«Lucharemos por Myriam»

Myriam, con sus padres, en una imagen tomada unos días antes de su muerte./Pablo Sánchez / AGM
Myriam, con sus padres, en una imagen tomada unos días antes de su muerte. / Pablo Sánchez / AGM

La familia de una joven discapacitada se repone de su fallecimiento esta Navidad y mantiene su pelea para no devolver una pensión regional

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

A Asensio Pérez y María Victoria García, Myriam se les fue «de pronto» el día de Navidad y les dejó «un vacío imposible de llenar». Pese a todo, el empeño de este matrimonio residente en Los Dolores es «luchar hasta el final por la memoria» de su hija, discapacitada al 91%. Su cruzada estriba en impedir «la injusta exigencia de la Comunidad Autónoma, que nos reclama, desde noviembre, 11.798 euros de su pensión contributiva de los últimos dos años». El motivo es que el abono, en 2016, de una paga extra pendiente desde 2012 al cabeza de familia, que es funcionario, hizo que la familia superara el umbral de renta. La pensión se siguió pagando hasta que en noviembre se comunicó la anulación y la reclamación de lo sufragado.

La vida de Myriam se apagó justo cuando Asensio Pérez preparaba un recurso contra el Instituto Murciano de Acción Social (IMAS), dependiente de la Consejería de Familia que dirige Violante Tomás. Este departamento cubrió la pensión once años, desde su mayoría de edad.

«La niña», como Asensio la llamaba, «cogió unas décimas y catarro el día de la Lotería». Había participado como pastora en el belén viviente del centro de día de Los Dolores, al que iba a diario. «La medicamos, pero no se recuperó. El sábado seguía con quejas y toses y el día de Navidad amaneció con vómitos. La llevamos a Urgencias 24 horas, donde le pusieron inyecciones. Volvimos a casa, pero durante la comida le cambió el color y respiraba muy agitada. La trasladamos al Santa Lucía, pero nada más llegar le diagnosticaron un fallo multiorgánico, al empezar con las pruebas y no pudieron hacer nada», relató su padre a 'La Verdad'.

«Tenemos ratos malos y otros menos malos desde entonces», apuntó transcurridos diez días del desgraciado final. Sin embargo, ni él ni su mujer ni su otra hija, Jennifer, de 27 años, claudican. Asesorados por una abogada, presentaron un recurso ante la Comunidad Autónoma el pasado viernes, día 29, en el que piden que se desestime la reclamación «No es ajustado a derecho que, por parte de esta administración, esperen dos anualidades casi para dictar una resolución de extinción de una pensión no contribuitiva destinada a paliar las graves carencias y limitaciones de mi hija», subraya el escrito.

Retrasos de la Administración

La paga extra fue en mayo de 2016, pero la Administración tardó 18 meses en cruzar datos estatales y regionales y confirmar la superación de la renta, y el dinero de la pensión ya había sido gastado. «Todo iba para ayudar a Myriam con su discapacidad», contó. Ella precisaba de cuidados costosos. No solo usaba una silla de ruedas valorada en más de seis mil euros y recibía asistencia a todas sus necesidades. Además, necesitaba gasas y curas para prevenir llagas en la piel.

Pese a todos los obstáculos, la familia de Myriam había conseguido una estabilidad vital y un relativo bienestar para ella, que se truncó con la recepción el 29 de noviembre la carta del IMAS. Pero nada ha podido ser peor que el fatal desenlace en plena Navidad. Mientras preparan la donación de muchos de los aparatos y equipos que usaba su hija a distintos centros asistenciales y organizaciones de ayuda al discapacitado, Pérez asegura que seguirá en la pelea. «Esta lucha es por ella, que no se merecía esto, y por los que vengan detrás y puedan sufrir algo igual de injusto».

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