'Los Gasolina' dispararon a las víctimas desde la calle y la ventana de su casa

Siete agentes sacan de la comisaría a uno de los arrestados, que cubre su cabeza con la capucha de una sudadera oscura. / Antonio Gil / AGM

La Policía cree que los tres sospechosos del doble crimen usaron sus escopetas, y el juez los encarcela por homicidio y no descarta el asesinato

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

Seis días después de protagonizar, presuntamente, el tiroteo mortal de Las Seiscientas, en el que murieron dos hombres y otras dos personas resultaron heridas -una de ellas grave-, los tres miembros del clan de 'Los Gasolina' han pasado su primera noche en prisión. Tras huir a Albacete, el sábado se entregaron en la comisaría madrileña de Vallecas, aprovechando que los familiares de los muertos, del clan de 'Los Salguero', enterraban a estos en Alicante. Y ayer, después de ser puestos ante el juez de Cartagena encargado del caso, acabaron en la cárcel de Sangonera, a la espera de juicio, imputados por los delitos de homicidio o asesinato, lesiones graves y tenencia ilícita de armas.

El magistrado Ignacio Munítiz tomó esta decisión a última hora de la mañana, a la vista de los sólidos indicios recogidos en las diligencias de la Policía Nacional, y de la petición del fiscal David Campayo. En la comparecencia, celebrada entre fuertes medidas de seguridad en la Comisaría, los investigados, a los que defienden los abogados Ángel Cegarra y Julián Sanz, se acogieron a su derecho a no declarar. Son Joaquín M. F., de 54 años, su hijo Joaquín M. R., de 26 años, e Israel. M. F., de 37 años, hermano del primero y tío del segundo.

El Cuerpo Nacional de Policía ve acreditado ya, con testigos y otros medios de prueba, la presencia de los sospechosos en el lugar de los hechos. El primero de ellos, según fuentes policiales, está a la espera de ser juzgado por tráfico de drogas.

El abuelo, un tío y un tío abuelo del bebé cuya custodia desató la riña se negaron a declarar

El instructor introdujo la posibilidad del delito de asesinato, a la vista de que los agentes tienen ya claro que los disparos fueron efectuados no solo desde el interior de la vivienda del clan cartagenero, situada en la Plaza Derechos Humanos, sino también desde la calle. Queda por determinar si, además de un bastón modificado como arma blanca, 'Los Salguero' portaban armas de fuego (la Policía no les halló ninguna), y por lo tanto si los sospechosos pueden alegar legítima defensa.

Los especialistas de la Policía Científica realizan, asimismo, pruebas de balística para determinar si fueron detonadas las tres escopetas encontradas en la zona o solo dos de ellas. Los investigadores se inclinan por la primera opción, según adelantó ayer el comisario de Cartagena, Ignacio del Olmo, en una rueda de prensa celebrada en el mismo edificio y a la misma hora de la declaración judicial. «Hubo tres tiradores, los disparos se producen desde una ventana y desde la calle», dijo. Y añadió que las armas, de caza menor y del calibre 12/70, «fueron sustraídas» [en zona de la Guardia Civil, según fuentes conocedoras del caso] y que ninguno de los individuos poseía licencia para emplearlas. También fueron inmovilizados veinte cartuchos, perdigones, postas y balas expansivas y el bastón de los alicantinos, «típico símbolo de mando en la etnia gitana».

El comisario dio por esclarecido el móvil y los hechos. La disputa, señaló, comenzó por la custodia de un bebé de quince meses, hijo de una joven de 16 años del clan local y de un chico de 20 años de la provincia vecina. Por un problema de pareja, la mujer volvió con el crío a la casa de sus padres, y la familia del padre intentó «mediar» para que se acordara un derecho de visita mutuo. Cuando el padre y varios familiares se desplazó a Cartagena a «despedirse de su hijo», se originó una discusión que acabó con dos muertes, presuntamente a manos del abuelo, de un tío y de un tío abuelo del bebé.

«Cordura» en Las Seiscientas

Los fallecidos son A. S. D., de 18 años y apodado 'El Morenito', y E. A. S., de 26 y conocido como 'Edu'; y los heridos, Joaquina, de 54 años y abuela del bebé, quien recibió el impacto de esquirlas de bala y quien fue dada de alta, y Fermín, de 38 años y también pariente del menor.

El comisario lamentó lo ocurrido, e hizo «una llamada a la cordura» y a la «tranquilidad» de vecinos y trabajadores de Urgencias del Parchís . «Hemos detenido a los autores. Es un suceso alarmante, pero es un hecho aislado», afirmó; y añadió que Cartagena es una de las ciudades más seguras de España. También agradeció el ofrecimiento del Secretariado Gitano para mediar y evitar incidentes.

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