El monasterio de San Ginés recupera su volumen original gracias a la restauración

Vista del monasterio de San Ginés de la Jara, ayer a mediodía, con dos obreros en uno de los tejados.
Vista del monasterio de San Ginés de la Jara, ayer a mediodía, con dos obreros en uno de los tejados. / Antonio Gil / AGM

El Ayuntamiento y la Comunidad confían en acabar las obras de recuperación del complejo a finales del próximo año

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

Las obras de restauración del monasterio de San Ginés de la Jara, que lleva a cabo la promotora inmobiliaria Hansa Urbana por impulso del Ayuntamiento de Cartagena y bajo el control de este y de la Comunidad Autónoma, han permitido ya recuperar «los volúmenes original» del complejo. Así lo aseguró ayer el concejal del área de Cultura y Patrimonio Arqueológico, Ricardo Segado, quien destacó que el proyecto de recuperación «avanza según lo previsto», y que la previsión es finalizar los trabajos después del próximo verano.

Las autoridades tratarán de agilizar al máximo las tareas para devolver cuanto antes, y en todo lo posible, el esplendor a un conjunto de edificios situado en la ribera sur del Mar Menor, a pocos metros de la autovía de La Manga. No obstante, Segado advirtió de que la evolución de las obras marcará si hay posibilidad de «acortar» su duración o habrá circunstancias que exijan «alargarla».

Fuentes conocedoras del proyecto ya advirtieron en diciembre pasado, al inicio de las obras (cuyo plazo oficial es de dos años), de que el posible hallazgo de restos arqueológicos podría forzar incluso una variación del proyecto. Así lo establecen las leyes de patrimonio, tanto estatales como autonómicas.

Planean darle un uso turístico a partir de 2019 y que acoja talleres de Agrónomos de la UPCT

Un portavoz de la Consejería de Cultura indicó que los técnicos de la Dirección General de Bienes Culturales han constatado que todo marcha según lo planificado. Lo más llamativo, y que ha generado polémica por el cambio en el aspecto exterior del inmueble, ha sido la construcción de muros de hormigón. Es un elemento que los responsables ven justificado porque la normativa indica que no debe haber confusión entre lo conservado y lo recuperado o añadido.

Las obras están siendo realizadas por la empresa Azuche 88 SL y el proyecto es del arquitecto Francisco José Sánchez Medrano. A través de una inversión de dos millones de euros, Hansa prevé actuar en el campanario, la iglesia y el claustro del siglo XVII. Tras descubrir la estructura interior del techo, los operarios acometieron la conservación las tejas. En la restauración de un Bien de Interés Cultural (BIC), la ley obliga a reponer el mayor número posible de elementos originales.

Una vez rehabilitadas las cubiertas y retirados los escombros de los patios y jardines, que acumulaban rellenos del siglo pasado, se pasó a trabajar en el interior para devolver la parcela al nivel original, más bajo que el previo a las obras. Con seis años de retraso sobre lo previsto, en 2013, Hansa empezó a hacer obras e instaló una cubierta metálica para proteger la zona del claustro. También saneó la torre de la iglesia. Pero hubo otros tres años de parón.

Ahora, el arquitecto intenta recuperar, en lo posible, los elementos originales de los siglos IX, X, XV, XVI y XVII. Entre ellos hay dos escudos que presiden la puerta principal de la iglesia: uno de la orden de frailes franciscanos y otro de la familia Chacón, mecenas castellanos el convento a finales del siglo XV, en el reinado de los Reyes Católicos». En cuanto a la estructura, destaca el claustro de doble planta, con 16 arcos en el bajo y 32 en el primer piso. Precisamente, el proyecto abarca derribar una obra realizada hace 80 años para convertir el monasterio en una residencia privada.

Entre los posibles nuevos usos planteados por el Ayuntamiento están el turístico y el universitario. Además de abrir al público el edificio al menos cuatro días al mes, como marca la ley, se estudia incluirlo en una nueva ruta turística por el Mar Menor y la Sierra Minera. Los jardines podrían servir como sede para talleres de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT).

Proyecto Novo Carthago

Restaurar el monasterio es una obligación de la empresa alicantina Hansa, en virtud del proyecto urbanístico Novo Carthago. Este desarrollo, que plantea la construcción de 6.000 viviendas y dos hoteles, es objeto de una investigación judicial a políticos y funcionarios municipales y autonómicos por presunta corrupción al recalificar suelo protegido. También ha habido demoras por la crisis económica y problemas burocráticos.

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