El municipio se blinda contra la construcción de granjas porcinas

El Pleno acuerda no conceder licencias a este tipo de explotaciones para evitar que zonas turísticas se vean perjudicadas por olores y plagas

ANTONIO GÓMEZCieza

Vecinos y agricultores de Cieza ya dieron la voz de alarma hace unos días tras conocer la existencia de dos proyectos de construcción de granjas porcinas en los parajes de la Casa de las monjas y Carrichosa. Para tratar de impedir estas industrias de ganadería intensiva, los vecinos constituyeron una plataforma ciudadana para recoger firmas con el fin de impedir el desarrollo de esos proyectos. Aseguran que «pueden suponer un problema que perjudicará a los trabajadores de la zona y los habitantes de Cieza por culpa de los olores, las plagas de moscas, la contaminación de acequias y la baja rentabilidad económica para el municipio».

El Ayuntamiento confirma que solo se ha recibido el informe de uno de estos dos proyectos y que ha puesto en marcha su maquinaria administrativa para prevenir posibles problemas. Sin embargo, el Pleno municipal aprobó ayer la suspensión del otorgamiento de licencias de edificación, tanto de obra nueva como de ampliación o reforma sustancial, de explotaciones de ganadería intensiva en todo el término municipal de Cieza, para estudiar la reforma del Plan General Municipal de Ordenación.

La intención es tener un año de plazo para estudiar la modificación del citado plan con el fin de impedir que granjas porcinas industriales se asienten en zonas donde puedan verse perjudicadas explotaciones agrarias, zonas turísticas y paisajísticas -sobre todo, aquellas que forman parte del programa de la floración- y evitar la posible contaminación de aguas subterráneas por efecto de los purines.

Lo aprobado en el Pleno no tendrá vigor hasta el próximo lunes, cuando se publique en el BORM. A partir de ese momento, no se podrán otorgar licencias. El concejal de Obras, Francisco Saorín, explica que «estos nuevos sistemas de producción ganadera, mediante la selección genética, llevan consigo una degradación de los recursos agrícolas, paisajísticos y ambientales».

Saorín añade que «la ganadería intensiva o industrial es una actividad que hasta la fecha no ha tenido una atención específica, desde el punto de vista de su implantación territorial o regional, pese a tener consecuencias más allá del límite geográfico de un término municipal concreto». Y concluye: «Es necesario estudiar en profundidad esta tipología de ganadería intensiva o industrial y consecuentemente dotarnos de unas normas que regulen con más precisión esta variante del uso ganadero».

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