Una joven de Canteras muere acuchillada tras denunciar horas antes por acoso a su exnovio

Familiares y amigos de Rosa María junto al furgón de la funeraria que se llevó su cuerpo al Instituto Anatómico Forense. En la parte superior Rosa María S. P., en la inferior Adrián S.C. / Antonio Gil / AGM

El presunto agresor asestó dos puñaladas a la chica en el pecho y en el cuello y después se autolesionó para complicar su arresto

Antonio López
ANTONIO LÓPEZCartagena

Con veinte años, tenía toda la vida por delante, pero quien fue su pareja sentimental durante algunos meses se la arrebató de cuajo, a puñaladas. Rosa María S. P. murió hacia las once y media de la mañana ayer en su domicilio de la urbanización Los Tajos, en el barrio de Canteras, por las cuchilladas que le asestó supuestamente Adrián S.C., un malagueño de 22 años que había regresado a Cartagena durante el fin de semana de fiestas con la intención de reconquistarla. El presunto criminal, que una hora antes de la agresión había sido denunciado por acoso por la víctima, fue detenido por policías locales cuando se escondía en una vivienda contigua a la de los hechos en su intento de huida. Rosa María es la tercera víctima de violencia machista en la Región de Murcia y la 37 de España este año.

Las primeras investigaciones apuntan a que Adrián volvió el pasado fin de semana a Cartagena desde su ciudad natal -allí reside en el populoso barrio de El Palo- con el propósito de retomar la relación sentimental que Rosa María había roto hace algunos meses. Esta se negaba a darle más oportunidades y él insistía en recuperarla. Después de ser avisada por unos amigos de que el chico había sido visto el sábado por la noche en el campamento de Carthagineses y Romanos, se decidió a presentar una denuncia. Lo hizo ayer, sobre las diez de la mañana, en el cuartel de la Guardia Civil de la calle Ángel Bruna. Según informaron fuentes de la investigación, la muchacha se sentía acosada.

Rosa acudió al cuartel acompañada de su padre, que trabaja en el sector de la construcción en la zona de Torrevieja. Pero a la casa que compartía con su madre y su hermana menor en la calle Lucena regresó sola. Al entrar en la vivienda, de tipo dúplex, se encontró a Adrián, que pudo entrar a través de un balcón trasero. Para ello se ayudó de una escalera comprada minutos antes en una ferretería del barrio.

El presunto homicida fue intervenido de urgencia en el Santa Lucía y tiene pronóstico reservado

El arrestado compró una escalera para acceder a la vivienda de su expareja por un balcón trasero

Los gritos alertaron al abuelo

Tras una fuerte discusión, Adrián le habría asestado primero una cuchillada en el pecho, muy cerca del corazón, según la primera hipótesis de la Guardia Civil. La hoja del arma blanca quedó dentro del cuerpo de la joven. La segunda fue directa el cuello, cuando la chica yacía, herida de muerte.

Los gritos de ambos fueron escuchados por los abuelos de Rosa María, que viven en otra casa de la misma calle. Asustados, fueron a ver qué pasaba. Tras aporrear en varias ocasiones la puerta y pedir en vano que se la abrieran, volvieron a su casa y cogieron una llave. Con ella abrieron la puerta y al subir un tramo de escaleras y entrar a la vivienda se encontraron con su nieta tendida en el suelo, sobre un gran charco de sangre.

Para entonces, el agresor ya se había fugado. Salió al balcón y saltó a otros contiguos hasta terminar en el de la última casa de la apacible calle, situada en una zona residencial. Todos ellos están separados por un pequeño muro de casi dos metros de alto y fácil de superar para un joven espigado y de complexión atlética como él. Con la camiseta llena de restos de sangre, llegó hasta la terraza del número 9. Allí agazapado contempló la llegada a la escena del crimen de los primeros coches de la Policía Local movilizados por la central del 112.

Los agentes comprobaron que la joven yacía sin vida en el suelo de su casa y rápidamente salieron a buscar al sospechoso. Fue un vecino de la calle quien los alertó sobre la presencia de una persona escondida en un balcón, según contó a 'La Verdad' un testigo de la búsqueda.

La detención

Al verse sorprendido, el joven se levantó y respondió a los requerimientos de los agentes con amenazas de tirarse al vacío. Sin tiempo que perder, un policía local accedió a la casa, llegó hasta el balcón y trató de convencer al sospechoso de que lo mejor era entregarse. Pero el joven se negó, blandió un cuchillo y se autolesionó. Entonces y sin mediar más palabra, se lanzó al vacío desde unos seis metros de altura, aproximadamente. Al caer quedó tendido en el suelo, momento en el que otro agente logró inmovilizarlo y ponerle los grilletes.

Efectivos de ese cuerpo tuvieron que contener al padre de la fallecida, que al conocer la detención del sospechoso se acercó al coche donde estaba profiriendo insultos y amenazas, roto por el dolor. El agresor fue entregado a la Guardia Civil, que se hizo cargo de las investigaciones. Horas más tarde, trascendió que Adrián S.C. tuvo que ser trasladado al Hospital Santa Lucía para que le curaran las heridas que él mismo se hizo para complicar su detención. Al cierre de esta edición se encontraba ingresado con pronóstico reservado.

Escenas desgarradoras

El crimen de Rosa María causó consternación en toda Cartagena, aunque los momentos más desgarradores se vivieron en la urbanización Los Tajos, donde se encuentra la vivienda de la fallecida, de varios familiares y de numerosos amigos.

Al enterarse de la fatal noticia, varios de sus allegados tuvieron que ser atendidos por crisis de ansiedad, en especial la abuela, que fue trasladada en una ambulancia hasta el Hospital Santa Lucía. Un equipo de psicólogos de la Comunidad Autónoma permaneció en el lugar del crimen hasta bien entrada la tarde atendiendo a los familiares y vecinos que lo necesitaron.

La llegada de hasta una veintena de agentes de la Policía Local, de una decena de guardias civiles y de varias ambulancias rompió la tranquilidad no solo de esa urbanización, sino también de gran parte de Canteras. Según indicaron vecinos de este barrio, el joven, que había llegado a vivir con Rosa María S. P. en la casa donde ocurrió el crimen, ya había protagonizado algún altercado en la zona. Algunos vecinos hablaron de su «carácter violento», sin concretar más detalles.

La familia de Rosa María es muy conocida en Canteras. Llevaba varios años viviendo en el barrio, primero en una casa más cercana a la calle principal y desde hacía un año en la residencia actual. Hasta allí se trasladaron para estar más cerca de los abuelos maternos.

La Policía Judicial de la Guardia Civil siguió durante toda la tarde en la calle Lucena recogiendo huellas e indicios para su investigación.

La Comunidad Autónoma condenó el asesinato e informó de que la víctima no era usuaria de la red regional de atención especializada a víctimas de violencia de género, la Red Cavi. Además, animó a cualquier afectada a denunciar actos de violencia física o psíquica.

El detenido, que tenía ataques de furia, ejercía de modelo

Adrián S. C, de 22 años y natural del barrio malagueño de El Palo, donde se crió y estudió en un centro concertado muy popular, había protagonizado en varias ocasiones altercados que habían alertado a los vecinos de la urbanización Los Tajos y también a la Policía Local de Cartagena. Según fuentes de este cuerpo sufría «trastornos mentales infantiles» y ataques de furia, una de las causas, presuntamente, que habían obligado a su expareja a no querer volver con él, pese a su insistencia. Adrián es un joven alto y de complexión atlética que trabajaba de manera esporádica en su ciudad natal haciendo pases de modelo en centros comerciales. Según informaron a 'La Verdad' vecinos de Canteras a cambio de anonimato, era conocido en el barrio porque había vivido cierto tiempo en la casa de Rosa María S. P. Anteayer volvió a Cartagena tras pedir dinero a su madre. Según fuentes policiales se alojaba en una pensión del barrio de San Antón.

Tercera mujer asesinada este año por su pareja

La joven de 20 años de Canteras es la tercera mujer que fallece a manos de su pareja sentimental en la Región. La primera fue en mayo, una joven de 31 años trabajadora de una asociación que murió a manos de su compañero de trabajo y pretendiente en Molina de Segura. El segundo caso ocurrió en agosto. En una zona rural de Totana y el interior de un vehículo fue hallado el cuerpo de una mujer, de mediana edad y nacionalidad española, con impactos por arma de fuego, junto al de su pareja, que se quitó la vida con posterioridad. En 2016, según fuentes de la Delegación del Gobierno no se registraron muertes por violencia machista en la Región de Murcia, al igual que en los años 2011, 2012, 2013 y 2014, mientras que en 2015 las víctimas ascendieron a dos, una en Beniel y otra en Lorca. Durante 2010, tan solo hubo una mujer que murió a manos de su pareja tras ser golpeada fuertemente en la cabeza en el interior del domicilio familiar, en la calle Huerto Alix del barrio murciano de Santiago El Mayor. En 2009 el número de mujeres muertas por violencia de género ascendió a tres. En el año 2008 cuatro mujeres fallecieron a manos de sus parejas sentimentales y en 2007, año desde el que existen los registros, fueron dos.

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