Protestantes en la ciudad

Varias personas pasan ante la iglesia cristiana de la calle Juan Fernández. / J. M. RODRÍGUEZ / AGM
Varias personas pasan ante la iglesia cristiana de la calle Juan Fernández. / J. M. RODRÍGUEZ / AGM

JOSÉ SÁNCHEZ CONESA

Existe otra realidad cristiana en la ciudad que componen, entre otras, la Iglesia Evangélica Española, Iglesia Evangélica, Iglesia Evangélica Bautista, Iglesia Cristiana Evangélica del Dios vivo o el Templo Bautista. El 9 de junio 2009 se celebraron en la Iglesia Evangélica, ubicada en la urbanización Nueva Cartagena, las I Jornadas de las Iglesias Evangélicas de la Región de Murcia, a la que asistieron invitados la alcaldesa Pilar Barreiro y el presidente autonómico Ramón Luis Valcárcel. El evento congregó a 1.700 fieles.

El teólogo y escritor Francisco Henares Díaz me comenta que hoy día el ecumenismo, la búsqueda de la unidad de todas las confesiones cristianas, está presente en Cartagena mediante un curso que él dirige y que cuenta ya con unos tres o cuatro años de recorrido, celebrándose una vez al mes una reunión en la parroquia de los Padres Paúles en la calle Ramón y Cajal. También apunta la interesante oración en común de los últimos sábados de cada mes. Él mismo afirma: «A veces nos hemos juntado entre 30 y 40 personas, católicos y protestantes o lo que sean. Es espontánea oración y muchos cantos al estilo Taizé». Se comprende rápido que Paco cree en lo que enseña, siendo como es profesor de Ecumenismo.

Otra muestra de esa presencia evangélica es que Cartagena fue sede del Encuentro Ecuménico Nacional, que tuvo lugar los días 7 y 8 de noviembre de 2015, presentando una comunicación Paco Henares titulada 'Cartagena y el protestantismo. La lucha por la libertad'.

En Cartagena cuajó una iglesia cristiana durante la presencia del cónsul inglés Charles W. Turner

Constata el citado investigador en su trabajo que hasta nuestra ciudad venían desde Inglaterra técnicos cualificados debido al desarrollo naval, minero y comercial del siglo XIX. Los consulados, en su mayoría de países de la Europa del Norte, serán lugares de prestigio, constituyendo un refugio del protestantismo prohibido en nuestro país. Unas veces claramente y otras con disimulo van dejando que entren doctrinas de apertura en España, incluidas las bíblicas, y las traducciones de la Biblia. A mayor abundamiento, el consulado es muchas veces templo, punto de reunión, culto y oración del cristianismo evangelista.

Finalmente cuajó en Cartagena una Iglesia, un grupo protestante español, siendo decisiva la presencia del cónsul Charles W. Turner, presidente de la famosa Sociedad Anglohispana. Fue el promotor en 1846 del cementerio británico de Cartagena, popularmente conocido como el cementerio de los ingleses, muy cerca del campo santo de Nuestra Señora de Los Remedios. Hombre muy querido, salvó de la represión a muchos, siendo su coto minero en Cabo de Palos refugio de propagandistas bíblicos. Por ese pequeño puerto entró mercancía bíblica y teológica. Fue cónsul hasta su muerte, acaecida en 1856, siendo enterrado en el mencionado cementerio británico de Cartagena.

Por su parte el catedrático de Historia Contemporánea Juan Bautista Vilar advierte que los inicios del protestantismo en Cartagena poco o nada tienen que ver con la colectividad británica residente en esta ciudad. Los sitúa en los años de 1850, vinculados al evangelista José Vázquez, que visitó la entonces capital departamental en diversas ocasiones, comprometiendo a varias personas en trabajos de colporatado (venta de Biblias) y difusión. El número de fieles en la iglesia en el año 1872 era de 54 personas y en 1875 se eleva a 99. El número de niños que frecuentaban las dos escuelas protestantes era en 1875 de 103 niños y 72 niñas.

El apóstol Matamoros

En 1865 el gran apóstol Matamoros escribe una carta desde Pau (Francia) y comenta que en Cartagena ha arraigado la fe evangélica entre conversos. Se reunían en clandestinidad, obviamente. Pero el mayor impulso data de 1868 con la libertad religiosa en curso, merced al Gobierno progresista que protagonizó el llamado Sexenio Democrático o Revolucionario. Esa libertad favoreció la actividad de dos pastores: Miguel Trigo y Felipe Orejón.

En efecto, gran figura de la pastoral desde 1876 será Felipe Orejón Delgado. Tuvo a su cargo una iglesia de doscientos creyentes en varios puntos de misión en la región, adscrita a la Iglesia Evangélica Española. Permaneció de pastor hasta 1897. Uno de sus sucesores será José Crespo, quien fue detenido y encarcelado por los franquistas, lo que nos hace suponer un vínculo republicano y posiblemente masón. Un tiempo de represión que quedó atrás por la gran renovación que supuso el concilio Vaticano II (1962-1965) con su mano tendida a todos los cristianos y con la Constitución española de 1978.

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