El Santa Lucía hará un seguimiento más personalizado de los tumores

Puerta de Urgencias del Hospital Santa Lucía / Pablo Sánchez / AGM

Importa de Estados Unidos una técnica más rápida y menos costosa que las convencionales para mejorar la atención a los pacientes con cáncer

C. R.CARTAGENA

El Hospital Santa Lucía implantará una nueva técnica de seguimiento personalizado a los pacientes con cáncer, con el fin de mejorar el tratamiento de la enfermedad. Esta técnica, conocida como NGS, permitirá obtener diferentes secuencias de ADN y, a diferencia de otros métodos convencionales, lo hará con menos coste y tiempo. Su implantación está prevista a corto plazo, según explicó el responsable de la Unidad de Diagnóstico Molecular del centro hospitalario, Pablo Conesa Zamora, quien se encuentra estos días en el MD Anderson, uno de los centros oncológicos de referencia, en Houston (Estados Unidos), ampliando conocimientos sobre esa materia.

«El objetivo es aprender los métodos que se emplean aquí en patología molecular, trabajando en la preparación de muestras de ADN hasta el análisis bioinformático, obtenido mediante técnicas NGS», dijo Conesa. Este investigador recibirá también formación en técnicas específicas, como la PCR digital, que permitirá anticiparse a una posible recaída del tumor y detectarlo en su inicio a través de análisis.

«El continuo desarrollo de las plataformas de secuenciación ha dado lugar a un incremento vertiginoso en la cantidad de datos genómicos», lo que implica mejorar el tratamiento «de alteraciones moleculares asociadas al cáncer», comentó Conesa. A diferencia de los sistemas de secuenciación tradicionales, estas plataformas NGS son capaces de generar paralelamente, y de forma masiva, millones de fragmentos de ADN en un único proceso de secuenciación. Gracias a esta tecnología y a la PCR digital, se identifica y se hace un seguimiento al estado del tumor.

En este sentido, la Unidad de Diagnóstico Molecular del Hospital Santa Lucía tiene una experiencia de más de ocho años en la determinación de algunos de estos marcadores; tiene la certificación de módulo de patología molecular de la Sociedad Española de Anatomía Patológica y ha iniciado los trámites para obtener la acreditación EGFR (factor de crecimiento epidémico) en cáncer de pulmón.

Frenar el crecimiento

El EGFR es una proteína que permite la división y el crecimiento de las células; su mutación, por lo tanto, permitiría bloquear el crecimiento de las mismas y, a su vez, frenar la expansión de la enfermedad, en los casos de cáncer de pulmón no microcíticos (células grandes). Determinar la mutación del EGFR es «un pilar básico» para aplicarlo al tratamiento que siguen los pacientes que así lo padecen.

El grupo de Patología Molecular y Farmacogenética del centro sanitario público, además, tiene abiertas diversas líneas de investigación, gracias a las que se han podido exponer 15 tesis doctorales y publicar más de 40 artículos en revistas internacionales especializadas, sobre el valor de diagnóstico de los biomarcadores en cáncer y la influencia de las variaciones en el ADN.

Primera tesis que defiende la UCAM en el hospital

Una tesis doctoral sobre la ceguera es el primer trabajo de investigación que defendió la Universidad Católica de Murcia (UCAM) en el Hospital Santa Lucía. Su autora es María Dolores Miranda Rollón, quien analizó cómo influyen los genes a la terapia Ranibizumab, utilizada para tratar la pérdida de visión asociada a la edad. Esta patología degenerativa de la retina afecta a unas 700.000 personas en España (el 1,5 % de la población), y se prevé que sea una de las que más crezcan en los próximos años. Esta enfermedad representa la primera causa de ceguera en los países desarrollados y su aparición está asociada a la edad, el tabaquismo, antecedentes familiares y a la cirugía previa de catarata, ya que al retirar el cristalino se elimina el filtro natural protector de la retina y a algunas de sus partes, como la mácula. Rollón realizó su investigación con 125 pacientes de la Unidad de Retina Médica del Servicio de Oftalmología del Hospital Santa Lucía, para determinar la influencia de los polimorfismos (variaciones genéticas) en cuatro genes y como respuesta al tratamiento con el medicamento Ranibizumab, uno de los más utilizados para esta enfermedad degenerativa y que actualmente tiene una tasa de éxito que va desde el 50 hasta el 60%.

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