Nanopartículas para proteger la historia

Teatro Romano de Cartagena.
Teatro Romano de Cartagena. / Pablo Sánchez / AGM

Expertos de la UPCT usan un compuesto químico capaz de frenar el envejecimiento del patrimonio

LA VERDADCartagena

Son casi imperceptibles al ojo humano, pero su poder es tal que son capaces de frenar el envejecimiento del Teatro Romano, de edificios modernistas e, incluso, de esculturas y pinturas. Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) ha comenzado a aplicar en la conservación de patrimonio nanopartículas puras, un compuesto químico capaz de conservar el patrimonio cultural una vez que es aplicado al material con el que ha sido construido o elaborado.

Los trabajos de laboratorio realizados en las instalaciones que el grupo tiene en el Servicio de Apoyo a la Investigación Tecnológica de la UPCT han confirmado la capacidad de estas partículas en piedra, adobe y estuco. Se trata de las conclusiones de la tesis doctoral del estudiante Juan Antonio Madrid.

«Las nanopartículas se dispersan previamente en un alcohol que se evapora en apenas unos segundos sin dejar residuos tras ser pulverizadas sobre el monumento. Al entrar en contacto con el aire, se transforman en carbonato cálcico, una especie de cemento natural muy similar y compatible con areniscas blandas como el Tabaire, utilizada en Cartagena desde tiempos de los romanos», explicó, en una nota de prensa, el director de la tesis, Marcos Lanzón.

El tratamiento ha sido probado con éxito en un edificio modernista y en el Teatro Romano

Las nanopartículas de hidróxido cálcico se han utilizado hasta el momento con éxito en la rehabilitación de un edificio modernista en la calle Santa Florentina y se probaron en una quincena de sillares de arenisca del Teatro Romano, para frenar el envejecimiento de este tipo de materiales que afecta gravemente a su durabilidad.

Sin residuos

El objetivo que se han marcado los investigadores es consolidar el material histórico sin dejar residuos potencialmente peligrosos para el sustrato histórico tratado. También se puede aplicar en el patrimonio escultórico y pictórico, según el también responsable del grupo de investigación.

«Los romanos, sabedores de las debilidades de la arenisca extraída en Canteras, recubrían la piedra con estucos de cal», señaló Lanzón, que también dirigió el trabajo fin de máster en Ciencia y Tecnología de Edificación en Arquitectura de Soledad Mónaco. Durante ese estudio se aplicó una técnica similar al estuco del antiguo Hospital de Marina, hoy sede de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Politécnica.

Los investigadores exploran ahora la posibilidad de obtener nanopartículas capaces de repeler el agua sin impedir la acción similar al cemento del tratamiento.

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