Cinco fallecidos en una colisión múltiple de dos camiones y otros once vehículos en la A-7

Los bomberos trabajando ayer en el rescate de los cuerpos de algunos de los fallecidos entre el amasijo de hierros en que quedó reducido su coche. / Nacho García / AGM

Los testigos aseguran que un tráiler arrolló a varios coches que estaban parados por una retención en la autovía, junto al camping La Paz

JORGE GARCÍA BADÍA y ALICIA NEGREMurcia

La autovía A-7, a su paso por la pedanía murciana de Sangonera la Seca, se convirtió ayer en el epicentro del dolor y el caos. Un camión provocó un brutal accidente que dejó atrás cinco fallecidos -tres mujeres y dos hombres- y una decena de heridos. Cuatro de los muertos, según apuntaron algunas fuentes, formaban parte de una misma familia, vecina de Elche. El siniestro, en el que se vieron implicados trece vehículos (dos tráileres, dos furgonetas y nueve coches), obligó a cerrar al tráfico durante horas la autovía A-7 y a desviar la circulación por vías alternativas.

La tragedia cobró forma en la autovía a última hora de la tarde, a la altura del camping y el área de servicio La Paz y de la salida hacia la pedanía murciana de Sangonera la Seca. Según explicaron algunos de los heridos a 'La Verdad', en la zona se había producido una importante retención -generada, al parecer, por otro accidente previo sucedido más cerca de la capital- por lo que los coches estaban parados en hilera.

De acuerdo al relato de estos testigos, el camión supuestamente causante del siniestro, en lugar de frenar, llegó a la zona a una velocidad elevada y comenzó a embestir a los vehículos, saliendo algunos disparados, incluso, fuera de la propia autovía. Tras embestir a ocho automóviles y furgonetas, el tráiler acabó empotrando los vehículos en los que viajaban los fallecidos -un Seat (en el que iban tres mujeres y un hombre) y un Mercedes A180 (en el que iba un hombre)- contra la parte trasera de un segundo camión, reduciendo ambos a un amasijo de hierros. Según pudo saber este diario, los ocupantes de ambos vehículos fallecieron en el acto.

Francisco Javier Otálora, comercial: «El camión iba como un demonio. Vi una gran bola de humo y una montonera de coches volando»

Ginés Jerez, pescador: «Lo que hemos vivido es demasiado. He tenido que sacar a gente por la ventanilla»

Lorena Abellán, vecina de Sangonera La Seca: «Un coche quedó bajo el camión. He visto sacar a una persona completamente ensangrentada»

Francisco Javier Otálora, un comercial de 25 años, se dirigía a Murcia a bordo de un Mercedes de alta gama cuando se vio sorprendido por el atasco y por la irrupción sorpresiva del camión, propiedad de la empresa totanera Agetrans Demetrio e hijos S.L. «El tráiler iba como si fuera un demonio», relató a este diario. El joven explicó que el camión circulaba por el carril derecho, reservado a los vehículos que circulan más lentos, y que él, que se encontraba en el izquierdo, tuvo que hacer una maniobra para evitar el golpe. «Me tuve que pegar todo lo que podía al quitamiedos para que no me diera», relató. «Luego vi una gran bola de humo y una montonera de coches volando».

El primer vehículo en recibir el fuerte impacto del tráiler fue una furgoneta Nissan Primastar en la que viajaba una familia ecuatoriana residente en Totana. Segundo Ángel Flores, de 43 años, iba acompañado de su mujer, Gloria Mercedes, y de la hija de ambos, de 17 años. «Estábamos en el atasco cuando lo vi», explicó Flores. «Miré por el retrovisor y nada más verlo tuve claro lo que le tenía que decir a mi familia: 'agárrense que viene el camión'». Aún a pie de carretera, su esposa recordó esos segundos con un nerviosismo imposible de disimular. «No recuerdo nada, solo que mi marido me dijo que me agarrase», explicó.

Esta familia ecuatoriana, al igual que otros muchos implicados en el accidente que sufrieron lesiones más leves, como arañazos, contusiones o dolores lumbares, aguardaba paciente en el lugar que la Guardia Civil de Tráfico recabase sus datos.

Ayuda entre los heridos

Ese era el caso también de Ginés Jerez, un pescador de 55 años, que trabaja en un barco en Mazarrón. Ayer se dirigía a trabajar junto a un compañero a la localidad alicantina de Altea cuando les sorprendió el accidente. La furgoneta en la que viajaban también fue golpeada, pero ambos sufrieron lesiones leves y, sin dudarlo un momento, corrieron a auxiliar a otros heridos, entre ellos a los ocupantes de un todoterreno al que el fuerte impacto había sacado de la carretera. «Hemos tenido que sacar a la gente por la ventana», relató muy nervioso. «Por suerte no les había pasado nada porque llevaban puesto el cinturón». Ginés esperaba en el arcén a que los efectivos de Emergencias concluyesen su faena para poder seguir adelante con su trabajo. «Lo que he vivido es demasiado», lamentó. «Vengo de enterrar a mi cuñado y mire el pastel que me he encontrado».

El lugar del siniestro se convirtió en un enjambre de vecinos de Sangonera la Seca y de otras localidades limítrofes que seguían de cerca las labores de rescate de los heridos y fallecidos. Lorena Abellán, vecina de la zona, explicó, tras suceder al trágico accidente, cómo había sido testigo de las labores de rescate de los ocupantes de uno de los vehículos que quedó debajo de un camión. «He visto sacar a una persona completamente ensangrentada», explicó con el rostro sobrepasado por las circunstancias.

Una mujer pedía a gritos ayuda. «Estoy llamando a mi hijo y no me coge el teléfono», clamó. Claudia, una trabajadora de la estación de servicio, explicó que los vecinos llegaron asustados explicando que «un camión se había empotrado con otro camión y varios coches».

Este imponente accidente de tráfico, cuyas luces eran visibles ayer en varios kilómetros a la redonda, movilizó un ingente número de efectivos: hasta seis camiones de bomberos -del Consorcio de Extinción y Salvamento de la Región y del Ayuntamiento de Murcia-, patrullas de Policía Local de Murcia y Guardia Civil de Tráfico, técnicos de la Dirección General de Emergencias, un equipo de grúas La Variante y numerosas ambulancias, que protagonizaron un ir y venir hasta los hospitales de La Arrixaca, Morales Meseguer y Reina Sofía, donde fueron derivados los heridos. Hasta el lugar también se acercó al director general de Emergencias, José Ramón Carrasco, que no se aventuró a apuntar las posibles causas del accidente; y la concejal de Tráfico, Lola Sánchez, que lamentaba el siniestro.

Estado en el que se encuentran los heridos

Según precisaron fuentes de Emergencias, en La Arrixaca ingresó una adolescente de 17 años con un traumatismo craneoencefálico; una mujer y un hombre, de 36 años, ambos contusionados. Al Morales, por su parte, fueron cuatro heridos: un joven de 26 años, dos menores de 17 años y una mujer, cuya edad no trascendió. Todos sufrían contusiones. A primera hora de este martes, fuentes hospitalarias informaron de que, excepto una mujer que se encuentra en estado grave, el resto de heridos trasladados tras el accidente a La Arrixaca recibieron el alta. En el caso del Hospital Morales Meseguer, dos personas, que evolucionan favorablemente, permanecen ingresadas en la Unidad de Cuidados Intensivos.

En el hospital Reina Sofía ingresó un herido de carácter leve. Además, los sanitarios desplegados en las ambulancias atendieron a otros tres lesionados de levedad, hombres de 29, 31 y 64 años de edad. Un equipo de psicólogos del Ayuntamiento de Murcia, junto a otros profesionales de Cruz Roja, se desplegaron por el Hospital Morales Meseguer para atender a las víctimas y a sus familiares. También acudieron al Instituto de Medicina Legal donde a primera hora de la noche llegaron los cuerpos de los cinco fallecidos.

Mientras se producía el traslado de heridos a los hospitales y el levantamiento de los cuerpos, la Guardia Civil de Tráfico se hacía cargo del conductor del tráiler, que no sufrió heridas de gravedad. Este chófer, de nacionalidad española y mediana edad, fue sometido a una prueba para detectar si había consumido bebidas alcohólicas o drogas. Fuentes del Instituto Armado no confirmaron ayer el resultado de estos análisis ni si el camionero fue detenido.

El chófer rompió a llorar

Este diario trató de recabar en la zona la versión del camionero sobre lo ocurrido, pero este rompió a llorar y solo aseguró no recordar nada. Hasta la zona también se trasladaron responsables de la empresa de transportes, que declinaron realizar declaraciones hasta que conozcan las conclusiones del atestado. Explicaron, asimismo, que el conductor no les había ofrecido aún ninguna explicación al respecto y que no podía contener el llanto. El padre del conductor también llegó a la zona ya de noche pero rehusó hablar con 'La Verdad'. «Estoy muy nervioso», dijo.

Una larga lista de tragedias sobre el asfalto

El siniestro registrado ayer en la autovía A-7 es uno de los más graves de los últimos años, pero no el único. El pasado febrero la tragedia golpeó a Torre Pacheco cuando cinco jóvenes fallecieron en una colisión entre dos coches en Cartagena. Otras tres chicas resultaron heridas de gravedad en ese accidente.

Solo un mes después, una fuerte colisión entre un camión y un autobús en la autovía A-7, a la altura de Puerto Lumbreras, dejaba un muerto y diez heridos. Esta misma autovía ya fue testigo, en junio de 2016, de un brutal siniestro entre dos camiones que se saldó con cuatro víctimas mortales. La nube de humo provocada por el golpe se pudo ver a varios kilómetros de distancia.

En abril de ese mismo año cinco trabajadores marroquíes perdieron la vida, y otros tres resultaron heridos, en un accidente ocurrido en la vía rápida RM-11 que une Lorca con Águilas.

El siniestro con más víctimas mortales de los últimos años fue, por sus características, el accidente de autobús que en noviembre de 2014 sesgó la vida de 14 vecinos de Bullas.

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