'Cazados' a bordo de un arma de 40 toneladas

Un agente recaba los datos de un camionero detenido el pasado mes.
Un agente recaba los datos de un camionero detenido el pasado mes. / GC

Una veintena de camioneros y de conductores de autobús han sido interceptados desde inicios de 2016 por la Guardia Civil de Tráfico de la Región de Murcia conduciendo bajo los efectos de las drogas o el alcohol. Estos son los puntos, sobre plano, en los que recibieron el alto

Pedro Navarro
PEDRO NAVARRO

Parece una obviedad decir que un tráiler de 40 toneladas puede constituir un arma de gran calibre. El común de los mortales lo procesa, incluida la gran mayoría de los profesionales que se ganan la vida al volante. Al menos, no nos queda más remedio que creerlo, porque pensar otra cosa sería difícilmente soportable. Pero los agentes de la Guardia Civil de tráfico pueden dar fe de que más de un camionero no comprende/asume que conducir uno de estos monstruos bajo con las capacidades mermadas es un riesgo potencial para la vida propia y, lo que es más importante, para la del prójimo. Al fin y al cabo, este último no tiene culpa de las imprudencias ajenas.

En total la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de la Región de Murcia ha interceptado en lo que va de año a los conductores de nueve vehículos de grandes dimensiones y tonelaje destinados al transporte de mercancías bajo la influencia de drogas o alcohol. En todo el año anterior fueron trece, por lo que no es descartable que esta triste cifra se vea incrementada. Mención aparte merece el chófer de un autobús sorprendido con 42 pasajeros a bordo y una tasa de alcoholemia ampliamente delictiva.

Si tenemos en cuenta el global de estos 23 temerarios, vemos que se encuentran casi a la par los que fueron cazados por consumo de droga y a los que se echó el guante por ingesta de alcohol (12 frente a 11). No obstante, los primeros superaron a los segundos en 2016 y está ocurriendo a la inversa en el presente año. En cuanto a las sustancias estupefacientes preferidas, se disputan el trono la cocaína y el cannabis, casi a la par en el número casos. Por lo que respecta a las bebidas espirituosas, casi la totalidad de los interceptados al menos quintuplicaba la tasa de alcoholemia permitida para profesionales, lo que es una cantidad ya constitutiva de un claro delito para el resto de conductores.

Por lo que respecta a las vías en la que fueron detectados estos sujetos, se imponen mayoritariamente las carreteras nacionales y secundarias de un solo carril por sentido. Solo ocho camioneros recibieron el alto por su conducción en autovías o autopistas. Dos son las vías con más casos registrados, con cuatro cada una: una es la N-344, a la altura del Altiplano, principal vía de salida de la Región por la franja mediterránea sin peaje; la otra es la A-7, que conecta Algeciras y Barcelona.

Tres casos acumula también la RM-714, que conecta Jumilla y Caravaca de la Cruz y que enlaza con la A-30, ruta de salida hacia Madrid y que añade otros dos casos. Completan la lista la RM-F14, que conecta la citada A-30 con Torre Pacheco (dos casos más), la RM E-12, que hace lo mismo con Fuente Álamo (un caso), la N-340 entre Cádiz y Barcelona (dos conductores más) y con otros tres chóferes, la CT-34 (de acceso a la dársena de Escombreras, en Cartagena), la AP-7 (tramo Crevillente-Vera) y la RM-608 (entre la A-7 y la Venta Los Rafaeles).

Todos fueron denunciados, muchos de ellos, directamente detenidos. El Código Penal, en su artículo 379.2, castiga al que «condujere un vehículo de motor o ciclomotor bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas» y en todo caso «al que condujere con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 miligramos por litro o con una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro». La pena, «de tres a seis meses de prisión o multa sustitutiva, así como la de privación del derecho a conducir vehículos a motor entre uno y cuatro años». Y todo ello, si no se estima que el sujeto actúa «con temeridad manifiesta» y que pone «en concreto peligro la vida o la integridad de las personas». Una condena nimia, si se compara con una verdadero castigo: morir en la carretera o segar la vida de los demás por una causa estúpida y evitable.

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