La Verdad

El plan para 'pacificar' el tráfico confía en duplicar los desplazamientos en bicicleta

Entrada a la calle Barnuevo desde Cetina, con la nueva señal de límite de velocidad a 30.
Entrada a la calle Barnuevo desde Cetina, con la nueva señal de límite de velocidad a 30. / Alfonso Durán
  • El límite de velocidad a 30 por hora entrará en vigor en cien kilómetros de calles de la ciudad a la vuelta de las vacaciones

Conductores y ciclistas deberán cambiar algunos de sus hábitos a la vuelta de las vacaciones de verano. Los primeros, a levantar el pie del acelerador; los segundos, a bajarse de las aceras. La Concejalía de Medio Ambiente anuncia que a finales de septiembre se habrá completado la señalización (más de mil discos de tráfico y grandes marcas pintadas en el asfalto) que obliga a no sobrepasar los 30 kilómetros por hora en un centenar de kilómetros de calles, desde Ronda Sur hasta Espinardo y desde Juan Carlos I a la Ronda Oeste.

El plan MU 30 aspira a conseguir una movilidad más amable y responsable, con la intención de rebajar el peligro de accidentes y la gravedad de los siniestros, a la vez que se reduce la contaminación por ruidos y gases a la atmósfera. Pero esta 'pacificación' del tráfico tendrá otro efecto colateral. La edil Adela Martínez Cachá confía en que más ciudadanos se animen a utilizar la bicicleta en sus recorridos por la ciudad, al sentirse «más seguros» a la hora de compartir el asfalto con los automóviles. Aunque todavía no hay un estudio en este sentido, desde la Oficina Municipal de la Bicicleta calculan que se podría duplicar el número de 'viajes' en bici, «esperamos que en detrimento del vehículo privado», matizan. Esa estimación supondría llegar al 10% de todos los desplazamientos diarios, cuando ahora la media ronda el 4%, «con picos del 5% y el 6%, según los meses».

El último estudio oficial sobre movilidad en el municipio data de 2010. Entonces, la mitad de los desplazamientos se realizaban en coche o moto; un 37% a pie, un 11% en transporte público y solo un 1% en bicicleta. En estos cuatro años, algo se ha avanzado en la movilidad ciclista, con la acciones de fomento de este medio de transporte ecológico y saludable. Ahora Martínez Cachá espera que el plan MU 30 sirva de motor para dar un impulso definitivo. En este sentido, la edil de Medio Ambiente adelanta que, una vez entre en vigor el tope de 30 kilómetros por hora, su departamento organizará rutas guiadas en grupos con monitores para que los ciclistas descubran el 'nuevo' callejero y aprendan a sacarle partido en sus desplazamientos por la ciudad. También «vamos a realizar campañas de sensibilización para explicar los distintos tipos de zona 30 y qué significado tienen», matiza.

«La seguridad es uno de los tres condicionantes que más sopesan los ciclistas a la hora de decidirse a moverse en bici», explica Mari Cruz Ferreira-Costa, directora de la Agencia Local de la Energía y Cambio Climático. Los otros dos son el peligro de robo del vehículo y la climatología. Y en estas dos cuestiones también se está incidiendo desde el Ayuntamiento. En la primera de las cuestiones, mediante el marcaje de las bicicletas y la instalación de aparcamientos cerrados; en la segunda, ya se han iniciado contactos con empresas para que animen a sus empleados a ir al trabajo en bici. «En Murcia, el principal problema es el calor. La empresas podrían habilitar vestuarios con duchas para sus empleados», sugiere Ferreira-Costa.

Otro carril en Puente Tocinos

La concejal de Medio Ambiente precisa que el proyecto MU 30 es un complemento al plan municipal de la bicicleta, el cual sigue vigente. «Esas calles con velocidad reducida no sustituyen a los carriles bici, sino que sirven de alternativa en aquellas arterias donde, por sus dimensiones, no caben carriles segregados». «Vamos a seguir construyendo carriles bici -insiste- y ya tenemos en proyecto uno de estos viales exclusivos para ciclistas que unirá Puente Tocinos y la ciudad». Con todo, Martínez Cachá recuerda que el 'calmado' del tráfico consiste en «conseguir una ciudad más segura para los más débiles, que son el ciclista y el peatón». Y eso conlleva unas obligaciones también para los primeros, que no deben invadir los espacios peatonales, como aceras y algunas arterias, principalmente en el centro, reservadas en exclusiva para quienes van a pie.

En los próximos días, los ciudadanos podrán comprobar cómo se terminan de colocar los discos con el límite de velocidad a 30. Se instalarán unas 1.150 señales, lo que conlleva un estudio al detalle de todo el casco urbano. «No queremos llenar la ciudad de postes, y estamos aprovechando otros elementos del mobiliario, como las farolas, para montar los nuevos discos», explican desde la empresa municipal Urbamusa, encargada del proyecto. La inversión asciende a 140.000 euros.

La operación se lleva a cabo por zonas. Murcia se ha repartido en ocho áreas, y se ha empezado por el entorno de la Catedral, «que ya está prácticamente acabado». Las otras siete son: El Carmen, Infante Juan Manuel, San Antón, Vistabella, Santa María de Gracia, El Ranero y Espinardo. Con todo, lo que más llamará la atención serán las grandes marcas blancas que se pintarán en el suelo avisando de que se entra o se sale de una de estas zonas 30. Finalmente, se ha optado por incluirlas en el proyecto, ya que los técnicos han valorado que por su impacto visual contribuyen a reforzar la seguridad.

Lo que aún no está decidido es qué ocurrirá con los viales (47 en total) donde se permitirá seguir circulando a 50 kilómetros pese a que quedan dentro de las zonas 30. Al tratarse sobre todo de arterias de entrada y salida, la Concejalía de Tráfico tiene sus dudas sobre rebajar el límite. Medio Ambiente por su parte va a pedir un informe para ver sin en algunas de ellas (por ejemplo, Torre de Romo y San Antón) es posible mantener un carril a 50 y otro a 30.

Los técnicos de Urbamusa y de la Oficina de la Bicicleta dudan de que las zonas 30 acaben por colapsar el tráfico urbano. «En muchas de estas calles ya se circula a esa velocidad. Además, ya funcionan en otras ciudades y no ha pasado nada. No estamos inventando nada nuevo», alegan.