Los temporeros acampados en la calle vuelven a despertar las quejas vecinales

Un trabajador agrícola se lava junto a una furgoneta aparcada en la que pernocta.
Un trabajador agrícola se lava junto a una furgoneta aparcada en la que pernocta. / A. Gómez

Los residentes en Santa Clara-La Ermita piden que se habilite ya un albergue para que pernocten y se aseen, ante el comienzo de la campaña de la fruta

ANTONIO GÓMEZCIEZA

Con la llegada de una nueva temporada de recolección de fruta en el campo ciezano, se repite una situación deplorable que viene produciéndose desde hace bastantes años, sin que se haya podido dar aún con una solución definitiva.

La acampada al aire libre en distintos puntos del municipio de muchos trabajadores agrícolas, generalmente inmigrantes, que no disponen de medios económicos para poder pagarse un alquiler durante las semanas que permanecen en la localidad recolectando fruta y que viven, literalmente, en la calle, vuelve a enturbiar la normalidad de los vecinos de algunas zonas de la ciudad, de manera particular en el barrio de Santa Clara-La Ermita. Tres concejalías ya se han puesto en marcha para mitigar estas circunstancias, informan fuentes municipales.

Una preocupante realidad, que roza el «tercermundismo», en palabras de testigos, con personas que tienen que asearse en plena vía pública y realizar el resto de hábitos de higiene y alimentación, estos años atrás, en el entorno de la calle Párroco Germán Arias, en los terrenos de un solar, el sector urbanizable que el PGMO designa como APE-9, y este año, según denuncian los residentes, trasladándose incluso muchos de ellos a la calle Cuesta de la Estación.

El problema se incrementa, si cabe más, este año, debido a que un grupo de estos recolectores de fruta se han instalado en un edificio medio derruido que se halla en la salida norte del casco urbano, con el consiguiente peligro para la integridad física de estas personas. Los vecinos de Santa Clara-La Ermita exigen que se les habiliten medios, al menos, para el aseo y la higiene personal, anunciando que ya han solicitado una reunión con el alcalde para estudiar vías de solución. Con las nuevas acampadas, retornan los problemas de hacinamiento, salubridad e inseguridad en el barrio. Se trata de un quebradero de cabeza que el Ayuntamiento no ha podido abordar de una manera integral y definitiva en los últimos años, a pesar de que en 2016 se aprobó un acuerdo para establecer un convenio con cooperativas y empresarios agrícolas para encontrar una solución urgente. Por ejemplo, se habilitaron los aseos del polideportivo municipal, además de barracones y cabinas junto al edificio del Infoem, y se comentó incluso, aunque sin confirmación oficial, la posibilidad de realizar gestiones con un empresario para habilitar una nave en el polígono industrial de El Búho.

De momento, a la espera de la reunión con los vecinos, fuentes municipales confirman que varias concejalías ya se han puesto manos a la obra para iniciar un operativo la próxima semana. Concretamente, Agricultura y Bienestar Social, habilitando el albergue municipal de El Picarcho, punto de confluencia de numerosas fincas en las que trabajan estos jornaleros, con aseos, cocina, camas y 'kits' de aseo gracias a la acción de Cruz Roja y Cáritas.

También se recaba la autorización de dueños de solares para el desalojo y la derivación, solo de los temporeros que tengan contrato de trabajo, al citado albergue. A la Policía, le toca sacar de su habitáculo a las personas que se han instalado en un peligroso edificio en ruinas a las afueras del casco urbano. Las diferentes áreas municipales se reúnen hoy con Policía y Guardia Civil para coordinar dicha acción conjunta.

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