Adiós al maestro Castaño, un valedor de la escuela pública

El maestro Castaño, en un homenaje en octubre de 2016.
El maestro Castaño, en un homenaje en octubre de 2016. / Edu Botella

Fallece en Murcia a los 100 años, tres meses después del último reconocimiento en el colegio de San Antón que lleva su nombre

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

«No tengo prisa por 'irme', recordad que 'como en la casa no se está en ningún sitio', pero prefiero que Caronte me monte en su barca y me lleve hasta la otra orilla antes que permanecer en ésta sin poder gozar de un paseo, una lectura o de lo que podemos llamar VIDA». Es el testimonio que dejó por escrito en el libro 'Antes de que me olvide' un maestro de esos que no se olvidan: José Castaño Sandoval. El maestro Castaño, que pudo ver este mundo durante 100 años, falleció ayer a mediodía, tres meses después de celebrar su último cumpleaños rodeado por los 208 alumnos del colegio público que lleva su nombre en San Antón. Allí plantaron un ciprés que hoy recuerda la alargada huella que deja este hombre entre la comunidad escolar.

Fue un entregado a la escuela pública, pese a los avatares sufridos en la Guerra Civil. Durante cerca de 35 años, entre 1941 y 1975, se vio privado de su mayor pasión: la docencia.

En 1938, durante la contienda bélica, Castaño ejercía en una escuela graduada en la plaza de la Paja, en El Carmen, y así relató al profesor de la UMU Javier Ballesta cómo acabó entre rejas: «En marzo del 39 se acaba la guerra y el primero de mayo ingreso en prisión, en la cárcel provincial. En junio, el fiscal me impone 30 años de reclusión perpetua por haber sido defensor de la República, ocupar cargos en instituciones, como la de secretario de organización del Comité Provincial y presidente de la FUE (Fundación Universitaria Escolar), algo así como un sindicato democrático de estudiantes».

Un golpe donde más le dolía, pues tuvo que probar suerte en otros oficios, ya que al terminar la refriega todos los estudios realizados en zona republicana fueron anulados. En 1943 contrajo matrimonio con una maestra compañera de la carrera. «Fueron malos tiempos, muy difíciles, trabajé en muchos oficios y gracias a mi mujer pudimos tirar adelante», reconocía. A la muerte del dictador, en 1975 reingresaron al cuerpo nacional seis maestros y maestras de Murcia, entre ellos José Castaño, que se hizo cargo de una clase de Lengua, de 6º, 7º y 8 º de EGB, en la graduada de San Antolín (hoy centro cultural García Alix).

Tras su jubilación a los 67 años siguió como profesor voluntario, en un intento por recuperar los años perdidos en el oficio. Castaño acudió todos los días, mientras pudo, al colegio que le recordará ya para siempre, donde colaboraba en múltiples actividades, decía ayer su director, Juan Carlos Talaya, siempre presto para ayudar transmitiendo sabiduría y repitiendo su frase estrella: «Cuanto más se estudia, más se aprende».

Comisiones Obreras lo definió ayer como «un ejemplo de dignidad y entrega a una vocación, la enseñanza, y a un compromiso, la defensa de la escuela pública y de los valores republicanos». En 2007 fue distinguido con la Medalla de Oro al Trabajo. En los últimos años de su vida se entregó a la causa de la recuperación de la memoria histórica. El documental 'La Cárcel Vieja habla' recoge cómo fue su paso por la Cárcel Vieja y su experiencia como docente represaliado, una labor que compartió con otros presos como José Fuentes. La Corporación municipal lamentó ayer la pérdida de una figura esencial en la defensa del sistema educativo público y laico, y también de las libertades. Siempre, pese a todo, con una alegría vital que parecía inagotable.

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