«No está acabada ni en estado crítico, hay potencial para retomar el control»

Manuel Madrid
MANUEL MADRIDMurcia

La llamada desde distintas organizaciones para la preservación de espacios agrarios urbanos y periurbanos como la huerta de Murcia merece la atención del libro del catedrático José María Egea Fernández y su hijo José María Egea Sánchez, que cita el dictamen de 2004 del Consejo Social Económico Europeo, y la adhesión de Murcia a la Red Europea de Ciudades para la Agroecología. «Estos espacios siempre han sido una tabla de salvación en casos de crisis ambientales y sociales», afirma el doctor, que aprecia que la huerta de Murcia ha mutado debido a la presión urbanística y enfrenta problemas de insostenibilidad ambiental y patrimonial.

«Pero hay un potencial humano y patrimonial en esa transición hacia lo agroecológico para cumplir los retos agroalimentarios», dicen los autores. Para la conservación de la huerta, reivindicada por colectivos locales y por la Corporación municipal, es elemental que se tejan alianzas de dinamización socioeconómica: «Para avanzar en ese entorno agropolitano y resiliente es necesario vertebrar una cadena agroalimentaria que nos permita producir y consumir lo local, conservar los recursos genéticos, y la memoria patrimonial, y acciones de formación y divulgación agroecológica, aplicándolas a nuestro espacio singular. Invitamos a la reflexión a todos los murcianos. La huerta ni está acabada ni en estado crítico, tiene un potencial todavía, y hay que apostar por ella, no de modo romántico, sino para empoderarse y tomar el control de los alimentos que producimos y consumimos. Para ello es necesario implicar al sector agroalimentario, técnicos y consumidores, políticos y ciudadanos».

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