Un 'tigre' muy peligroso

Purificación y Verónica, ayer, repasando la demanda./J. A. M.
Purificación y Verónica, ayer, repasando la demanda. / J. A. M.

Denuncian a un centro de ancianos de Cieza por las lesiones que sufrió una mujer que se atragantó con la concha de un mejillón

JESÚS YELOCIEZA

Un atragantamiento con la concha de un mejillón rebozado -un clásico 'tigre'- ha desembocado en una denuncia presentada en un juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Cieza. Durante la pasada Nochevieja, Raimunda García Morales, de 85 años, con ceguera total de un ojo y parcial en el otro, se atragantó con un 'tigre' y la concha de mejillón quedó alojada en su faringe. El incidente se produjo en la residencia Mariano Marín-Blázquez de Cieza, en la que está ingresada desde 2012. Su hija, Purificación Camacho García, ha emprendido acciones legales contra el centro por las lesiones graves que sufrió Raimunda.

La anciana trató de solventar la situación vomitando, pero no pudo expulsar la concha y pasó la noche con el molusco en su faringe. De hecho, a la mañana siguiente, tal y como recogen la denuncia y los partes médicos, Raimunda ingresó de urgencia en el Hospital de la Vega Lorenzo Guirao aquejada de un enorme edema en el cuello y la cara. El personal médico le diagnosticó una «probable broncoaspiración». Como pasaban las horas y la paciente no mejoraba, fue derivada a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Morales Meseguer.

La hija de la anciana, que está representada por la abogada Verónica Alcaraz, lamenta que a pesar de las numerosas llamadas de atención de su madre al personal de la residencia que estaba de guardia el 31 de diciembre, «no le prestaron atención alguna, desoyendo todos sus lamentos y muestras de intenso dolor». De hecho, el informe clínico de ingreso en la UCI refleja que «se comprueba presencia de cuerpo extraño semejante a concha de mejillón, mediante fibroscopia se procede a intubación en quirófano para revisión de esófago». El personal médico no visualizó más fragmentos, pero sí que detectó un «importante edema aritenoideo».

La residencia afirma que se le extrajo a la usuaria un trozo de calamar y que solo tenía un edema leve

Raimunda, vecina de Abarán, tuvo que ser intervenida para la extracción de un «cuerpo extraño entre orofaringe y fundamentalmente en el vestíbulo de hipofaringe que perfora el seno piriforme izquierdo con extenso enfisema cervicotorácico». Purificación reitera con amargura que «a mi madre no se le prestó atención durante aquella noche».

La extracción del 'tigre', calificado por los médicos como «cuerpo extraño en faringe», le supuso a su madre permanecer once días ingresada en la UCI del Morales Meseguer. Cuando mejoró su estado de salud, volvió a ser trasladada al hospital de Cieza, y allí prosiguió el calvario hasta que recibió el alta el 20 de enero de 2017. En la denuncia se apunta a la presunta comisión de imprudencia profesional, con resultado de lesiones graves, tanto del director de la residencia como del personal que tenía turno aquella Nochevieja.

La hija de Raimunda se vio obligada a presentar una queja por escrito al Instituto Murciano de Acción Social (IMAS) porque su madre tuvo que volver a la Residencia Mariano Marín-Blázquez. En el escrito también exponía su malestar contra el director de las instalaciones ciezanas y solicitaba al IMAS el traslado de su madre «con carácter de urgencia». El pasado jueves, la anciana ingresó en la Residencia Virgen de los Dolores de Blanca.

La dirección de la residencia Mariano Marín-Blázquez explica que la supuesta víctima del atragantamiento «estaba válida para comer y se desplazaba con autonomía», pero «se atragantó». En este sentido subraya que fue examinada por el personal y se le «extrajo un trozo de calamar, quedando en observación tras realizársele las pruebas pertinentes». También precisa que a la mañana siguiente se le detectó «un leve edema en el cuello y una pequeña lesión en la boca. No se le apreció cuerpo extraño».

En la denuncia, la hija de Raimunda también afirma haber sufrido supuestas coacciones por la dirección del centro, y pone como ejemplo que reubicaron a la anciana «en otra planta alejada de aquellos compañeros con los que se relacionaba».

Sin embargo, fuentes del centro afirman que la usuaria regresó el 20 de enero «con una infección que contrajo en el Morales Meseguer, de ahí que decidimos con criterio médico aislarla en una habitación doble de uso individual». Por lo que concluyen que la familia tiene como objetivo «hacer daño gratuitamente a esta institución con 35 años de historia y más de cien empleados».

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