El monasterio cisterciense de La Palma

Patio interior del monasterio cisterciense de La Palma. / O. C.
Patio interior del monasterio cisterciense de La Palma. / O. C.

JOSÉ SÁNCHEZ CONESA

La Comunidad de Alloz (Navarra) acepta en 1971 realizar una fundación cisterciense, siguiendo la sugerencia del Abad General de la Orden, Dom. Ignacio Gillet. Por ello, la Madre Puy, abadesa, acompañada de M. Cecilia y M. Pilar recorren parte de España buscando un lugar donde fundar un nuevo monasterio: Galicia, Andalucía y, finalmente, Murcia.

Se entrevistan con el obispo de la Diócesis y realizan una visita a 'La Verdad', diario que difunde tal iniciativa. La información periodística llegó a dos murcianos que no se conocían previamente: Francisco López, un funcionario de Correos, amigo del Císter, y a Josefina Atienzar. Esta señora deseaba donar unos terrenos en el paraje palmesano de Los Vidales con destino a la edificación de un colegio religioso para niñas. Francisco la anima para que reoriente sus intenciones primeras hacia la constitución de un monasterio de monjas contemplativas.

Aunque las hermanas del Císter barajaron la posibilidad de ubicarse en el monasterio de Los Jerónimos de Murcia, pronto fue descartada, siendo como es un edificio de grandes dimensiones. Finalmente se acordó que el mejor emplazamiento sería la finca ofertada por doña Josefina en el Campo de Cartagena.

En el paraje de Los Vidales hay un remanso de paz, en medio de campos cultivados, donde viven 15 religiosas

Terrenos y agua

La abadesa, Madre Puy, designó a dos monjas de la casa de Alloz, sor María del Pilar y sor Blanca, quienes se desplazaron hasta aquí para iniciar las oportunas gestiones, alojándose en el Hogar-Escuela La Milagros de Cartagena. El proyecto de obra fue encargado al arquitecto Pedro San Martín Moro, en ese momento director del Museo Arqueólogo Municipal de Cartagena.

Se efectuó un sondeo artesiano, precisamente por parte de la empresa de mi familia paterna, para la captación de aguas subterráneas destinadas al riego de un proyectado huerto para sustento de la comunidad. El resultado fue exitoso por la cantidad abundante de agua que afloró el día de Nuestra Señora de la Paz, decidiéndose que bajo esa advocación se acogerían. La madre abadesa sor María del Puy solicitó permiso de obras al Ayuntamiento de Cartagena en julio de 1974 para el levantamiento de un edificio de dos plantas. La planta baja destinada a iglesia, una pequeña hospedería para alojamiento de familiares de las religiosas, zona de trabajo, refectorio, escritorio, locutorio, claustro y un patio central dotado de zona ajardinada y con una imagen de la Virgen. En la parte superior se ubicarían las celdas.

Las obras comenzaron el lunes 2 de septiembre de 1974, adjudicadas a la empresa cartagenera Marcón con un presupuesto aproximado de 20 millones de pesetas que se obtenían mediante donaciones, entre ellas las aportaciones de la propia Josefina Atienzar y las de la casa matriz. Desafortunadamente los fondos se acabaron pronto, debiendo las monjas confeccionar bolsos para una empresa de la comarca para procurar la reanudación de las obras paralizadas. La situación se agravaba en mayo de 1975 por lo que sor Pilar, sor Blanca, sor Adriana y sor Martina se dedicaban, además de la elaboración de los bolsos, a la decoración de vajillas.

La prensa local advertía el día 22 de febrero de 1976 sobre la falta de fondos económicos para la conclusión del edificio, destacando que las propias monjas trabajaban como albañiles y electricistas a diario, plantando gran número de árboles frutales y extensiones de cebada. Tanto el Ayuntamiento, la desaparecida Diputación Provincial, así como particulares y colectivos contribuyeron para una feliz conclusión. Un grupo de jóvenes estuvimos arrancando hierbas del patio, sabiendo que por allí andaban un grupo de voluntarios universitarios prestando su inteligencia y fuerza de trabajo.

Todos esos esfuerzos permitieron inaugurar el monasterio en el primer día de enero de 1977, por lo que acaba de cumplirse ahora 41 de aquella efeméride. Fue un día de júbilo, especialmente para las 14 monjas que integraban la comunidad, en el que se celebró una misa concelebrada en la que participaron autoridades civiles, militares y eclesiásticas y una numerosa representación de fieles. A pesar de la celebración las obras no estaban finalizadas, así el 9 de abril de 1978 se inauguraba la iglesia.

Decoración de porcelanas

Actualmente conforman la comunidad 15 religiosas, subsistiendo con las tareas de decoración de porcelanas blancas o atendiendo el huerto. Para mayor información al respecto, así como de la hospedería para unos días de retiro, horario de celebraciones litúrgicas y vigilias de oración puede consultarse la web 'monasteriodelapalma.es'

Me escribe la hermana María Victoria: «La búsqueda de Dios anima toda la jornada, que se distribuye entre el Oficio Divino (oración litúrgica), la lectio divina (lectura orante de la Palabra de Dios y libros de espiritualidad) y el trabajo manual. La tónica general de nuestra vida cisterciense es la sencillez y la austeridad. El don más precioso que Dios quiere conceder a todos, los que estamos dentro del Monasterio y los que están fuera, es sin duda, el don de la paz, don que solo nos puede venir por el Príncipe de la paz, Jesucristo. Este es el lema del Monasterio, que aparece en nuestro escudo: Haya Paz dentro de tus muros».

Si circulan por la carretera de Cartagena con dirección a La Palma, giren hacía la izquierda a la altura del restaurante El Leñador. Tras unos escasos kilómetros hallarán un remanso de paz, en medio de campos cultivados.

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