Ingresa en prisión el presunto asesino de Rosa María, despedida en el Calvario

El féretro de Rosa María, a hombros de familiares y amigos, a su salida de la ermita del monte Calvario. / Pablo Sánchez / AGM

El detenido por el crimen de Canteras recibe el alta hospitalaria en la misma mañana que su víctima recibió el último adiós de familiares y amigos

ANTONIO LÓPEZ y JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

Tres horas después de que más de un centenar de amigos y familiares despidieran a Rosa María S.P., la chica de 20 años asesinada el pasado lunes en Canteras, la juez de violencia contra la mujer de Cartagena decretó ayer el ingreso en prisión de su presunto verdugo, Adrián S. C., malagueño de 22 años, por considerarle autor material de los hechos.

Las lágrimas y el desconsuelo de los que asistieron a la ermita del monte Calvario para dar el último adiós a la muchacha contrastaron con el apacible semblante del supuesto asesino, a su salida del Santa Lucía. Allí estuvo ingresado tres días, para recuperarse de las heridas sufridas cuando intentaba escapar de la escena del crimen. Tras prestar declaración en el mismo hospital ante la juez que instruye el caso, fue trasladado al cuartel de la Guardia Civil como escala previa a su ingreso en prisión.

La comitiva encabezada por el furgón de la funeraria que trasladó el cuerpo de la joven desde el Tanatorio Estavesa, donde fue velado desde el miércoles a mediodía, encarriló la subida al Calvario cinco minutos antes de las diez de la mañana. A su llegada al santuario, un silencio sobrecogedor, solo roto por los sollozos de la madre, envolvió la entrada al templo del ataúd, a hombros de seis familiares.

El cuerpo de la fallecida regresó tras la ceremonia del santuario al Instituto de Medicina Legal

Las reducidas dimensiones de la iglesia obligó a muchos a esperar fuera. La ceremonia, un responso que duró aproximadamente quince minutos, fue oficiado por el párroco de Canteras, Miguel Francisco Sagredo, a petición de los padres. La misa funeral será el próximo lunes a las ocho de la tarde, en la iglesia de la diputación. El sacerdote dijo no tener palabras suficientes «para consolar a los familiares, porque nada que os diga os podrá aliviar». Y con la voz, también entrecortada, Sagredo añadió: «Escucha, señor, las súplicas de tu pueblo, en que nos sume la muerte de Rosa María y haz que goce para siempre de la luz de aquella paz que ningún mal podrá ya oscurecer», dijo.

Entonces, las lágrimas de gran parte de los que había dentro y fuera se mezclaron con el dolor que les rodeaba. «Es muy injusto que le haya pasado esto a una persona como Rosa María. Esto es muy duro», logró decir una de las amigas de la joven de Canteras.

Enfermeros y psicólogos

Entre la multitud que subió al Calvario había enfermeros y psicólogos voluntarios de la Cruz Roja, que en todo momento estuvieron muy atentos a los familiares más cercanos asistiéndoles.

Pasadas las diez y cuarto, el féretro salió de la ermita y los asistentes le dieron un atronador aplauso, antes de bajar las escaleras y volver a entrar en el furgón. El vehículo lo llevó al Instituto de Medicina Legal de Cartagena, donde quedará unos días a la espera de si el juez ordena realizarle pruebas complementarias. Esta circunstancia es la que más han criticado los familiares, ya que no entienden la decisión judicial.

Dos horas más tarde de esta ceremonia de despedida, unos cincuenta vecinos de Canteras protagonizaron una concentración silenciosa frente al local social del barrio, en repulsa por el brutal asesinato de una de sus vecinas.

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