La Verdad

El 'trivial' del reciclaje

Un monitor lanza un dado en la carpa instalada ayer, en la Plaza de Belluga, para que una señora responda a las preguntas sobre reciclaje.
Un monitor lanza un dado en la carpa instalada ayer, en la Plaza de Belluga, para que una señora responda a las preguntas sobre reciclaje. / Guillermo Carrión / AGM
  • Un juego en los mercadillos semanales ayudará a incrementar y mejorar la separación de residuos

  • Hasta el 27 de diciembre una carpa visitará 37 barrios y pedanías para concienciar, sobre todo, a las amas de casa, y resolverles dudas

murcia. En el año 2000, con el nuevo siglo, comenzaron muchos cambios en la vida cotidiana de los vecinos de Murcia. Aunque el más importante, la sustitución de la peseta por el euro, tardó un par de años en llegar, con el inicio del siglo XXI las cocinas de las casas, en las que siempre había habido un cubo de basura, comenzaron a llenarse de bolsas con diferentes tipos de residuos: papel y cartón, envases y restos orgánicos. Llegó el momento del reciclaje, por imperativo de la legislación nacional y europea, con el mensaje de que había que separar los distintos tipos de basura porque buena parte de ella era aprovechable y reutilizable. En 16 años, el conocimiento que los murcianos tienen del reciclaje es bastante aceptable. Lo demuestran las cifras. Desde que en Murcia empezó a familiarizarse con los contenedores de colores, el reciclaje del vidrio, envases y papel ha crecido un 295%. Incluso si se compara el año 2015 con el anterior, la recogida de selectiva ha crecido un 3%. Y, en concreto, el año pasado se reciclaron 6.513.180 kilos de vidrio (contenedor verde), 4.716.560 de envases (amarillo) y 5.338.412 de kilos papel (azul).

Casi dos décadas después de los primero escarceos con la separación de residuos en casa, los que sí se ha constatado es que existe aún cierta confusión con algunos tipos de materiales de desecho. Todo el mundo sabe -o debería saberlo- que un bote de refresco o el brik de la leche van al contenedor amarillo de los envases, pero ¿qué pasa con las bolsas de congelados, los envoltorios de plástico, las bolsas de aperitivos y golosinas o las tapas de los frascos? Pues también van al contenedor amarillo. Pero hay preguntas más complicadas, como, por ejemplo, dónde tirar las cajas de cartón con restos de pizza o los vasos de cristal roto.

Para afinar en la elección, las concejalías de Fomento y Comercio, dirigidas por Roque Ortiz y Maruja Pelegrín, respectivamente, han puesto en marcha una novedosa campaña que se está desarrollando en los mercadillos semanales. «Porque es allí donde están las amas de casa que son las principales consumidoras, y quienes se encargan principalmente en casa de la separación de residuos», indica Ortiz.

Preguntas y pruebas

Para atraer la atención de las personas que frecuentan los mercadillos se va a instalar una carpa de 9 metros cuadrados -hoy en Cobatillas y El Palmar y mañana en El Puntal y La Raya-, y seguirá hasta el 27 de diciembre por el resto de barrios y pedanías, en donde dos monitores invitarán a los clientes a participar en un juego de preguntas y pruebas, gracias al cual podrán interactuar y afianzar conocimientos. El juego consiste en lanzar un dado en el que cada cara contará con diferentes imágenes de residuos y, según la que salga, se hará una pregunta como, por ejemplo: «¿Se pueden introducir en el contenedor azul las anillas metálicas de las libretas?». Otra prueba consistirá en mostrar una serie de residuos (brik, latas, revistas, pilas...) para que las depositen en el contenedor adecuado. Los participantes que acierten al menos dos preguntas serán premiados con una bolsa de rafia amarilla reutilizable para seguir incidiendo en la idea de la reutilización y la menor generación de residuos, en beneficio del medio ambiente.

Mientras tanto, el Ayuntamiento sigue dotando el municipio de infraestructuras. Murcia cuenta con 3.669 contenedores de selectiva, lo que supone un 52% más de los que tenía en 2005 cuando solo había 2.407. Hay 393 habitantes por contenedor de envases y 384 por contenedor de papel, lo que mejora la media española situada en 443 habitantes por contenedor de envases y 453 por contenedor de papel.