«No vendía tanto desde el Mundial»

Francisco José López, en su tienda de banderas en la calle Menéndez Pelayo./Pablo Sánchez / AGM
Francisco José López, en su tienda de banderas en la calle Menéndez Pelayo. / Pablo Sánchez / AGM

Los comerciantes despachan un 30% más de banderas rojigualdas este mes, tras el referéndum ilegal en Cataluña

RUBÉN SERRANOCartagena

Amarradas en los balcones, pegadas con ventosas en las ventanillas de los coches y sujetas con un mástil en lo alto de los edificios. Las banderas de España están por todo el municipio desde el pasado 1 de octubre, día del referéndum de independencia en Cataluña. Desde entonces, las tiendas de regalos han notado en las ventas en pinturas de cara, banderas, tazas, camisetas de color rojo y otros artículos de 'merchandising' un incremento de hasta un 30%. Los productos son accesibles por su bajo coste (no suelen superar los 3 euros) y los pequeños empresarios solo comparan este 'boom' patriótico al del año 2010, cuando la selección española de fútbol ganó su primer Mundial, en Sudáfrica, y en las ventanas y en los balcones abundaban las enseñas de color rojo y amarillo.

Francisco José López sabe de lo que habla, pues lleva gran parte de su vida dedicándose a vender banderas de todo el mundo y de grandes dimensiones. Ubicada en la calle Menéndez Pelayo, frente a la Comisaría de Cartagena, regenta la tienda de Banderas Fidel desde hace 30 años. «Hemos tenido unas semanas de auténtico ajetreo, sin parar. Este es un negocio en el que los pedidos no son continuos, va por rachas, pero es que este mes hay días en los que hemos llegado a vender hasta un 30% más», asegura.

Este empresario tiene rollos de tela de 2.500 metros, aunque el tamaño «ideal» y que más ha despachado es el de dos metros. «La gente me las ha pedido sueltas o con mástiles, para ponerlas en los balcones. Son el tamaño que más demandan. La verdad es que han sido unas semanas muy fuertes; no recuerdo nada igual desde que España fue campeona del mundo de fútbol», explica López, quien añade: «En general, ha venido gente de todas las edades. Cada uno puede tener su forma de pensar, pero todos compartimos una misma idea: nos sentimos españoles».

«Las señoras mayores llevan banderines en el carro de la compra; no paramos», aseguran

Reposición de artículos

Con precios que no superan los 3 euros, los empleados de la tienda de El Trastero, en la calle Jiménez de la Espada, han estado «desbordados», y han hecho «varias reposiciones» de banderas, camisetas y banderines de color rojo y amarillo. Nuria Torres despacha a unos clientes mientras recuerda que un día antes del referéndum vendieron «aplaudidores y pinturas de cara», pues al mediodía hubo una concentración en la Plaza del Ayuntamiento, donde cientos de personas enarbolaron banderas de España y corearon consignas como «España unida jamás será vencida», «No nos engañan, Cataluña es España» y «España no se vende».

«Preveíamos que se agotarían los banderines, porque valen 1 euro y los llevan las señoras mayores en la mano y en los carros de la compra. Aunque ha pasado el 'boom' inicial, las ventas todavía son muy continuadas y también viene gente joven. Las banderas están en la calle y es algo muy contagioso, funciona mucho el boca a boca y todo ha sido a raíz de lo de Cataluña», comenta Torres, quien, no obstante, recalca que también lo notan cada vez que juega la selección española de fútbol.

Turistas y jubilados

En la tienda de artículos de regalo Cucadas, también en el Ensanche, (calle Ramón y Cajal), «las ventas se han incrementado un 20%. Entre los mejores clientes están los jubilados. Y, por supuesto, los turistas, que siempre se llevan algún recuerdo». Aunque el ajetreo de compras tuvo sus picos los días previos al 1 de octubre, «a día de hoy todavía entran y nos preguntan si nos quedan banderas y pinturas de cara», dice una de las empleadas, Pilar Marín, quien coincide con el resto de sus homólogos y achaca este «mayor movimiento de personas» a la situación en Cataluña.

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