La Manga, vía de escape al drama del paro

Concepción y David Saura, en la barra del restaurante Venta David, en el Zoco ./Edu botella / agm
Concepción y David Saura, en la barra del restaurante Venta David, en el Zoco . / Edu botella / agm

Los hosteleros revisan currículos en busca de camareros y cocineros con los que responder al aumento de trabajo en la época estival. Hoteles, bares y comercios completan estos días sus plantillas de cara al verano; decenas de desempleados hallan una salida laboral para afrontar el invierno

Antonio López
ANTONIO LÓPEZCartagena

Álex Van Driel, gerente del restaurante La Escuela de Pieter, guarda en su despacho más de cincuenta currículos que ha recibido en las últimas semanas. Le servirán para elegir entre quince o veinte trabajadores para ampliar su plantilla de cara a la inminente campaña de verano, el momento del año donde el trabajo se multiplica por cuatro en ese establecimiento ubicado en la Urbanización Veneziola, al final de La Manga. Pero la falta de formación de la gran mayoría de los aspirantes le dificulta el proceso de selección, sobre todo a la hora de encontrar cocineros. Pese a ello, cree que hará la elección «cuando los vea trabajar», confiesa Van Driel.

Después de ocho meses en los que apenas se veían turistas y visitantes en calles y plazas, La Manga recobra el ambiente veraniego y la sensación de prosperidad. Hoteles, bares, restaurantes, heladerías, comercios, clubes náuticos y empresas de organización de eventos turísticos, entre otras muchas, están estos días enfrascados en completar sus plantillas de cara al verano, que esperan les aporte los beneficios que no han tenido durante el «infructuoso» invierno. Ya lo tienen todo preparado para ganarse la vida con las más de 200.000 personas que pasan allí sus vacaciones.

Los que empiezan pronto -lo hicieron ya en marzo-, son los hermanos Ricardo, Concepción y David Saura. Los tres regentan la Venta David, ubicada en el Zoco, en la Gran Vía, a dos pasos de Monte Blanco. Sus precios, su exquisita cocina y su buen servicio le hacen tener el negocio lleno cada día, pese a que aún no ha llegado la temporada alta. Por estas fechas tienen contratados cinco personas, entre camareros y cocineros. Pero ya han empezado a buscar a más trabajadores, porque «el verano está a la vuelta de la esquina. El problema es que los que vienen apenas tienen experiencia en el sector», avisa David.

Comisiones Obreras destaca que el 95% de los contratos que se hacen en hostelería son temporales

Más de 1.500 negocios

La apuesta en firme de empresarios como estos se debe a que solo en los meses de julio y agosto los beneficios en La Manga se llegan a multiplicar hasta por diez, con respecto a cualquier otra época del año, según los datos de las organizaciones empresariales. Desgraciadamente, y debido a la aún excesiva estacionalidad del turismo en esta zona, de los más de 1.500 negocios que ya funcionan, el 90% cerrará en invierno.

Un buen ejemplo de creación de empleo es Miki Madrid, encargado de Área Sunset, un salón de celebraciones ubicado en el kilómetro ocho y medio de la Gran Vía de La Manga. Abre de marzo a octubre e, incluso, algunos años hasta noviembre, para acoger bodas, algunas de ellas de extranjeros. De una plantilla compuesta por casi una veintena de personas, entre personal de administración, mantenimiento, limpieza, cocina y servicio de sala, pasa a tener en temporada alta a alrededor de 60. A ellos, se les une otra quincena que contrata para sus otros dos restaurantes: una pizzería y un mexicano.

La mayoría de sus trabajadores son de Cartagena y de La Unión. Muchos de ellos son estudiantes que se ganan un dinero para costearse la universidad. «Muchos son repetidores de otros años. Pero es diferente en el restaurante de celebraciones. Allí tenemos a profesionales, de los que son difíciles de encontrar».

Algo similar le ocurre a María José Jiménez, que desde hace más de veinte años regenta el restaurante El Pulpito, situado en el Puerto Tomas Maestre. En su caso, pasa de tener cuatro trabajadores a una treintena, en pleno verano y durante los fines de semana.

Las cuatro escuelas de kitsurf; la veintena de hoteles, hostales, apartoteles y residencias; la docena de inmobiliarias; y el camping Villas Caravaning también ultiman sus preparativos de cara al verano, al igual que los clubes náuticos y de vela, pilares básicos en el entramado de la oferta turística de La Manga. De estos últimos hay una decena. La mayoría abre prácticamente todo el año, a excepción de diciembre, enero y febrero.

Empleo en los hoteles

Según la Encuesta de Ocupación Hotelera del Instituto Nacional de Estadística (INE), los hoteles de La Manga dieron empleo a 842 personas en la temporada alta turística de 2017 (mes de julio), lo que supone un 18,3% más que en el mismo periodo del año anterior, en el que la cifra de empleados era de 712.

Conocer el número total de contrataciones que hubo en la zona de La Manga el año pasado es imposible, ya que el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) solo tiene estadísticas por municipios. Así, en el de Cartagena, la contratación en 2017 en las actividades de alojamiento turístico y restauración creció un 10,6%. Durante ese tiempo los empresarios del sector formalizaron 34.019 contratos, 3.262 más que en 2016. En San Javier subió un 7,9%. Hubo 4.862 contratos en estas actividades, 355 más que en 2016. La Asociación de Empresarios y Comerciantes de La Manga y Cabo de Palos, presidida por Antonio Plaza, asegura que el 65% de las contrataciones que se hacen en su zona de influencia se hacen de cara a los meses de julio y agosto.

Si se toman como referencia los últimos datos publicados por el Servicio de Empleo y Formación (SEF), en Cartagena el paro bajó en casi medio millar de personas. La mayoría encontró trabajo en los negocios de hostelería.

Este sector es de los que más empleos crea al año, sobre todo durante los periodos, como el que dará comienzo en menos de dos semanas. El problema es que la mayoría de los contratos que se formalizan son temporales: más del 95%, según los datos ofrecidos por el sindicato Comisiones Obreras (CC OO).

A ello se le une que son puestos mal remunerados y en los que el número de horas supera con creces las establecidas en el contrato y en el convenio laboral del sector. Este marca que el sueldo mínimo de un camarero debe ser de 830 euros, por estar empleado ocho horas, pero desde esta organización sindical denuncian que casi nunca se cumple.

Trabajos a tiempo parcial

Tampoco se pagan las horas extra. Una de las modalidades de contratación que se ha impuesto en los últimos años son los llamados 'minijobs': trabajos a tiempo parcial (de cuatro o cinco horas diarias), que en muchos casos incluyen muchas más horas camufladas, que el empresario paga fuera de nómina, según los sindicatos.

Así lo viven

Carlos Fernández | Camarero de Venta David «Si me ofrecieran un trabajo para todo el año, quizás no lo aceptaría»

Para Carlos Fernández, un joven de 22 años, los meses de marzo a septiembre son sinónimo de mucho trabajo, esfuerzo y dedicación en la Venta David, un restaurante ubicado en el Zoco, en la Gran Vía de La Manga. Durante ese tiempo, trabaja para ahorrar dinero, para afrontar el duro otoño e invierno, que pasa parado, desde que hace dos años dejó los estudios. «Aquí nos tratan muy bien. Si durante el invierno encuentro otro trabajo para todo el año, creo que no lo aceptaría, porque si no, no podría estar aquí, con esta familia», cuenta. Sabe de la dificultad de afrontar medio año desempleado, pero «ahora soy joven y puedo tirar para adelante con lo que gano sin dificultad».

David Ródenas | Encargado del chiringuito Pata Palo «Con lo que gano en verano me da para pasar parte del resto del año»

En la playa de los Alemanes, a la entrada de La Manga, siempre manda el chiringuito que David Ródenas, de 32 años, dirige desde el año pasado. Conoce el sector a la perfección, de ahí el puesto que ocupa. El próximo viernes inaugura y ya no parará de trabajar hasta finales de septiembre. Durante ese tiempo se desvive por un negocio, que considera como propio, por eso se dedica a él en cuerpo y alma. Tras ello, en otoño e invierno, compagina el descanso merecido, con trabajos esporádicos de extra o de media jornada. «Con lo que gano durante los meses de verano me supone un buen empujón para pasar el resto del año, que ocupo con otros pequeños empleos», reconoce.

José ceballos | Mecánico de barcos «Aquí hay muchas oportunidades, pero se necesitan profesionales»

José Ceballos, de 55 años, se gana la vida como mecánico de barcos la mayor parte del año. Para él, el momento de más trabajo es cuando los turistas llenan La Manga y Cabo de Palos. De abril a septiembre e incluso, algunas temporadas, a octubre, está empleado en el varadero del puerto de la segunda localidad, donde se encarga de reparar yates y barcos de recreo. El resto del año, lo pasa haciendo otros trabajos de mantenimiento, bien en el mismo lugar donde está empleado o donde sea. «Aquí hay muchas oportunidades de trabajo, el problema es que se necesita tener algo de experiencia, lo digo tanto para mi trabajo como para cualquier otro de los que se ofertan en esta zona».

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