El museo que será entrada al Foro Romano en un año pondrá al descubierto un templo

Visita realizada ayer por técnicos y políticos a las nuevas excavaciones; detrás, el pasadizo que conduce al futuro museo./Pablo Sánchez / AGM
Visita realizada ayer por técnicos y políticos a las nuevas excavaciones; detrás, el pasadizo que conduce al futuro museo. / Pablo Sánchez / AGM

La zona recién excavada incluye un suelo de mármol, una gran escalinata y una trama urbana con muros de gran altura

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

El casco histórico dispondrá dentro de once meses del Museo del Barrio del Foro Romano, que se comenzará a construir en mayo bajo el centro de salud situado en la calle San Vicente. Se trata de adecuar y llenar de contenido ese espacio a cubierto, que no solo será la nueva puerta de entrada al yacimiento que abarca las termas, el edificio de celebraciones y el templo de Isis, junto a la calle Balcones Azules. Además, permitirá ver 350 piezas representativas de 23 siglos de historia de la ciudad, desde la época de las legiones hasta el siglo pasado. Como propina, se podrá visitar los restos de un antiguo templo (la curia), donde han aparecido un suelo tricolor de mármol, y admirar unas imponentes escaleras de piedra y una trama de muros y calles bien conservada.

La alcaldesa, Ana Belén Castejón, anunció ayer que el complejo abrirá en marzo de 2018, durante una visita con el vicepresidente de la Fundación Repsol, Ignacio Egea, y con el director general de Bienes Culturales, Juan Antonio Lorca. Participaron el arquitecto responsable del proyecto, Andrés Cánovas, y el director de la excavación, José Miguel Noguera. La última fase financiada por la petrolera costará 1,4 millones. La empresa cuya refinería lleva seis décadas en activo en el Valle de Escombreras pone fin así a seis años de mecenazgo, con 4,5 millones invertidos.

1,4
millones de euros invertirá Repsol en el museo y en la recuperación y el mantenimiento de la curia.
1.000
metros cuadrados tendrá el nuevo espacio bajo el centro de salud. El 60% serán para la exposición.

Castejón agradeció a la compañía su esfuerzo. Y pese a que dejará un sector intermedio por inspeccionar, entre el foro y el templo de Isis, consideró que el proyecto está terminado. «Es la culminación a la excavación y la recuperación, en el Molinete, del centro de la vida ciudadana de Cartagonova, entre los siglos I antes de Cristo y III después de Cristo», explicó la primera edil. Cánovas detalló, a continuación, cómo convertirá el espacio bajo el centro de salud en un museo que sea puerta de entrada el complejo visitable. Noguera habló de la colección que estará expuesta allí en primavera del año que viene.

Las termas, el templo de Isis, la curia y el edificio de banquetes suman 18.000 metros cuadrados de zona visitable

Entre las 350 piezas de la exposición destacarán tres murales con una escena de caza y dos musas clásicas

Accesos y exposición

El museo tendrá un piso superior con acceso desde la calle Adarve, vía peatonal que une la de Balcones Azules con las escaleras y la rampa que bajan a San Vicente. En ese nivel superior estarán el control de seguridad y el de accesos, el centro de recepción de visitantes, los aseos y las dependencias para los empleados. También habrá una pequeña sala de usos múltiples, que podrá servir para acoger proyecciones referentes a la exposición y al foro, y hará las veces de salón de actos y de reuniones, si es necesario. A continuación habrá una gran sala en la que Cánovas quiere ubicar las dos grandes pinturas murales que representan a las musas, halladas hace cuatro años en las excavaciones del edificio de celebraciones. Sin embargo, la decisión final depende de los arqueólogos responsables de la excavación.

El centro expositivo

Piso superior
Entrada por la calle Adarve, seguridad y accesos, centro de visitantes, aseos, sala de usos múltiples, colección de los siglos XV al XX y vista sobre la curia.
Plataforma intermedia
Vista sobre el foso de la curia y colección bizantina, medieval y tardorromana.
Sótano
Restos de la curia, colección de los siglos III antes de Cristo a I después de Cristo y acceso al parque arqueológico.

Tras pasar por esa estancia, los visitantes podrán asomarse a una galería de más de ocho metros de altura, en cuyo foso están los restos de la curia, una construcción religiosa de la época altoimperial romana. «Hemos querido dejar ese espacio diáfano, para que el visitante pueda imaginar la altura original», dijo.

En la planta superior quedarán expuestas, según Noguera, las piezas de lo siglos XVI al XX. Por unas escaleras, los visitantes descenderán a una plataforma intermedia, que hay que construir, y donde estarán las piezas tardorromanas, bizantinas y medievales, alrededor del foso de la curia. Por último, otra bajada permitirá llegar al nivel de los restos arqueológicos, para verlos de cerca y hacer un recorrido alrededor. Así, se podrán admirar las piezas contemporáneas de esa parte de la antigua ciudad romana.

«La colección es fruto de una selección muy trabajada durante el último año y permitirá contar la historia urbana, social, económica y política del barrio del Molinete y, por extensión, de toda Cartagena, desde el siglo IV antes de Cristo hasta ahora», apuntó Noguera.

Joyas de la arqueología

Entre las joyas que podrán admirar los visitantes destacan los murales de Caliope, musa de la poesía, con su característico pergamino, y de Terpsicore, musa de la danza, con una lira. Las pinturas, de 90 centímetros de alto por 60 de ancho, decoraban las paredes del edificio de banquetes, junto a una escena de caza de gran tamaño de la que se conserva solo el cazador y las patas de la pieza que intenta cobrar.

También habrá estatuas de bella factura, como una cabeza de Venus y el regazo y la parte superior de las piernas de un Apolo infantil, ambas en mármol. Asimismo, hay disponibles infinidad de vasijas y abundan las herramientas y los elementos metálicos, junto a un bello candelabro. Complementan la colección multitud de restos de capiteles, de dinteles y de frontales de pórticos, así como molduras, cornisas y otros remates arquitectónicos. Un enrejado monumental, rescatado de entre las ruinas, está considerado como una de las piezas más singulares que entrarán en la exposición. Noguera destacó también, por su valor histórico, «una inscripción en que se menciona al prefecto de un pretorio de Roma».

Los restos más numerosos pertenecen a los siglos I a III después de Cristo, pero también se almacenan vestigios de la época bizantina y de etapas posteriores (tazas, platos, frascos y botellas), hasta llegar a la actualidad. Estos últimos permitirán llenar de contenido las plantas superiores del centro expositivo. La restauración de estas piezas comenzó en 2013 y finalizó en 2017. Durante el último año se ha catalogado todo lo encontrado para ordenar su exposición, el año que viene, en el nuevo museo.

Cinco mil metros adicionales

Desde el nivel inferior, un pasadizo bajo la calle Adarve permitirá continuar la visita en dirección contraria a la que ahora comienza en la calle Honda. El turista podrá contemplar la altura y la buena definición de los muros que conpartimentan las antiguas viviendas del foro, con calles delimitadas a ambos lados.

Castejón reveló que en la curia se ha descubierto un suelo de mármol en el que se intercalan baldosas de colores blanco, negro y rojo. En la parte al descubierto se ha saneado una imponente escalera de piedra que, según los arqueólogos, conducía al templo religioso. Asimismo, en la zona más cercana al vallado, comienza una plaza pública de la que se ha rescatado solo una pequeña zona. En total, se incorporan al complejo unos 5.000 metros cuadrados más de yacimiento visitable.

La colaboración con Repsol terminará en 2019, tras seis años de trabajos, dos más de lo previsto. Al descubierto y expuestos en las vitrinas del museo quedan los tesoros hallados en 18.000 de los 24.000 metros cuadrados del recinto. Los que están bajo tierra, en los 6.000 restantes, tendrán que esperar a un nuevo mecenazgo privado o a una inversión pública para la que actualmente no hay fondos.

«Hemos dado muestra del empeño de nuestra empresa en impulsar el desarrollo social y sostenible de aquellas zonas de España en las que tenemos actividad industrial, con proyectos culturales y turísticos», aseveró el responsable de la fundación de la empresa petrolera, Ignacio Egea. Para él, lo conseguido en la falda del Molinete «demuestra los beneficios de la colaboración público privada».

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