Preparan un plan de control del ruido a partir de 2018

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

A tres meses para la finalización del segundo año de mandato, el Ayuntamiento ha decidido poner en marcha sus planes para vigilar y limitar el ruido urbano. En el presupuesto municipal incluyó 205.000 euros para ello, de los que 70.000 serán para contratar un estudio de la contaminación acústica que actualice lo que el anterior gobierno municipal dejó a medias en 2015. El plan que propone el concejal de Medio Ambiente, Francisco Calderón, es para dar solución a los problemas de ruido, entre 2018 y 2222. Los vecinos, especialmente en el casco histórico, esperan que eso sirva para mejorar su calidad de vida, poniéndoles a salvo del botelleo y de la barahúnda nocturna en la calle.

Calderón justificó ayer las demoras porque su departamento ha heredado una documentación incompleta o que se ha quedado obsoletos, al no haberse incorporado las novedades en el desarrollo urbano en la última legislatura del PP. Así por ejemplo, no se incluyó el impacto de las reformas urbanas realizadas en la Avenida de América, Capitanes Ripoll y en la calle Real.

«La ineficacia de la gestión del pasado supone que no se aprobara el plan de acción para poner en marcha las conclusiones del mapa de ruidos», indicaron fuentes de su departamento. Es necesaria una actualización de la cartografía del casco urbano, una nueva zonificación acústica y un estudio del tráfico rodado, ferroviario, portuario e industrial. De todo ello debe encargarse la empresa que sea elegida para redactar la asistencia técnica al mapa de ruidos.

Control informático

Sin embargo, será imposible ir más allá hasta el año que viene, pese a que en las cuentas de este año se incluyeron recursos para poner en marcha una herramienta informática y un sistema operativo que permita empezar con el control.

Todo ello supondrá un retraso sobre los planes previstos Sin embargo, Calderón cuenta con disponer en 2018 de un plan con las herramientas adecuadas para aplicarlo a las zonas más sensibles a la contaminación acústica.

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