La Verdad

Una mujer mete los pies en la piscina y se lo piensa, antes de introducir el resto del cuerpo, ante la inusual temperatura del agua, más fría que de costumbre.
Una mujer mete los pies en la piscina y se lo piensa, antes de introducir el resto del cuerpo, ante la inusual temperatura del agua, más fría que de costumbre. / Nacho García / AGM

Inacua 'congela' a los usuarios de la piscina por los recortes en la ayuda municipal

  • Desde primeros de año ha reducido un grado y medio la temperatura del agua para ahorrar costes, entre el malestar de los 4.500 usuarios

El agua «¡está muy fría, helada!», exclama Oro Martínez García envolviéndose bien en una toalla al salir ayer de la piscina del centro deportivo Inacua, situado junto a la autovía, en el barrio de El Carmen. Ella es una de los 4.500 usuarios que, desde el lunes, han notado que la temperatura no es la misma de siempre. Carmen es otra usuaria que acaba de poner una reclamación en la recepción -y ya van 15 en la mañana-: «El agua está muy fría y el ambiente en los pasillos y vestuarios. Espero que se solucione lo antes posible», deja escrito en su queja. Borja, fisio del centro, admite que «algunos usuarios se han ido y otros han dejado de venir porque lo hacían por prescripción médica y encuentran el agua demasiado fría». Silvia Pina y Almudena Manjón, embarazadas, salen de una sesión de natación terapéutica y expresan la misma queja: «El agua está helada, demasiado fría».

El director de Inacua, David Mesonero, no lo niega: «El agua está más fría y no se equivocan. Estamos en 27,5 grados, dentro de los límites de la normativa (entre 24 y 30), pero hemos tenido que bajar la temperatura para ahorrar en costes».

Mesonero corrobora que «se ha notado más desde el lunes, pero la medida se adoptó a primeros de año dentro de un plan de reestructuración de gastos que obedece a la reducción en un 50% de la subvención municipal. Y no solo este año, sino que lo venimos arrastrando desde 2014. El Ayuntamiento debía pagar a la empresa (Ferrovial Servicios) 1.600.000 euros y solo nos ha pagado la mitad (817.000 euros»). De hecho, continúa explicando Mesonero, la reestructuración afecta a todos los niveles: personal (monitores, atención al cliente, limpieza, mantenimiento), al consumo de agua, luz y gas; a las compras (nuevos elementos, reposición de material) e inversiones.

Uno de los capítulos más dolorosos se vivió el miércoles, cuando a lo largo de la jornada fueron despedidas 8 personas y todavía es posible que afecte a alguien más. «Hemos tenido que reducir la plantilla, compuesta por 70 trabajadores, en un 30%». Precisamente el comité de empresa estaba reunido ayer con algunos de los trabajadores afectados: «Ha habido ocho despidos (dos monitores del área de fitness, dos del área acuática, uno de recepción y tres del servicio de limpieza. Y todavía puede haber algún despido más». confirma Pedro Cruz, monitor deportivo y presidente del comité de empresa: «Miedo entre el personal hay, aunque solo quede uno por despedir, pero estamos destrozados por los compañeros». El concejal Sergio Ramos, de Cambiemos Murcia, que tuvo noticias de los despidos por el comité, se solidarizó ayer con los afectados y pedirá explicaciones al equipo de Ballesta.

Decisiones «drásticas»

El director de Inacua reconoce que las medidas adoptadas son «las más drásticas» que la empresa ha tenido que llevar a cabo hasta ahora. Y explica que las reducciones no solo afectan a los usuarios de la piscina y al mantenimiento y limpieza del centro, sino a la totalidad de las personas que practican alguna disciplina deportiva en el centro (6.750) porque al despedir monitores, hay que reestructurar y, sobre todo, reducir servicios y horarios. «Además hay gente que ya está acostumbrada a un monitor y si se lo cambias, se queja y te lo dice».

Por su parte, Antonio Luna, gerente de los locales de Ferrovial Servicios en Murcia, indica a este diario que «he mantenido reuniones con el Ayuntamiento y estamos ahí, tratando de negociar. Tenemos un contrato firmado en el que no hay establecida una cantidad fija sino en función de los ingresos y gastos y se presenta una auditoria anual, y en base a eso, sale una cantidad subvencionable. Puede ser más o menos. El Ayuntamiento hace una interpretación del contrato de forma unilateral y desde 2014 nos debe 2,5 millones de euros. Solo ha pagado el 50% aproximadamente».