Chupando del bote

Balleneando

El cardenal procede a repartir carnés de buen cristiano

Ginés Sánchez
GINÉS SÁNCHEZ

Aprendo, gracias a una entrevista concedida por el Cardenal Rouco Varela, que la unidad de España es un «bien moral». Lo busco, porque no soy tan listo. Y resulta que un bien moral viene a ser algo así como una forma de obrar moralmente buena. Algo que está conforme con el verdadero bien del hombre. Y que expresa, agárrense, «la ordenación de la persona hacia su fin último». Y ello no es que lo piense Rouco Varela, no. Es que es el sentir de la Conferencia Episcopal desde hace más de una década.

Por supuesto, a continuación, el cardenal procede a repartir carnés de buen cristiano. Y es que eso de romper un país unilateralmente «no es conciliable con la conciencia católica rectamente formada» (y si quieren saber de más cosas que pudieran quitarles puntos en el carné de buenos cristianos no dejen de atender al arzobispo de Valencia, mi muy querido monseñor Cañizares).

Y sigue. Al respecto del caso de ‘La Manada’ alega que «urge sanar las raíces humanas y espirituales de las que se alimentan estas conductas de jóvenes» (y lo dice él, que si por algo se ha caracterizado ha sido por ponerse de lado ante los casos de abusos a menores llevados a cabo por religiosos; él, bajo cuya égida el Arzobispado de Madrid fue condenado como responsable civil subsidiario en el caso del cura pederasta de Aluche).

Resumiendo, lecciones, carnés. Raíces pendientes de sanar. Las de los otros, claro. Y todo como en un inmenso abrazo al ‘statu quo’ (como siempre) y como si ignorase, que no lo hace, el papel fundamental que la iglesia vasca y catalana han tenido en la preservación de ambos nacionalismos. Como si ignorase que es la misma orden de los Dominicos la que gestiona tanto la Basílica de Montserrat como la de El Valle de los Caídos.

Y el bote, claro. Sobre todo el bote. Siempre cerca. Que para eso tiene a sus cómplices. Que vienen de donde vienen y ya se lo apañan. ¿Los funerales del Estado?, pues católicos. ¿Símbolos religiosos en las tomas de posesión de cargos públicos? Pues cuarto y mitad. ¿Exenciones de impuestos? Pues kilo y medio. Y ni dar cuenta de los donativos que se reciban en las iglesias. Y que la materia de religión sea impartida por docentes pagados por el Estado pero designados por los Obispos.

¿Oigan, y querer que se modifiquen cien mil leyes (y concordatos) para que este estado sea, de verdad, aconfesional es de buen cristiano o me quedo sin carné?

Y la cuestión primordial, ¿es solo la Unidad de España lo que es un «bien moral»?, ¿o lo son también la Grandeza y la Libertad?, ¿podría alguien pensar que de las palabras de Rouco se desprende un tufo de Unidad de Destino en lo Universal? Y lo bien que les va, oigan. Cerca del bote. Con las lenguas prestas. Cómplices mediante.

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