La nueva ordenanza de accesibilidad revela errores en las últimas reformas urbanas

La calle del Aire, con la acera a la misma altura que la calzada y sin bolardos./Antonio Gil / AGM
La calle del Aire, con la acera a la misma altura que la calzada y sin bolardos. / Antonio Gil / AGM

Técnicos municipales preparan la adaptación a la norma, que corrige actuaciones en calles que afectan a peatones y discapacitados

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

Se acabó construir nuevas áreas peatonales de firme resbaladizo, con desniveles, juntas y zonas acanaladas en las que tropezar. También hacer viales de uso mixto para viandantes y vehículos sin separaciones que protejan a los primeros. No se colocarán más bancos sin respaldo ni reposabrazos, por muy vanguardista que sea el diseño. Y las papeleras nuevas serán, a partir de ahora, de boca superior amplia y no de perfil minimalista. Un equipo de técnicos de Servicios Sociales trabaja en preparar la corrección de fallos cometidos ya, especialmente en el casco histórico, tal y como revela la ordenanza de accesibilidad aprobada en noviembre del año pasado. Uno de sus objetivos es unificar el diseño de los espacios urbanos y de los edificios públicos y limitar las deficiencias en transportes y señalización.

Los grandes beneficiarios serán las personas mayores, las que van en silla de ruedas y en cochecitos a motor, así como las que padecen deficiencias visuales y auditivas. Pero también se verán favorecidos otros viandantes, en especial con carrito de niño y de la compra.

La norma fue aprobada hace cinco meses y su cumplimiento depende del presupuesto de 2018

La normativa, aprobada hace cinco meses y que fue analizada también en un Pleno municipal a finales del año pasado, basa su cumplimiento en formar una comisión municipal de la accesibilidad, dirigida por políticos, y una oficina técnica, capitaneadas por expertos. Pero más allá de la puesta en funcionamiento de estos organismos, que va con retraso, lo realmente importante es que a partir de ahora «deberán ceñirse a la ordenanza» todos los planes y las consultorías de obra pública y quedarán sometidos a «informe de evaluación» los edificios considerados de uso e interés público. Si este es «desfavorable», prevalecerá la obligación de «hacer obras de adaptación» para suprimir barreras arquitectónicas y sensoriales, según informó un portavoz de alcaldía.

El nuevo articulado exige al menos un paso de peatones cada cien metros de calle

Fallos y ajustes razonables

Aparte de establecer reglas de lo que no estará autorizado hacer en el futuro, la ordenanza pone el dedo en la llaga de lo que ya se ha hecho mal y establece la obligación de efectuar «ajustes razonables para corregirlo». Dicho de otro modo, establece que hay que tomar «medidas de adecuación del entorno construido, a las necesidades específicas de personas con discapacidad que, de forma eficaz y práctica y sin cargas desproporcionadas, faciliten la accesiblidad» y su participación en el entorno urbano en régimen de igualdad. Todavía no está claro por dónde se empezará a actuar, pero desde la alcaldía aseguraron que en los presupuestos de 2018 hay partidas genéricas para obras en infraestructuras que podrán ser usadas para ello.

La señalización en edificios públicos debe incluir alertas sonoras e información en braille

Un paseo de unos minutos por el casco histórico pone ante los ojos un puñado de incumplimientos de la nueva normativa. Así por ejemplo, en las calles Duque, San Francisco, Campos, Jara, Aire y Cañón, la calzada y la acera están al mismo nivel (la normativa exige un bordillo de 14 a 16 centímetros) y no hay bolardos de separación (cosa que se señala como alternativa). Las papeleras pegadas a las paredes de los edificios en la zona peatonal son todo lo contrario a lo que exige la reglamentación. Además, la calle del Carmen tiene dos hileras de aliviaderos con acanaladuras que tampoco están admitidas. Y los bancos de la explanada con palmeras del antiguo CIM, sin respaldo y sin reposabrazos, también están fuera de ordenación.

Las reglas de construcción son bastante específicas y establecen, por ejemplo, que las áreas de paso exclusivo para personas a pie deben ser de pavimento hidráulico, cerámico o piedra de un espesor mínimo de seis centímetros, que las áreas de juegos infantiles deben ser planificadas en conjunto, con una ruta de un columpio a otro, y no como una unión deslavazada de varios de ellos. También se impone una altura mínima (70 centímetros) y otra máxima (1,40 metros) para las bocas de los contenedores de residuos. Asimismo, entre un paso de cebra y otro no puede haber una distancia mayor de cien metros en vías abiertas al tráfico rodado. Entre las curiosidades está el permiso expreso a las sillas motorizadas de discapacitados para que puedan circular por los carriles bici.

La ordenanza impone también algunas modificaciones en salones de actos, de reuniones y para espectáculos públicos. Entre ellas está la reserva de uno de cada 50 asientos para discapacitados y la habilitación de espacios para sillas de ruedas en zonas cercanas a las puertas. Lo mismo pide la norma en bibliotecas, salas de estudio y comedores públicos. Por no hablar de lo relacionado con los hoteles, que obliga también a tener al menos una habitación adaptada para discapacitados y a adecuar el sistema de señalización y de evacuación con pictogramas universales, alertas acústicas y rótulos en braille.

Por lo que respecta a los medios públicos de transporte, la mayoría de los requisitos para los autobuses ya los cumple la empresa concesionaria, Alsa, que cuenta con vehículos con plataforma adaptada y rampa para el acceso de sillas de ruedas y con espacios para su ubicación. A los pulsadores exteriores en la entrada trasera, se une la reserva de cuatro plazas para personas con movilidad reducida (incluidas las embarazadas y las de avanzada edad) en cada vehículo. Más novedosos son los artículos sobre las paradas, que exigen un área de noventa centímetros al menos entre la mampara de la marquesina y el bordillo de la acera y distintivos en los acristalamientos que denoten su presencia, para evitar accidentes. También deben incluir espacio para sillas de ruedas, a cubierto.

Como en el caso de los autobuses, la normativa tampoco ofrece novedades relevantes en el caso del aparcamiento en la ORA. Esta ya señaliza plazas exclusivas para vehículos de discapacitados, a los que se permite aparcar en cualquier otra plaza en igualdad con los demás coches.

Información adaptada

También en la información ciudadana y de servicio público y en el acceso a los lugares y los dispositivos habilitados para conseguirla está previsto dar un gran paso con la nueva ordenanza. A partir de ahora, todas las oficinas de recepción y atención al público estarán en una planta baja a la que se pueda acceder en silla de ruedas (nada de escaleras) o en pisos superiores comunicados por ascensor. En las inmediaciones deberá haber aparcamientos para discapacitados y accesos habilitados. Por no hablar de la necesidad de que los controles de acceso y seguridad no supongan un problema para quién lleva un marcapasos. Asimismo, como en el caso de los hoteles, la señalización será de comprensión sencilla para discapacitados intelectuales.

Deficiencias a la vista

Un banco de la explanada exterior del antiguo CIM, ahora sede de la UPCT.
Un banco de la explanada exterior del antiguo CIM, ahora sede de la UPCT.

Bancos sin respaldo en la explanada del antiguo CIM

Esta plaza, plagada de palmeras, diseñada por Andrés Cánovas, incluye una serie de bancos que no tienen respaldos y tampoco apoyabrazos. El mobiliario queda fuera de la nueva ordenanza. La colocación de este tipo de bancos fue bastante común en obras públicas de espacios de esparcimiento toda España, entre finales del siglo pasado y principios del actual.

Una de las papeleras de la zona peatonal, en la Puerta de Murcia.
Una de las papeleras de la zona peatonal, en la Puerta de Murcia.

Papeleras con bocas estrechas en las áreas peatonalizadas

Cuando se hizo la peatonalización del eje de la calle del Carmen hasta la calle Mayor, pasando por Puerta de Murcia, Jabonerías y Santa Florentina, se optó por colocar estas papeleras que están pegadas a las fachadas de los edificios y cuyas embocaduras son más pequeñas de lo habitual. La ordenanza recomienda otras de bocas superior redonda y mayor capacidad.

Acanalamiento para el desagüe, en la calle del Carmen.
Acanalamiento para el desagüe, en la calle del Carmen.

Aliviaderos con acanaladuras y juntas en la calle del Carmen

La ordenanza desaconseja cualquier accidente en el terreno que pueda complicar la movilidad de personas discapacitadas. En el caso de la calle del Carmen, los aliviaderos no dan problemas a las sillas de rueda o los cochecitos, pero sí pueden inducir un tropiezo en un invidente o en alguna persona con movilidad reducida. La ordenanza aconseja evitar la instalación de este tipo de elementos.

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