Preocupación policial por el riesgo de los botelleos multitudinarios para los jóvenes

Grupos de jóvenes, de botelleo junto al campamento de Carthagineses y Romanos, el año pasado. / Pablo Sánchez / AGM
Grupos de jóvenes, de botelleo junto al campamento de Carthagineses y Romanos, el año pasado. / Pablo Sánchez / AGM

UGT denuncia que los agentes locales se vieron «desbordados» junto al campamento festero, y la Comisaría advierte de que estas reuniones plantean «problemas» de seguridad

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

La concentración de cientos de jóvenes para hacer botelleo cerca del campamento de Carthagineses y Romanos se convirtió, en los dos últimos fines de semana, en un riesgo para los chavales, muchos de ellos menores de edad, y para los agentes del orden. Esa es la advertencia que los agentes de la Policía Local y de la Policía Nacional han realizado, para que se revise la forma en que el municipio afronta este fenómeno social no solo en las fiestas históricas sino en otras multitudinarias como Halloween, Carnaval, Navidad e incluso Semana Santa.

La presencia de muchos menores de 18 años entre quienes se acercaron a las inmediaciones de la rambla de Benipila y del estadio Cartagonova, donde según fuentes policiales llegaron a juntarse hasta dos mil jóvenes para consumir alcohol, supuso un quebradero de cabeza para los agentes. Y también generaron inquietud las dificultades para dar una respuesta lo más rápida y efectiva posible a varios incidentes, como el robo de teléfonos móviles, en un caso previa exhibición de una pistola de fogueo.

En ese caso, los agentes municipales dejaron constancia que, cuando intentaban localizar al presunto autor del robo, que al final fue apresado en los aseos del campamento e imputado por un presunto delito de robo con violencia, fueron 'recibidos' por parte de un grupo de jóvenes con el lanzamiento de botellas y piedras. También hubo un apuñalamiento de un joven a manos de un crío de quince años, aunque fue en el interior del recinto.

La concentración de hasta 2.000 chavales complicó la vigilancia y hubo un refuerzo con motoristas

Ya en febrero de 2013, durante las fiestas de Carnaval, hubo una fuerte polémica por los incidentes ocurridos en la explanada del Cartagonova. Entonces, además de haber quejas de los vecinos por el ruido y la suciedad, UGT y el Sindicato de Policía Local de la Región de Murcia (Splrm) denunciaron públicamente que hacia las cinco y media de la madrugada una patrulla fue recibida con insultos y el lanzamiento de botellas y vasos por un grupo de chavales, cuando los funcionarios acudieron junto a una dotación de bomberos ante el aviso de que un coche estaba ardiendo. Los policías aseguraron que intentaron identificar a los autores del lanzamiento de los objetos pero solo lograron recoger la filiación de uno de ellos (un menor de edad) y tuvieron que abandonar la zona ante el acoso del resto.

Asimismo, los agentes denunciaron el riesgo vital al que, hacia las tres de la madrugada, se vio sometida una menor de edad por los problemas de acceso de una ambulancia. Aseguraron que, ante el aviso de que una menor había sufrido un posible coma etílico, la misma unidad que después sufrió el intento de agresión mencionado tuvo que dar escolta al vehículo del Servicio Murciano de Salud para llegar al lugar donde estaba la chica y sufrió muchas dificultades para abrirse paso por la aglomeración de «miles de personas», así como de vasos y botellas. Según afirmó el Splrm, la Policía avisó al padre de la chica, este se personó en su propio vehículo en la explanada del Cartagonova y también fue increpado por jóvenes.

Aviso a padres de madrugada

Cuatro años después de estos hechos, que llevaron a Movimiento Ciudadano (MC) a pedir la dimisión del concejal de Seguridad Ciudadana, Mariano García (del PP), por «su negligente actuación ante los botelleos incontrolados del Carnaval», se repiten las quejas por la escasez de efectivos.

El secretario general de UGT en el Consistorio, José Juan González, dijo ser consciente de la «dificultad de planificar» el número de jóvenes que se reunirán durante las fiestas, porque afectan factores como el meteorológico, y recordó que el criterio seguido hasta ahora es tomar como referencia lo ocurrido el año anterior. No obstante, indicó que como en este 2017 se ha constatado que la Policía Local se ha visto «desbordada» por la presencia masiva de chavales, y que entre ellos había muchos menores, la Junta de Seguridad Local «debe revisar el despliegue de efectivos de cara a las próximas fiestas de septiembre, y a las que se celebrarán en los próximos meses, como Halloween (el 31 de octubre) y Navidad, para no tener que lamentar desgracias personales».

En UGT indicaron que los agentes tenían instrucciones de no entrar en la zona de botelleo, salvo en caso de tener que realizar una intervención concreta. Y añadió que solo había una patrulla controlando la zona de entrada, entre otras cosas para evitar el acceso de vehículos y el consiguiente riesgo de atropellos.

Fuentes municipales indicaron que, en la madrugada del domingo pasado, Protección Civil tuvo que avisar a los padres de una docena de jóvenes para que acudieran a recoger a sus hijos, porque estos estaban ebrios. En esos casos, se permitió que los progenitores se acercaran con sus vehículos hasta la zona de fiesta no oficial.

Fuentes de la Policía Nacional indicaron que este cuerpo advirtió en la Junta Local de Seguridad de los «problemas añadidos» para el control de masas que le plantea el que el Ayuntamiento consienta el botelleo, al no aplicar durante Carthagineses y Romanos la ordenanza municipal que prohíbe beber alcohol en la calle.

Desde la Comisaría reforzaron el despliegue de agentes en las inmediaciones del recinto de tropas y legiones, a través de unidades motorizadas, y auxiliaron a los municipales cuando fueron requeridos por estos. Un ejemplo fue el arresto de un joven por una presunta agresión machista a su pareja.

Refuerzo exterior con motos

Según fuentes de la Comisaría, hubo un aumento del número de efectivos encargados de prevenir el hurto de teléfonos, los robos en vehículos y otras infracciones penales en los alrededores del campamento. Estos funcionarios se sumaron al dispositivo de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) destacados en el interior del citado recinto, ubicado junto al parque Antonio Vallejo Arberola.

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