Un matrimonio libertario

Retrato del matrimonio formado por María Silva y Miguel Pérez Cordón./
Retrato del matrimonio formado por María Silva y Miguel Pérez Cordón.

En la historia del anarquismo español existe un episodio cargado de simbolismo: los sucesos de Casas Viejas. Lo ocurrido entre el 10 y el 12 de enero de 1933 en esta pequeña localidad de la provincia de Cádiz constituye uno de los hechos más trágicos de la Segunda República Española. Abrió una enorme crisis política en el primer bienio de la República y fue el inicio de la pérdida de apoyos políticos y sociales que conduciría meses después a la caída del gobierno republicano-socialista de Manuel Azaña.

Dentro de esta historia aparecen los protagonistas de nuestra sección, una pareja de amantes unidos por un ideal: María Silva 'La Libertaria', la muchacha que sobrevivió al asedio y al incendio de la choza de su abuelo, Francisco Cruz 'Seisdedos', en esta «aldea del crimen» y Miguel Pérez Cordón, el militante anarcosindicalista que se hizo periodista y que fue el primero en denunciar públicamente esta masacre.

Los acontecimientos son suficientemente conocidos. Un grupo de campesinos afiliados a la sindical anarquista CNT iniciaron una insurrección al gobierno republicano que este reprimió violentamente; diecinueve hombres, dos mujeres y un niño murieron. Tres guardias corrieron la misma suerte. Se procedió a realizar una serie de juicios sumarísimos, y se fusiló a los sospechosos de haber participado en los hechos.

Volviendo a nuestros protagonistas: María Silva pudo sobrevivir y se convirtió en leyenda de un pueblo y de una ideología, el anarquismo. Tenía solo dieciséis años cuando ocurrieron los trágicos sucesos, fue detenida y encarcelada y allí en prisión conocería a su compañero Miguel Pérez Cordón.

Excarcelados, unirán sus vidas, según las ideas anarquistas y juntos marcharán a Madrid. Allí vivirán intensamente todos los acontecimientos previos al inicio de la Guerra Civil de 1936; embarazada, fue detenida a comienzos de la guerra por fuerzas sublevadas, condenada y fusilada, mientras que su compañero pudo escapar, convirtiéndose en un símbolo de las mujeres revolucionarias.

Miguel Pérez Cordón fue un anarcosindicalista que utilizó el periodismo como arma reivindicativa. Conmocionado por el fusilamiento de casi toda su familia, se culpó moralmente por ello, iniciando una intensa actividad por todo el frente de guerra, organizando asistencias y mítines para animar la resistencia, compaginándolo con la publicación de numerosos artículos en diferentes periódicos.

Herido en el frente, fue trasladado a Cartagena para ser operado y ya permaneció en nuestra ciudad prácticamente hasta el momento de su muerte.

Luchador infatigable por la unidad obrera, fue favorable a la participación del anarcosindicalismo en el Gobierno de la República.

En Cartagena fue designado director del diario 'Cartagena Nueva', órgano de la CNT en nuestra ciudad durante la guerra, llegó a ser muy conocido aunque nunca terminó de integrarse en la sociedad cartagenera.

No tuvo un trabajo fácil. El periódico participaba en primera línea de combate en las polémicas que dividían la retaguardia. A los pocos días de incorporarse tuvo un enfrentamiento con el socialista Bruno Alonso, el comisario político de la Flota.

Durante la primavera de 1937 participó en las denuncias de diversos hechos que chocaban con los deseos de construcción de un nuevo mundo más justo e igualitario: la represión incontrolada y los abastecimientos. El asunto significó la ruptura total de hostilidades entre cenetistas y comunistas que en Cartagena provoco graves incidentes.

Cordón tuvo una violenta polémica con el periódico 'La Tierra', controlado por el Partido Comunista.

En marzo de 1938 se incorporó a la 28 División, una de las de mayoría de oficialidad cenetista, ejerciendo de corresponsal de guerra, pero a los pocos meses regresó a nuestra ciudad reincorporándose de nuevo al periódico.

Al final de la guerra, en los denominado sucesos de marzo, superado por los acontecimientos y cuando Cartagena se subleva a favor de Franco, Cordón será asesinado en unas circunstancias no muy claras, entre las 11 de la noche del día 4 y las 3 de la madrugada del 5 de marzo de 1939.

Al parecer, cuando pretendió salir de Cartagena, una patrulla de sublevados pro-franquista, en la zona del Almarjal le dio el alto. No obedeció, se oyó una descarga de fusilería y Cordón cayó sobre el volante muerto.

Como otros tantos, su cuerpo fue trasladado al cementerio en donde quedó insepulto varios días. Cordón fue enterrado el 7 de marzo en el cementerio de Santa Lucia, en una fosa común. El diario 'Cartagena Nueva' no reapareció hasta el lunes 13 de marzo. Su primera página llevaba un recuadro titulado «In memoriam. A todos los caídos», en el que recordaba la muerte de su director.

La vida de Miguel Pérez Cordón había sido corta, apenas treinta años, el marido de La Libertaria, todo un símbolo que hoy reposa en algún lugar de nuestro camposanto. En los años 50 del siglo XX sus restos fueron arrojados al osario general, aunque en el Registro Civil de Cartagena nunca se llegó a inscribir la muerte de este ácrata.

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