«Vandalismo» en el origen de Carthago Nova

Botellas de plástico, latas, cartones de leche y escombros, con matorrales secos alrededor. Al fondo, las canteras./Pablo Sánchez / AGM
Botellas de plástico, latas, cartones de leche y escombros, con matorrales secos alrededor. Al fondo, las canteras. / Pablo Sánchez / AGM

Escombros, plásticos, latas, cristales y otros residuos 'invaden' las Canteras Romanas, «un símbolo patrimonial que carece de mantenimiento y seguridad», según los vecinos

RUBÉN SERRANOCartagena

Cuando era un niño, terminar de comer era sinónimo de diversión para Manuel Vidal. Las tardes pasaban volando. Salía de su casa, en la calle Santa Rosa de Lima, y recorría unos metros para adentrarse en las Canteras Romanas, un singular entorno en el que la vegetación y los inmensos muros de arenisca ofrecían una estampa «cada día más bonita». Con 10 años, lo que más le gustaba era buscar balas, las mismas de las que se protegía su madre en los refugios de la Guerra Civil. Han pasado más de cuatro décadas y Vidal sigue sin entender cómo este «símbolo patrimonial ha caído en el abandono», víctima del vandalismo.

Circulando por la Avenida Cartagena, en la diputación de Canteras, una señal indica la subida por la calle Amazonas, para acceder al mirador del yacimiento. Allí, un cartel explicativo, ilegible por su exposición al sol, da la bienvenida a la explotación de tierra arenisca, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Sitio Histórico en 1993. Aquí está el origen de la construcción de Carthago Nova, pues sus fundadores se abastecieron de la cantera para levantar monumentos como el Teatro Romano de Cartagena.

Las Canteras Romanas se mantuvieron activas hasta comienzos del siglo XX. Desde entonces, a la erosión de las mismas por el agua y el viento se han sumado las latas de refresco, los cartones de leche, los cristales y otros residuos en los terraplenes que rodean el yacimiento. «Es un foco de vandalismo y carece de mantenimiento y de seguridad. Hay una completa dejadez. Llevamos años detrás de este tema y lo que no puede hacer la asociación de vecinos es contratar guardias. Este es un lugar histórico y muy bonito. Es incomprensible que no se incluya en las rutas turísticas de Puerto de Culturas», sostiene la representante vecinal de Canteras, Caridad Llepis.

Cartel explicativo en el mirador de las Canteras Romanas, ilegible por su exposición al sol.
Cartel explicativo en el mirador de las Canteras Romanas, ilegible por su exposición al sol. / Pablo Sánchez / AGM

Hay restos de maderas, magueras de regadío, pastillas y pintadas en los refugios de la Guerra Civil

A sus 54 años, Vidal continúa residiendo en la misma localidad y ha sido testigo de cómo el vandalismo ha deteriorado el lugar. «Jamás pensé que esto acabaría destrozado. Ya no es visitable porque está hecho un desastre. La gente viene aquí a ver la puesta de sol y, con las mismas, se va y deja los desperdicios», asegura el vecino.

Colchones y una bañera

Más allá de los escombros depositados en la misma base de las canteras, el visitante aprecia cómo la mayoría de los candados que impedían el paso a los refugios de la Guerra Civil han desaparecido, y en su interior hay restos de madera, mangas de regadío, colchones, pintadas, pastillas y hasta una bañera. «He visto a la gente subir a la base de las columnas, que se han ido deteriorando porque son frágiles. Aquí no hay proyecto de recuperación a la vista. Todo está parado. Esto lo debería haber comprado el Ayuntamiento para hacer un centro de interpretación, darle valor e incluirlo en una ruta turística. No se necesitaría mucho dinero. Este es, ya de por sí, un lugar maravilloso; dependiendo de cómo sale el sol, la arenisca cambia de color», asegura Francisco Alarcón, propietario de una hectárea de terreno de la cantera.

Más de un propietario

El emplazamiento lo comparten varios dueños más con Alarcón. A mediados de 1999, la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) adquirió una finca de 2,3 hectáreas, con el objetivo de desarrollar el denominado Proyecto Atabaire. Incluía llevar a cabo una restauración ambiental y vegetal del entorno, retirar escombros y basuras y acondicionar la zona para su aprovechamiento turístico, entre otros fines.

Pintadas y restos de madera, en el interior de uno de los refugios de la Guerra Civil.
Pintadas y restos de madera, en el interior de uno de los refugios de la Guerra Civil. / Pablo Sánchez / AGM

El colectivo logró, en 2004, organizar un taller con veinticinco jóvenes, y se recrearon los trabajos de una cantería romana con las técnicas que se utilizaban en aquella época para extraer las rocas. También plantó diferentes especies, como la sabina mora. Ya en 2009, el colectivo volvió a pedir al Ayuntamiento «la aprobación urgente» del Plan de Conservación de las Canteras Romanas (elaborado por ecologistas y arquitectos) y solicitó medidas concretas para la conservación y la recuperación del Sitio Histórico. «En su día, el Ayuntamiento quería hacerse con el resto de la finca», para la construcción de un centro de interpretación e incluirlo en la ruta turística. «No se llegó a realizar tal compra y se paró todo», según un portavoz de la organización ecologista.

Fotos

Vídeos