La Mar de Músicas vigilará el volumen de las actuaciones de madrugada en el Castillo Árabe

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

La organización del festival La Mar de Músicas tendrá que ceder, a partir del próximo verano, y vigilar la cantidad de decibelios que generan los conciertos que comienzan después de la medianoche, concretamente en el Castillo Árabe. La Concejalía de Cultura ha accedido en parte a la petición de los vecinos y exigirá a la empresa que se encargue de la sonorización de las actuaciones que se asegure de que la música en directo no supera unos límites, para no perturbar en sueño de los habitantes de Cartagena.

Los miembros de la Plataforma Sin Ruidos obtuvieron la promesa del Ayuntamiento de que se tomarán las medidas oportunas para evitar el perjuicio a los vecinos de los alrededores. Entre ellas está una ecualización mucho más controlada y la instalación de dispositivos limitadores que se activarán si se supera un volumen determinado.

Ecualización
La empresa de sonorización moderará los decibelios. Los aparatos estarán instalados en las zonas donde se celebren los conciertos.
Delimitación
El contrato de sonorización incluye limitadores.

Se trata de los mismos aparatos que usan los técnicos municipales en otras fiestas, como en las Cruces de Mayo, el evento que más denuncias recibe por parte de los residentes del casco antiguo.

Los conciertos que habrá que controlar son solo cuatro, a lo largo de los diez días de festival. Coinciden con los viernes y los sábados y en las últimas ediciones han generado quejas considerables en todo el casco antiguo y en barrios tan distantes como Santa Lucía y San Ginés.

Eventos musicales

Los vecinos del casco antiguo pretendían, inicialmente, la anulación de esas actuaciones y su celebración a horas más tempranas. El director del certamen musical, Francisco Martín, se negó en redondo, pero accedió a tomar las medidas compensatorias.

La entrada para los eventos musicales de esos días da derecho a ver la actuación principal, con asiento en el Auditorio del Parque Torres, sobre el que no hay quejas de los vecinos, porque el Cerro de la Concepción amortigua el ruido.

A continuación, los espectadores pueden subir sin coste adicional para ver, en la explanada del Castillo Árabe, abierta a los cuatro puntos cardinales, actuaciones que llegan a prolongarse hasta las cuatro de la madrugada. Además, en esos conciertos intervienen, habitualmente, grupos de música de baile, que resultan más ruidosos que los demás. Se trata, precisamente, de las actuaciones que más quejas suscitan.

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