Absuelven al guardia civil acusado de matar a un joven de un disparo en una persecución

El guardia civil E.F.
El guardia civil E.F. / G. Carrión / AGM

El fallecido y dos acompañantes más, vecinos de Torrevieja, acudieron la noche del accidente a Calasparra para cometer varios delitos patrimoniales

EFEMurcia

La Audiencia Provincial de Murcia absolvió a un guardia civil que hace un mes fue juzgado por la muerte de un joven vecino de Torrevieja (Alicante) tras recibir un disparo durante la persecución de un coche sospechoso, hechos ocurridos en la madrugada del 16 de enero de 2006 en el término municipal murciano de Cieza.

La sentencia señala que los hechos por los que fue juzgado el agente, E.P., al que defendió el letrado Miguel Pardo Domínguez, no son constitutivos de delito alguno.

En la última sesión de la vista oral, el fiscal del caso reclamó para este guardia civil una condena de dos años de prisión y la suspensión de empleo y sueldo por el mismo tiempo como autor de un delito de imprudencia con resultado de muerte.

Por su parte, la acusación particular, que actuaba en nombre de la familia del fallecido, F.J.L., que conducía el turismo, solicitó cuatro años de cárcel y la suspensión de empleo y sueldo durante seis años.

El relato de hechos probados recoge que el acusado, ahora absuelto, formaba parte de una patrulla que se encontraba de servicio en las inmediaciones de Cieza cuando se les comunicó por la emisora que varios individuos que podían conducir un BMW eran buscados por la comisión de diversos delitos patrimoniales. En la comunicación se les indicó así mismo que extremaran las medidas de seguridad, pues podían ir armados.

Con esas indicaciones, los dos agentes se dirigieron hacia una rotonda de la N-301 y observaron que en la gasolinera ubicada en la misma se encontraba un vehículo deportivo, Toyota, que estaba ocupado por tres personas.

Al dirigirse al coche para tratar de identificar a los ocupantes, el conductor cogió una manguera flexible de cable de alta tensión de 74,5 centímetros de longitud que llevaba al lado de su asiento, haciendo creer al acusado que se trataba del cañon de una escopeta, según declaró el guardia civil durante el juicio.

«Repentinamente -añade la sala-, el citado conductor arrancó bruscamente el coche, acelerando rápidamente y embistiendo al acusado, que esquivó el acometimiento, aunque llegó a ser golpeado en la rodilla izquierda por el coche, cayendo al suelo y sufriendo lesiones que le impidieron durante 37 días el ejercicio de sus ocupaciones habituales».

El otro agente efectuó varios disparos que, al ser escuchados por el acusado, hizo otros cinco tiros sobre la parte inferior trasera del vehículo, uno de los cuales impactó en el joven, causándole la muerte.

Afirma el tribunal que los otros ocupantes del turismo eran J.L.D. y R.V.C., también vecinos de la citada población alicantina y que acompañaron al fallecido durante la noche en la comisión de diversos ilícitos.

Durante el desarrollo de la vista oral uno de los acompañantes de la víctima -condenado en su día por aquellos ilícitos- declaró a la Sala que aquel día viajaron desde Torrevieja hasta Calasparra (Murcia), población cercana a Cieza, para cometer los robos.

Para ello, dejaron en un descampado el vehículo en el que habían efectuado el traslado desde su localidad de residencia y se apoderaron de un BMW para trasladarse a los lugares donde cometieron los delitos contra la propiedad.

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