«Miedo» a un accidente al llegar al cruce

Un coche intenta incorporarse a la calle Capitanes Ripoll, desde Carlos III./Pablo Sánchez / AGM
Un coche intenta incorporarse a la calle Capitanes Ripoll, desde Carlos III. / Pablo Sánchez / AGM

Conductores y autoescuelas alertan de las «innumerables» intersecciones peligrosas, y reclaman mejorar señales, suprimir plazas y reubicar contenedores

RUBÉN SERRANOCartagena

Contenedores que invaden carreteras y caclles, vehículos estacionados en línea que dificultan la visibilidad y setos que reducen el campo de visión en los pasos de peatones. En todo el municipio de Cartagena, y en especial en la ciudad, son «muchos los cruces conflictivos» que a diario se encuentran los automovilistas, y que también suponen un riesgo para los peatones.

Pintor Portela
Hay contenedores y coches estacionados que impiden ver el carril izquierdo, en las calles Jacinto Benavente e Ingeniero de la Cierva.
Cabezo Beaza
En el cruce junto a Mediamarkt confluyen tres calles, en las que recomiendan una señalización más clara y concisa.
Alfonso X
Los contenedores ven reducdio el campo de visibilidad para incorporarse a la calle Wssell de Guimbarda.
Capitanes Ripoll
Los setos no dejan ver si hay peatones para cruzar, y hay vehículos estacionados en línea en la intersección de la calle Carlos III.

Los profesores de las autoescuelas están familiarizados con estas zonas de poca visibilidad, pues recorren prácticamente a diario todos los rincones. La Asociación de Autoescuelas de Cartagena (ASAC), un colectivo al que pertenece más de una treintena de centros de formación, alerta del «nulo» campo de visión en las intersecciones y del «pánico» que supone incorporarse a las que soportan más tráfico.

Una de las zonas de peligro es la avenida Pintor Portela, en el barrio de San Ginés. Esta carretera es frecuentada por los vecinos de Torreciega, y además comunica con el polígono industrial Cabezo Beaza. En dos de sus incorporaciones, a la altura de las calles Jacinto Benavente e Ingeniero de la Cierva, «sientes miedo», pues «apenas ves la marca vial de Stop». «Lo «ideal sería restringir la última plaza de estacionamiento», para ver venir a los coches que circulan por la izquierda», opina la presidenta de ASAC, Isabel Mesa.

«Es un punto muy propenso a que ocurran accidentes. En ningún momento ves a los vehículos que vienen, y te obliga a ir asomando el morro hasta invadir una parte del carril. En alguna ocasión hemos sufrido una colisión por alcance, porque te arriesgas a eso», añade Cristóbal Conesa, del centro de formación Iter.

A medida que los automovilistas se aproximan alcruce, los coches estacionados a ambos lados de la calzada impiden ver si los peatones se acercan al paso de cebra. «El campo de visión es totalmente nulo» y el cruce «está en pendiente», un extra de dificultad para los noveles, recuerda el gerente de la autoescuela Mac, Miguel Ángel Castilla.

«Un lío» en Cabezo Beaza

Quien haya intentando salir del centro comercial Espacio Mediterráneo por detrás de la tienda de Mediamarkt, probablemente ha necesitado recurrir al freno de mano. La calle Riga presenta una pendiente pronunciada. En ella, además, confluyen tres vías en un mismo cruce, para seguir recto o girar.

«Cuando da la casualidad de que tres vehículos quieren pasar, la gente se hace un lío; nadie sabe quién tiene prioridad. No sé a quién se le ocurrió hacer eso así. Es necesario poner señales más claras y concisas, o una rotonda, que sería lo ideal», sostiene Conesa. A los alumnostambién «les supone suspender medio examen» el no ser cautelosos en el paso de peatones de la calle Ramón y Cajal, a la altura del Mercadona. Hay coches en doble fila y otros muy pegados, aparcados en línea, por lo que conviene moderar la velocidad para ver venir a los viandantes. «Cualquiera de las salidas es un caos y no ves nada. Estas circunstancias acarrean golpes y sustos» al volante y a pie, avisa la presidenta de ASAC.

Al igual que han manifestado conductores a este diario, otras autoescuelas piden dejar libre la última plaza de estacionamiento, antes de cada intersección, o destinarla a motos, para no perder la visibilidad. Esto ocurre en las calles Licenciado Cascales y Carlos III, para incorporarse a la Plaza de España; en San Juan con Ángel Bruna, en Carmen Conde con Alfonso X el Sabio; y en vías del barrio de La Concepción y Los Barreros. También hay un «riesgo por estrechamiento de la carretera» en la rotonda de Los Barreros hacia San Félix, recuerda Juan Bautista, de la Autoescuela Alameda, ya que por el carril de la derecha «pasa hasta el autobús urbano y es un peligro». En septiembre, el concejal de Vía Pública, Francisco Aznar, se comprometió a realizar una revisión general de los cruces y cambiar cubos de sitio.

Los automovilistas también van «a ciegas» en el monolito que une la avenida Reina Victoria con las calles Juan de la Cosa y Jacinto Benavente. «Si vienes de Maristas, en dirección a Reina Victoria, tienes que ceder el paso a los que vienen del Paseo de Alfonso XIII, pero como hay coches mal aparcados, tienes que meter el morro en medio, para ver si puedes seguir circulando», explica Mesa.

Indicaciones y calles a 30

A preguntas de 'La Verdad', un portavoz de la Concejalía de Desarrollo Sostenible, dirigida hasta ahora por María José Soler, dijo que en la propuesta de esta área para los presupuestos municipales de 2018 hay una partida de 500.000 euros en señalización, y que estudia medidas como implantar zonas con velocidad máxima a 30 kilómetros por hora.

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