La Verdad

Piden que no se dé limosna y que la ayuda se canalice a través de las asociaciones

A veces resulta difícil renunciar al impulso de dar una limosna en la puerta de la iglesia o del supermercado. Sobre todo, si quien pide unas monedas las reclama para comprar un cartón de leche para sus hijos o un bocadillo para llevarse a la boca. Por eso, otro de los objetivos del plan municipal para reducir la mendicidad es realizar campañas para sensibilizar a la población orientando las donaciones hacia los colectivos que forman parte de la Red para la Inclusión Social.

Andrés Duarte, jefe de servicio de Derechos Sociales, indica que «no es ir contra quien ejerce la limosna, pero en el siglo XXI hay otras formas de canalizar la solidaridad a través de donaciones a personas que trabajan con esas personas. Es más efectivo pues no solo se ayuda a alguien en concreto, sino a un conjunto de personas y son las asociaciones de la Red de Inclusión Social las que mejor conocen esas necesidades».

El Ayuntamiento destina 849.381 euros de su presupuesto para colaborar con varias asociaciones en el alojamiento, alimentación y otras necesidades básicas. Estos fondos se reparten entre Jesús Abandonado (504.881 euros), Cáritas Diocesana (225.000), Traperos de Emaús (50.000), Fundación RAIS (30.000), Asociación Murciana NERI por los inmigrantes (27.500) y Fundación Manuel María Vicuña (12.000).

Además, la Concejalía de Derechos Sociales trabaja con otras entidades para el tratamiento de diversas dependencias o problemas de salud (La Huertecica, Manos Unidas, Cepaim y Fundación Diagrama).