Mucha limpieza pero demasiados orines en la calle

Dos operarios de limpieza de Lhicarsa quitan la suciedad de la calle Floridablanca de Los Dolores, con una manguera de agua a presión./LV
Dos operarios de limpieza de Lhicarsa quitan la suciedad de la calle Floridablanca de Los Dolores, con una manguera de agua a presión. / LV

El plan de choque llega a una quincena de barrios y diputaciones, pero no ataja las micciones de mascotas en la vía pública

RUBÉN SERRANOCartagena

Las hojas secas de los parques, la maleza en los solares, la basura acumulada en las esquinas, la suciedad incrustada en las aceras e incluso los chicles han desaparecido de las principales calles y plazas de una quincena de barrios y diputaciones. Ese es el resultado del plan de choque de limpieza viaria, lanzado hace dos meses por el Ayuntamiento ante las críticas vecinales por la suciedad. Pero esta iniciativa no ha conseguido, de momento, erradicar un problema generalizado en el municipio: los orines de perro, sobre todo por la falta de sanciones a los dueños y de espacios habilitados como 'pipican'.

Es rara la farola, la señal de tráfico o la esquina que no está oxidada por el deterioro que suponen las micciones de los perros. Ni siquiera el plan de choque ha servido para ponerle solución, porque una vez limpias es tan solo cuestión de días, o incluso horas, que vuelvan a aparecer. Por eso, la Concejalía de Servicios Municipales, que dirige el socialista Juan Pedro Torralba, lanzará «a primeros de junio» una campaña de concienciación, para acostumbrar a los propietarios a que sus mascotas no ensucien las calles. «Hemos pensado en repartir envases, para mezclar agua con vinagre» y eliminar así el fuerte olor de los orines, explicó a 'La Verdad' el edil.

Plan de choque
La limpieza llega, en algo más de dos meses, a las principales calles y plazas de una quincena de barrios y diputaciones.
Orines de mascotas
El Ayuntamiento pondrá en marcha el próximo mes una campaña de concienciación, y repartirá botellines con vinagre para quitar el mal olor.
Mobiliario urbano
La empresa Sice elimina las pegatinas publicitarias en cuadros de luz y semáforos.

En paralelo, adelantó, habrá un plan de reciclaje con Ecoembes, «una especie de concurso para animar» a los residentes de los barrios y diputaciones a tirar plásticos, cartones y vidrios a los contenedores correspondientes. «Lo ideal sería aplicarlo también en verano en los chiringuitos, porque utilizan envases», recalcó.

No es la primera vez que el Ayuntamiento intenta acabar con los excrementos y micciones de los animales en la vía pública. La Concejalía de Calidad de Vida lanzó en la primavera del año pasado una campaña de concienciación y advertencia sobre los deberes y las obligaciones de los propietarios de perros, a modo divulgativo. La Policía Local también sanciona a los dueños, aunque cada vez menos (concretamente, un 60% en los últimos cuatro años).

«Con la aplicación de esta campaña, lo que queremos es concienciar y, de momento, dejar a un lado las multas», reconoció Torralba. Otro de los problemas para no poner fin a este problema es la inexistencia de 'pipican' o parques caninos, zonas habilitadas para que las mascotas hagan sus necesidades. Solo hay uno en el Parque de la Rosa, cerrado desde hace medio año por reformas. Lo estará, al menos, hasta inicios del verano, cuando está previsto que un grupo de jóvenes inscrito en la Agencia de Desarrollo Local y Empleo (ADLE) acabe su periodo de prácticas.

En Lo Campano

Por ahora, lo que sí se ha podido reforzar es la limpieza en los barrios y diputaciones. Uno de los últimos en beneficiarse han sido los vecinos de Lo Campano. Allí, siete empleados de la empresa municipal Lhicarsa fregaron las calles con agua a presión, despegado la porquería del suelo y repasado las aceras con máquinas sopladoras y barredoras, durante una semana.

En las zonas ajardinadas de la Plaza Pico de Nieves pasaron el rastrillo y despejaron el terreno de hojas y ramas secas, al igual que la maleza acumulada bajo las moreras y palmeras de las plazas Teide y Maestro José Palmis y de la avenida Francisco Montiel. En la calle San Isidoro, el cemento de los bordillos estaba destrozado, y había restos de madera y un banco partido por la mitad. Algo parecido ocurría en una replaceta de la calle Tenerife, llena de latas de refresco, bolsas de plástico, escombros y cartones.

Con el barrio de Santa Lucía fueron necesarios hasta cuatro operarios y un camión cisterna para despejar de ramas, cortezas y otros despojos una parcela abandonada de la calle Minarete. Primero pasó una máquina desbrozadora para quitar los enredos y luego dieron varias pasadas con el rastrillo, para acumular la suciedad y recogerla con una barredora. Otra máquina hizo lo propio con la grava en la avenida Sánchez Meca.

Otro servicio de Lhicarsa, con un despliegue de diez personas, limpió dieciséis plazas y cinco calles del Ensanche y San Ginés en marzo. Lhicarsa también ha actuado en varias zonas de Los Mateos, Miranda, Pozo Estrecho, El Albujón, Cabo de Palos, El Algar, Alumbres, Molinos Marfagones, La Palma, La Puebla y La Aparecida.

El Ayuntamiento, además, firmó recientemente un nuevo contrato de alumbrado público con la empresa Sice, que se está encargando de retirar las pegatinas publicitarias del mobiliario urbano, como cuadros eléctricos y semáforos. También está tomando cartas en el asunto la unidad de Calidad de Vida de la Policía Local, para sancionar a las empresas que hacen «un mal uso para anunciarse».

Necesidad de más personal

El Ayuntamiento ya dio un toque a Lhicarsa, a través de la compañía FCC, porque hay cuantificado un déficit de 23 trabajadores de calle. Ésta argumentó en febrero que se debía a la necesidad de destinar más personal a las reparaciones de una maquinaria obsoleta, que sigue sin renovar.

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