Los Santos no son de color de rosa

Un cliente charla con la trabajadora de una floristería, ayer, en la Plaza de Juan XXIII./Antonio Gil / AGM
Un cliente charla con la trabajadora de una floristería, ayer, en la Plaza de Juan XXIII. / Antonio Gil / AGM

Los propietarios de las floristerías aseguran que las ventas van «de capa caída»

RUBÉN SERRANOCARTAGENA

Ramón Ovejero atiende a los clientes detrás del mostrador y, casi a la misma vez, toma nota de los pedidos por teléfono: lleva gran parte de su vida despachando coronas, ramos y centros de todos los colores y tamaños en la tienda del Huerto La Campana, en San Antón, y sabe que estos días previos a la festividad de Todos los Santos son «frenéticos». Esta fecha, como la de San Valentín, está marcada en rojo en el calendario de estos comerciantes.

Pero no todo es color de rosa para ellos. Las floristerías de Cartagena están manteniendo, de momento, un nivel de ventas «similar e incluso inferior» al registrado el año pasado por estas fechas. Aunque confían en que los días fuertes sean hoy y mañana, son conscientes de que la situación «va a menos». Una de las causas de este nuevo horizonte es la crisis económica. Los ramos tienen un precio que va desde los 7 hasta los 20 euros y las flores son seleccionadas en Colombia y Holanda. «El gasto medio es de 10 euros. Vamos de capa caída. Esto ya no es como antes, no ves esa alegría en la gente, aunque el producto sea bueno. La crisis económica influye, vienen con el dinero justo», asegura Ovejero.

10
Diez euros es el gasto medio que hacen los clientes en los días previos a Todos los Santos.
Precio de partida de los centros y cestas
Los ramos se pueden encontrar a partir de los 7 euros.

Las tiendas multiprecio, las flores artificiales de bajo coste y las grandes superficies también hacen «mucho daño» a los pequeños comerciantes, como a María José Aznar. En su floristería Oasis, en la calle Canales, notan «mucha tranquilidad en las ventas» y cada vez «más competencia en supermercados y grandes galerías comerciales». «Es complicado hacernos un hueco, ahora todo el mundo vende flores y a veces hasta se te quitan las ganar de seguir adelante, pero no nos queda otra», explica.

«El cliente viene con el dinero justo; las crisis nos ha hecho mucho daño», sostienen

Una situación similar es la que critica Ginés García, en su tienda Bambú, en la plaza Juan XXIII, donde vende ramos desde 10 euros. «Las ventas han flojeado. Los centros comerciales nos hacen mucho daño y no podemos competir contra ellos, porque traen más mercancía y a grandes cantidades. Eso no está a nuestro alcance. No obstante, espero que la situación mejore y podamos revertir la situación, al menos un 10% más».

«Valoran la calidad»

María Lourdes Acosta, en cambio, es más optimista y opina que «aunque la gente ya no gasta como antes, los clientes valoran la calidad del producto y los jóvenes vienen cada vez más; eso significa que la tradición está asegurada». En su floristería, La Esparraguera, en la calle Alfonso X El Sabio, han despachado «más de 1.500 tallos» de plantas en tres días, sueltas y en centros. «Ofrecemos un producto de calidad, bien cuidado, con una buena presentación y, además, disponemos de unas buenas instalaciones para el correcto mantenimiento de las flores», sostiene.

Llevar los ramos a las lápidas de los seres queridos en la festividad de Todos los Santos es una tradición cuya vigencia sí preocupa a otros dueños de floristerías. «El perfil mayoritario son jubilados; ir a los cementerios es una tradición que al final se perderá, más allá de que a veces las personas mayores vengan acompañadas por sus nietos, y alguna que otra vez se dejen ver los jóvenes», aclara Aznar.

Pese a que la afluencia de público está siendo «paulatina y es menor que otros años», los dueños de las floristerías se resisten a arrojar la toalla. Uno de los motivos para mantener la «esperanza» son los clientes «fieles y de toda la vida, que buscan un producto fresco y no destrozado y seco», manifiesta Acosta.

Gladiolos y claveles

Este público se decanta por flores naturales, de hoja perenne y óptimas para soportar las temperaturas del sureste. Es el caso de los gladiolos y los claveles. «Son las típicas y que más demandan. Las combinan en los ramos y con crisantemos», coinciden.

Exigen «más regulación» en los mercadillos

El mercado de flores que se instala todos los años en el Paseo de Alfonso XIII fue ayer inaugurado con 21 puntos de venta. Los puestos están en el tramo que comprende el colegio Santa Florentina con el instituto Jiménez de la Espada y hay ramos desde 4 euros. Los dueños de los floristerías exigen una «mayor regulación» de la venta ambulante. «Nosotros pagamos nuestros impuestos todo el año y luego vienen solo durante unos días y nos quitan los clientes. Muchos ni siquiera se dan de alta», criticaron comerciantes del Ensanche, Ciudad Jardín y Los Dolores.

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