Una riña entre familias de etnia gitana acaba con dos muertos a tiros en Las Seiscientas

La Policía Científica toma muestras del doble crimen, con los cadáveres aún tendidos en el suelo./J. M. Rodríguez / AGM
La Policía Científica toma muestras del doble crimen, con los cadáveres aún tendidos en el suelo. / J. M. Rodríguez / AGM

Dos jóvenes de Alicante recibieron disparos en plena calle, desde una casa, tras discutir por la custodia de un menor y por una relación de pareja

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

Los cadáveres de dos hombres, de aspecto joven, con impactos de bala, tendidos en la acera y entre un reguero de sangre. Esa es la brutal escena que contemplaban ayer decenas de vecinos hacia las cuatro de la tarde, en la barriada de Las Seiscientas, tras el tiroteo que, apenas diez minutos antes, se cobró esas dos vidas y dejó a otras dos personas heridas.

En el segundo crimen por arma de fuego de este año en Cartagena, tras la muerte de un hombre de 40 años por un asunto de drogas en la barriada de José María Lapuerta -ocurrió en febrero y una mujer sobrevivió tras quedar muy grave-, una aparente disputa entre familias gitanas por la relación sentimental de una chica desembocó en otra tragedia.

Todo ocurrió en el entorno de la Plaza Derechos Humanos, una zona de casas sociales que ha sido escenario de numerosas redadas policiales contra el tráfico de drogas. El estruendo de varias detonaciones rompió la calma de la hora de la siesta y sobresaltó a los pacientes del centro de salud del Parchís.

Las víctimas y otras dos personas, que resultaron heridas, habrían querido llevarse a la chica y al hijo

La Policía busca a tres miembros del clan de 'Los Gasolina' como presuntos criminales

A través de la ventana, y desde el interior de un piso situado en la primera planta de uno de los bloques de la citada plaza, casi a bocajarro una o varias personas descerrajaron dos tiros, posiblemente de escopeta, a dos individuos que estaban en la acera, bajo la casa y junto a un vehículo con el maletero abierto, en la calle Cabrera.

Uno de los proyectiles destrozó la cara de una de las víctimas y, a la otra, el impacto le alcanzó en la zona de los riñones. Ambas heridas fueron irreversibles. Otro hombre, que también estaba en ese lugar, fue alcanzado en un costado (lo operaron de urgencia en el Santa Lucía), y a una mujer se le quedó una esquirla alojada en el pecho. A través del teléfono 112, el Centro de Coordinación de Emergencias de la Región de Murcia recibió un aviso telefónico y envió a la zona de inmediato a dos ambulancias y a varias dotaciones de la Policía Nacional y de Policía Local.

Mientras los presuntos autores de la fatal agresión huyeron a toda prisa, antes de que llegaran los agentes -quienes pusieron en marcha un dispositivo especial de búsqueda y captura-, el personal sanitario trató sin éxito de reanimar a los heridos de gravedad. Solo lo consiguió con uno de ellos, de 38 años de edad. La edad de los fallecidos no trascendió, aunque su apariencia era de veinteañeros, y la mujer, cuyos daños eran leves y que no obstante fue también atendida por una crisis de ansiedad, tiene 47 años.

Estruendo en plena siesta

Las primeras averiguaciones de los efectivos de la Comisaría -que desplazó a especialistas de Policía Judicial, Policía Científica y Seguridad Ciudadana, para tomar muestras necesarias para la investigación y acordonar la zona- permitieron establecer como principal hipótesis sobre las causas del tiroteo una riña entre dos familias. En concreto, según fuentes conocedoras del caso se indaga si un grupo de siete personas llegado desde Alicante se trasladó a Las Seiscientas para llevarse a un niño, hijo de una joven cartagenera que vive junto a sus padres en la casa desde la que partieron los tiros, y a un hombre de Alicante.

Los familiares alicantinos del padre habrían exigido la entrega del pequeño y que la madre del crío, que también podría ser menor de edad, retomara la relación sentimental con su expareja. Habrían sacado a relucir la 'ley gitana', en cuanto que la chica, una vez que intimó con el hombre, debía permanecer con él. Ante la negativa de los cartageneros a aceptar las exigencias de los alicantinos, se desató una discusión. Un testigo presencial relató que, mientras paseaba a su perro, vio un rifirrafe verbal en la zona del Instituto Politécnico, a 150 metros de la escena del crimen. Fue una discusión muy subida de tono entre vecinos de la zona y las personas procedentes de Alicante, algunas de las cuales llegaron a bajarse de uno de sus dos turismos.

Los tres sospechosos del doble crimen, que en la noche del miércoles se encontraban en paradero desconocido.
Los tres sospechosos del doble crimen, que en la noche del miércoles se encontraban en paradero desconocido. / LV

Ya junto a la Plaza Derechos Humanos, los forasteros se acercaron hasta sus coches, que habían estacionado junto a la casa de la chica; y, cuando tenían uno de los maleteros abierto, se vieron sorprendidos por las balas. Una de las cuestiones que los especialistas de la Comisaría tratan de poner en claro es si las personas que llegaron al barrio trataron de hacerse con algún arma u objeto que llevaran en el coche, puesto que tras el crimen los agentes encontraron un bastón junto a uno de los dos cadáveres. Los vehículos fueron trasladados a Comisaría para su detallada inspección, por si arrojan pistas. Fuentes policiales aseguraron que los investigadores tienen identificados a los sospechosos fugados, entre los que estarían supuestamente el padre de la chica, señalado como posible autor de los disparos, y un hermano de ella, y confiaban en detenerlos pronto. Junto a ellos iría una tercera persona. Se trataría de J. M. F., I. M. F. y J. M. R, miembros al parecer del clan de 'Los Gasolina', viejos conocidos de la Policía y la Guardia Civil en su lucha contra el narcotráfico.

El titular del Juzgado de Instrucción 5, Ignacio Munítiz, revisó la calle y la casa y ordenó el levantamiento de los cadáveres. Se da la circunstancia de que este magistrado llevó en 2011 la causa por el tiroteo de San Antón, donde Pedro 'el Boxeador' mató a dos hombres y sembró el pánico frente al Hospital Perpetuo Socorro al disparar hacia la vía pública.

Zona de redadas antidroga

Los cuerpos fueron trasladados hasta el centro de autopsias del Instituto de Medicina Legal, junto al cementerio de Santa Lucía, donde al igual que en Las Seiscientas la Policía montó un dispositivo especial para evitar posibles incidentes. Preocupaba la llegada masiva, desde Alicante, de familiares de las víctimas, y una posible revancha violenta.

«Bizco, la que has liado. ¡Me lo han matado, me lo han matado!»

«Bizco, la que has liado. ¡Me lo han matado, me lo han matado!», gritó a voces una mujer, que, según fuentes policiales, era esposa de uno de los fallecidos, dirigiéndose a otra de las personas llegadas desde Alicante, como ella. Así lo comentó uno de los testigos del levantamiento de los cadáveres, quien afirmó haber bajado a la calle tras oír los disparos. Otra vecina aseguró que vio una discusión previa entre varias personas, entre ellas cuatro hombres y una mujer que ocupaban un Renault con la matrícula 'L'. La grúa municipal se hizo cargo, precisamente, de un Renault y de un Peugeot de los alicantinos.

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