Otra losa histórica en manos de la Justicia

Lápida del antiguo Pósito o Almudí de Cartagena, de 1605./LV
Lápida del antiguo Pósito o Almudí de Cartagena, de 1605. / LV

Imputado un transportista por quedarse una lápida del siglo XVII cedida a la ciudad. Pidió 40.000 euros al Ayuntamiento a cambio de devolver la pieza, que perteneció al depósito de trigo y que fue donada en 1989 por la familia Dorda

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

Mientras un juez de la ciudad sigue investigando el extraño hallazgo de una lápida romana del siglo I antes de Cristo, casi doce años después de la denuncia de su robo en el monasterio de San Ginés de la Jara, la Consejería de Cultura ultima la entrega de esta pieza al Ayuntamiento de Cartagena para exhibirla en el Museo Arqueológico Municipal. Curiosamente, también por un presunto delito contra el patrimonio histórico, otro juez local indaga sobre lo ocurrido con otra lápida, esta del siglo XVII, cedida hace casi 29 años al Consistorio por un vecino y de la que se apropió un transportista, que hace poco exigió a la administracón local 40.000 euros para devolverla.

La pieza en cuestión es una inscripción conmemorativa de mármol y granito, datada en 1605 y que estuvo situada en el Pósito o Almudí de Cartagena, en un edificio la Plaza de San Francisco situado en la confluencia con la calle Honda. En la actualidad, la finca está ocupada por un edificio de viviendas y, en los bajos (donde estuvo la discoteca Barbus y el Cine Carlos III) hay un bazar chino.

El letrero de esta alhóndiga o almacén de compraventa de trigo fue subastado por el Ayuntamiento en 1841, para recaudar fontos con los que reparar conducciones de agua dulce y salada de las fuentes de Cartagena. En esa puja, la lápida fue adquirida por Francisco Dorda Llovera, cuyo tataranieto, Joaquín Roca Dorda, acabó donándola en 1989 al municipio en nombre de la familia, al entender que forman parte del pasado histórico de los cartageneros.

Vista de la Plaza San Francisco, en la década de 1920, con el depósito al fondo.
Vista de la Plaza San Francisco, en la década de 1920, con el depósito al fondo. / LV

El texto de la lápida deja constancia de unas reparaciones realizadas en el pósito por la municipalidad, en tiempos del rey Felipe III. Lo hace así: «Reynando en las Españas Philipe III Cartagena mandó hacer esta obra siendo corregidor Don Gonzalo de Vlloa Carvajal caballero del ábito de Alcántara y Patrón y Comisario el Capitán Don Nicolás Bienvengud de Liçana Año M D C V».

El entonces alcalde Antonio Vallejo Alberola, del Partido Cantonal (Pcan), recibió en diciembre de 1988 una carta donde se ofrecía también la donación, totalmente desinteresada como en el caso de la lápida, de un escudo de Carlos III colocado en las antiguas Puertas de Madrid en 1778. Esta historia remite, así, al siglo de la Ilustración, al que la ciudad dedica un ciclo culturales este 2017.

Subastada en el siglo XIX

Según explicó en su día en un artículo en 'La Verdad' Joaquín Dorda -profesor de Ingeniería Industrial de la Universidad Politécnica de Cartagena ya jubilado y miembro destacado del Hospital de Caridad-, su familia no era titular de este segundo objeto, sino custodia del bien. En concreto, su bisabuela, María Mesa Álvarez de las Asturias, viuda de Francisco Dorda Bofurull, lo recogió de los escombros del derribo del recinto amurallado de Cartagena, en 1902 o 1903, y «afortunadamente gracias a ello esta es una de las pocas, si no la única, pieza que subsiste de las que fueron puertas» de entrada a la urbe por la actual calle del Carmen.

El caso es que el 11 de marzo de 1989 tuvo lugar, según el promotor de la iniciativa -quien agradeció públicamente la especial participación del concejal Isidoro Bobadilla, del historiador José María Rubio Paredes, de Pedro Sanmartín y de Miguel Martínez Andreu-, la entrega de ambas piezas.

La sorpresa llegó hace unos meses, cuando según fuentes municipales Roca avisó de que la lápida no estaba en las manos adecuadas. La coordinadora de Arqueología, Mari Carmen Berrocal, se puso rápidamente en busca de la desaparecida losa. Y, en concreto, contactó con el responsable de la empresa de transporte que realizó el traslado de los objetos en los años ochenta.

Este acreditó, mediante una foto, que tenía en su poder la lápida, y pidió unos 40.000 euros a cambio de devolverla. De inmediato, el Consistorio interpuso una denuncia contra el transportista, y el titular del Juzgado de Instrucción 3, María del Mar Gómez, ha imputado a este por vulnerar la ley de defensa del patrimonio. Ya han declarado el donante, la técnico municipal y el investigado. Y la administración local confía en recuperar pronto una parte de la rica, trimilenaria y últimamente judicializada historia local.

El sillar romano de San Ginés de la Jara, al Museo Arqueológico

La lápida romana de San Ginés de la Jara será depositada en el Museo Arqueológico Municipal. Así lo propondrá, al menos, la Dirección General de Bienes Culturales, ya que en el muro del monasterio, donde fue colocada en el siglo XIX, esta estaría «completamente descontextualizada». «La pieza está en proceso de estudio y limpieza, y no presenta daños», dijo un portavoz de la Consejería de Cultura. Un juez ha imputado por un delito contra el patrimonio al ciudadano que la tenía en su casa, quien dijo haberla encontrado cerca del convento, al director del Museo Etnográfico de San Pedro y al presidente de una asociación vecinal.

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