La Verdad

Las excavadoras destrozan una parte del histórico acueducto de Los Felices

Los destrozos provocados ayer en el acueducto de Los Felices, donde se aprecia el movimiento de tierra junto a su base y el derrumbe de la canalización.
Los destrozos provocados ayer en el acueducto de Los Felices, donde se aprecia el movimiento de tierra junto a su base y el derrumbe de la canalización. / Huermur
  • Huermur, que ya advirtió en agosto de la escasa protección de este espacio, presentará hoy otra denuncia ante Cultura

En apenas cinco minutos, cuando no menos, otra destacada parte del rico patrimonio histórico murciano ha pasado de adornar uno de los últimos paisajes intactos de la huerta a convertirse en un montón de piedras dispuesto para el vertedero. Y es muy posible que su destino hubiera sido ese de no ser por la oportuna denuncia que ayer realizó la Asociación para la Conservación de la Huerta de Murcia (Huermur). Se trata del conocido como acueducto de Los Felices, ubicado en la finca del mismo nombre, en Javalí Viejo, que ayer fue reducido en parte a escombros. El acueducto está datado entre los siglos XVII y XVIII.

Cultura lo catalogó como Bien Inventariado (BI), una categoría menor, pero protegido al fin y al cabo, aunque está recurrida por Huermur con fecha 21 de julio del año pasado. La catalogación de bienes inventariables obliga, como establece la Ley 4/2007 de Patrimonio Cultural, a «conservarlos, custodiarlos y protegerlos para asegurar su integridad y evitar su destrucción o deterioro».

Existió en la zona, por otra parte, una noria con la misma denominación, pero fue pasto de un ataque patrimonial, sin que hasta hoy se hayan depurado responsabilidades.

La pregunta que ayer se realizaban tanto los vecinos del lugar como los responsables de Huermur era quién o quiénes han realizado este atentado contra el patrimonio. Lo único que parece claro es que en la zona se estaban realizando trabajos de retirada de cañas y que podría tratarse de la tradicional monda de las acequias.

El problema, al principio, era determinar de qué acequia se trataba. Por allí discurre la Aljufía, una de las dos acequias mayores -la del Norte- que vertebran la red de riego tradicional y que está a cargo de la Junta de Hacendados. Pero también la acequia de Churra la Nueva, que hunde sus raíces en la época romana y con su propia e independiente comunidad de regantes. Mientras la Aljufía parte de la Contraparada, la de Churra lo hace más arriba, directamente del río.

Diego Frutos, presidente de la Junta de Hacendados, señalaba ayer que «no estamos realizando trabajos en esa zona que, al menos hasta donde yo sé, corresponde a Churra la Nueva». En cualquier caso, desde Huermur advierten de que «si las labores en acequias no cuentan con supervisión técnica y control público, vemos una vez más lo que sucede».

El pasado mes de agosto, Huermur ya denunció que la Consejería de Cultura rechazaba «de forma sistemática» todas las solicitudes que la institución le presentaba para catalogar elementos históricos que no tenían protección. El colectivo aseguró entonces que la Comunidad les denegaba las peticiones con «informes torticeros, ambiguos y de dudosa credibilidad». Huermur recurrió en alzada las denegaciones y no descartó acciones judiciales para hacer cumplir la legislación y evitar en el futuro más actuaciones similares. Y precisamente ponía como ejemplo de bienes a proteger el acueducto de Los Felices.

La misma asociación propuso también, con el beneplácito de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), la creación de una ruta que uniera el monasterio de Santa Clara, el yacimiento de San Esteban, el Huerto Cadenas, el Malecón, el molino del Amor y el de las Cuatro Ruedas, el molino Antiguo de la Pólvora, la rueda de La Ñora, el acueducto de Felices y, por último, la Contraparada. A partir de ayer, por desgracia, solo se podrá visitar la mitad de tan histórico acueducto.