Un centenar de policías y guardias civiles de la Región salen de Murcia para sumarse al plan frente al 1-O

Salida del convoy de la Comandancia de la Guardia Civil de Murcia, a primera hora de esta mañana. / Javier Carrión / AGM

La Benemérita envía 'linces' a vigilar los cuarteles, mientras policías judiciales y de Información prestarán servicios de paisano

RICARDO FERNÁNDEZ y ALICIA NEGREMurcia

El dispositivo de seguridad desplegado en Cataluña por el Gobierno de la Nación, al objeto de prevenir posibles incidentes y disturbios con motivo del desafío independentista que tendrá su punto álgido el próximo domingo, 1-O, llevará el nombre y los apellidos de casi un centenar de agentes de la Región. A primera hora de esta mañana, de hecho, un convoy compuesto por unos 33 funcionarios partió de la 322 Comandancia de la Guardia Civil de Murcia en dirección a tierras catalanas para integrarse en el operativo que debe garantizar el orden público a lo largo, cuando menos, de esta semana. El desarrollo de los acontecimientos será el que dicte, según admiten fuentes del Cuerpo, si la prestación de este particular servicio concluirá el 1-O o deberá extenderse todavía durante alguna jornada más.

Fuentes no oficiales de la Benemérita confirmaron ayer a 'La Verdad' que los agentes destacados a Cataluña proceden de distintas unidades, principalmente de los denominados 'linces' (Unidad de Seguridad Ciudadana-Usecic), que prácticamente desplazará a la totalidad de sus miembros: 33 integrantes, que constituyen el grueso de la unidad, excepto aquellos que se encuentran de baja o apartados del servicio por enfermedad o cualquier otra razón. Los linces realizarán funciones de antidisturbios y se alojarán en el puerto de los cruceros en Barcelona, al parecer en el decorado con imágenes de los 'Looney Tunes'.

El resto, unos 13 funcionarios más, partirán este miércoles y son voluntarios que respondieron a la llamada del Ministerio del Interior y que, al igual que ha ocurrido prácticamente en todo el país, cubrieron con gran rapidez el cupo de vacantes ofertado por el Gobierno.

«Acuden de buen grado», admiten fuentes de los dos cuerpos, que aseguran que no han faltado voluntarios

Estos efectivos se dedicarán, básicamente, a garantizar la seguridad en los acuartelamientos catalanes, lo que permitirá liberar a sus compañeros destinados en esas dependencias para que sean quienes presten servicio en las calles ante cualquier posible incidente. Algo que resulta lógico, por ser quienes mejor conocen la zona y estar familiarizados con el territorio.

Representantes en la Región de la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC), aunque admiten que las condiciones para la prestación de este servicio no son las más idóneas, reconocen que se trata de una situación excepcional y que los propios agentes han asumido el encargo de buen grado. «Sería de agradecer que el Ministerio del Interior se acuerde de todos estos guardias el día 2 de octubre y haga realidad la tan reivindicada equiparación salarial con las policías autonómicas», se permitieron reclamar las fuentes mencionadas.

Salidas desde varios puntos de España

Desde otras localidades de España se han producido salidas de miembros de Policía Nacional y Guardia Civil también destinados a Cataluña para hacer frente a los actos independentistas del 1 de octubre.

Como ha ocurrido en Murcia, en cuarteles de Huelva, Córdoba y Cádiz, entre otras capitales, se han producido concentraciones de apoyo en las que se han proferido cánticos a favor de los agentes y consignas en contra de los planes independentistas.

Protestas que condicionan

Por lo que se refiere a la Policía Nacional de la Región, la respuesta que ha ofrecido al llamamiento del Gobierno de la Nación se ha visto muy condicionada por las continuas protestas que, desde hace dos semanas, viene desarrollando la Plataforma Pro Soterramiento de Murcia y un nutrido grupo de vecinos de la capital frente a la forma en que se ha previsto la entrada del AVE.

Estas reivindicaciones están obligando cada noche a movilizar a un importante número de efectivos del Cuerpo, en su gran mayoría integrantes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), que cuenta en la capital murciana con algo más de medio centenar de miembros. Tanto es así que fuentes no oficiales de la Policía Nacional admiten que estos funcionarios llevan ya casi una decena de días sin poder descansar.

La posibilidad, nunca descartable, de que algunos radicales o integrantes de colectivos antisistema puedan aprovechar estas concentraciones pacíficas para ocasionar algún disturbio va a mantener movilizada a esta unidad por un tiempo indefinido, por lo que se ha descartado enviar a estos agentes a Cataluña. Será un subgrupo con base en Cartagena, compuesto por unos quince hombres, los que se desplacen a esa comunidad.

La fuerza destinada al servicio de seguridad ante el 1-O se completará con diez policías judiciales, otros diez agentes del Grupo de Información y dos inspectores, muchos de los cuales podrían prestar servicio en la calle como agentes de paisano. Tarragona y Gerona, según las fuentes oficiosas consultadas por 'La Verdad', serán las zonas en las que los policías murcianos tendrán mayor presencia. La salida de estos efectivos, «que acuden con buena disposición», está prevista para mañana, miércoles.

Una vocación temprana y una larga lista de destinos

Diego Pérez de los Cobos tuvo claro desde jovencito lo que quería ser: guardia civil. El yeclano, director del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad y coronel de la Guardia Civil, ha asumido un difícil reto: ocupar el cargo de «director técnico» por la Fiscalía con el objetivo de coordinar a los Mossos, Guardia Civil y Policía para impedir la celebración del referéndum. Hijo de un pediatra muy conocido en Yecla -y ya fallecido-, Pérez de los Cobos se marchó de la Región nada más concluir sus estudios en el instituto Azorín y pasó a formarse en la academia militar de Zaragoza. A lo largo de su carrera ha prestado sus servicios en una amplia lista de destinos, incluido el País Vasco en los años más duros de la lucha contra el terrorismo. A este yeclano se le puede ver habitualmente por las calles de su municipio natal, aunque, según resaltan sus conocidos, con mucha menos frecuencia de lo que a él le gustaría porque el trabajo le roba la mayor parte de su tiempo en la capital madrileña.

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