La Oficina de Congresos será disuelta en 2018, tras ocho años de actividad

Congreso de amas de casa en el Batel, en 2015. / J. M. R. / AGM

El consorcio Puerto de Culturas asumirá la tarea de atraer a organizadores de eventos dentro de la promoción turística de sus museos y atracciones

E. R. K.CARTAGENA

La Oficina de Congresos de Cartagena, que lleva ocho años encargada de la promoción de la ciudad para atraer y organizar eventos de esa naturaleza, tiene los días contados. El proyecto que ultima el Ayuntamiento es que Puerto de Culturas asuma esas funciones como parte de una promoción turística más global. Lo único que falta es llegar a un acuerdo con los trabajadores fijos del organismo, porque la salida de su gerente, Antonio García, está hecha. «Es irrevocable», apuntó la concejal de Hacienda, Isabel García, en el último Pleno, anteayer. El objetivo del cambio es remontar la reducción del número de congresos de 2016 (67) respecto a 2015 (82). La cifra de 2017 aún no es definitiva.

Fue en 2009 cuando el Ayuntamiento constituyó la Fundación Oficina de Congresos, para anticiparse a la finalización de las obras del Auditorio El Batel, construido para albergar eventos multitudinarios de este tipo, además de grandes espectáculos. Tras dos años calentando motores, en 2012 la oficina contrató a una persona a jornada completa para que se encargara de dirigirla; de visitar ferias nacionales e internacionales del sector; de formalizar la organización de todo tipo de reuniones; y de negociar una oferta complementaria de ocio y alojamiento para sus participantes. El reclamo principal era El Batel, pero también se ofrecían otros escenarios como el Paraninfo de la UPCT y el salón de grados del antiguo CIM, perteneciente también a la Universidad.

El volumen de grandes congresos llegados a la ciudad nunca ha alcanzado los niveles esperados. En sus primeros tres años, el crecimiento fue sostenido y se llegó a los 82 eventos de 2015, con un presupuesto de funcionamiento de alrededor de 90.000 euros, de los que tres cuartas partes eran para los sueldos de las dos trabajadoras. El Ayuntamiento da una subvención de 70.000 euros y el resto lo cubren socios públicos y privados, cuyo número ha permanecido estancado. En 2015, con el cambio del Gobierno local del PP por el de MC y PSOE, el reparto de tareas y responsabilidades otorgó a la formación cartagenerista el control de este organismo. Antonio García, profesor de la UPCT, fue elegido para dirigir la Sociedad Municipal Casco Antiguo y también se hizo cargo de la Oficina de Congresos. Por esto último no ha cobrado sueldo, dado que la reducción del gasto en asesores fue uno de los compromisos del nuevo Ejecutivo.

En 2015, el número de eventos fue 82 y los beneficios que se estima que generaron en la ciudad supusieron unos dos millones de euros. El año pasado hubo solo 67, pero un par de ellos fueron grandes e hicieron crecer el número total de participantes y la estimación de ingresos en la ciudad (2,2 millones).

Una gestión cuestionada

Antes del verano, tuvo lugar el relevo en la alcaldía. José López (MC) dejó su puesto a Ana Belén Castejón (PSOE), que una vez revisados los datos de gestión ha decidido tomar medidas. La situación interna del organismo no satisface a Castejón, ya que García no ha justificado el empleo de la subvención en 2016 ni ha aprobado el presupuesto de este año, por lo que la oficina funciona en precario. Además, la trabajadora a tiempo completo lleva más de un año de baja, la asistencia a ferias ha quedado mermada y en el último año se abandonó la promoción en el mercado centroeuropeo, en la que se había incidido mucho anteriormente.

Con García virtualmente fuera del organismo, los asesores de Castejón han iniciado esta semana la negociación con la plantilla para pactar el despido de la oficina y su contratación en Puerto de Culturas. A la espera de su decisión, el equipo de gobierno local planificará la disolución a finales de año.

Fotos

Vídeos