agricultura y desde la Concejalía de Urbanismo, Medio Ambiente y Huerta, ya que ambas pretenden identificar espacios degradados y abandonados aptos para la agricultura. Para ellos se cartografiarán los espacios abandonados y degradados, con indicación de propiedad y situación legal, disponibilidad de recursos (superficie y agua), y se promoverán los huertos comunitarios y los bancos de tierra.

Para llevar a buen fin todos estos objetivos se contará con la colaboración de asociaciones y colegios profesionales.

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