Un fuga de vapor, azufre e hidrocarburos en la refinería alarma a trabajadores y vecinos

Un trabajador de la refinería, con una mascarilla, pasa detrás de otros dos obreros, que observan la salida de humo de la planta de Repsol./pablo sánchez / agm
Un trabajador de la refinería, con una mascarilla, pasa detrás de otros dos obreros, que observan la salida de humo de la planta de Repsol. / pablo sánchez / agm

Decenas de obreros salieron de la planta tras oír un «estallido», se formó una gran nube amarilla y el 112 pidió cerrar ventanas y puertas en Alumbres

Antonio López
ANTONIO LÓPEZCartagena

Una intensa nube de color amarillento, que salía del mismo corazón de la refinería de Repsol, en Escombreras, sobre las once de la mañana, hizo saltar ayer todas las alarmas. Primero, entre los trabajadores de la planta, después entre los vecinos de Alumbres y más tarde, en varios municipios de la comarca, por uno de los incidentes que más les han inquietado en los últimos años. La rotura de una tubería en una de las unidades de producción más grandes del complejo industrial, la de coque, por razones que la empresa está investigando, provocó una fuga de vapor de agua mezclada con restos de hidrocarburos y de azufre; este último un resultante del petróleo y que dio al nubarrón un color azafranado. Pudo verse desde diferentes puntos del Campo de Cartagena.

Pronto, los alrededores de la fábrica se llenaron de efectivos de los Bomberos y de la Policía Local de Cartagena y de Medio Ambiente de la Comunidad Autónoma. La Guardia Civil cortó los accesos a la planta minutos después de que la empresa avisara a la Dirección General de Seguridad Ciudadana y Emergencias de lo sucedido y ésta activara la fase de preemergencia (la más baja) del Plan de Emergencia Exterior por Riesgo Químico del Valle de Escombreras.

Dentro, los trabajadores de Repsol se afanaban para atajar el fallo, mientras el resto de unidades de producción seguían operando a pleno rendimiento. La empresa aclaró que la nube se generó porque el vapor de agua que se incorpora en el proceso de producción, al romperse la tubería, salió arrastrando los restos de hidrocarburos del interior de los equipos. También se llevó por delante restos de la montaña de azufre que hay junto a la zona afectada. Las mismas fuentes no pudieron precisar qué porcentaje de un producto y de otro contenía la nube.

La empresa dice que hubo una alerta «innecesaria» y atendió a 10 empleados por «afectaciones leves»

Sistema contra incendios

Aunque no tuvieron que actuar los efectivos de bomberos de la planta, sí hizo falta que los sistemas de refrigeración instalados por todo el complejo se activaran para intentar enfriar la unidad de producción afectada. Aunque la empresa descartó que la nube fuera tóxica, diez trabajadores tuvieron que ser atendidos por «afectaciones leves», como picor en la garganta y en los ojos, por los servicios médicos del complejo.

El revuelo entre los empleados fue total, sobre todo en empresas auxiliares que a esa hora hacían muy cerca de la zona trabajos de mantenimiento. Muchos de ellos salieron de la fábrica tras el incidente. «Hemos escuchado un fuerte ruido, muy parecido a un estallido. Lo hemos dejado todo y nos hemos marchado hasta una zona libre de peligro que nos han indicado los empleados de la refinería», indicó a este diario uno de los empleados de una subcontrata que prefirió mantenerse el anonimato por miedo a perder el puesto.

La columna de vapor se veía desde toda la comarca y la alcaldesa ofreció la ayuda de los bomberos

Muchos fueron los que salieron a la calle, lejos de la nube, con mascarillas y con la cara tapada a la espera de noticias. Al menos una veintena se resguardó en la zona donde se instalan las empresas auxiliares, en la carretera de El Gorguel, y otros frente a la puerta principal y el bar que hay junto a la estación de trenes de mercancías.

La alcaldesa de Cartagena, tras conocer el incidente, se puso en contacto con el director de la refinería, Juan Antonio Carrillo de Albornoz, a quien le ofreció los medios municipales. Desde los servicios regionales de Emergencias se coordinó, junto a la empresa, la adopción de medidas preventivas. La primera de ellas fue avisar a la población de Alumbres para que permaneciera en el interior de sus viviendas, manteniendo clausuradas puertas y ventanas por precaución. Pese a ello, el presidente de la Asociación de Vecinos de esta localidad, Juan Zapata, criticó que la desinformación fue total y que fue imposible avisar a la totalidad de los residentes.

Hora y media en activo

Los servicios de emergencias hicieron especial hincapié en el colegio de Alumbres, a cuyos maestros indicaron que evitaran tener a los alumnos en el patio. «En un principio, muchos creyeron que había que evacuar el centro, incluso por las redes sociales ya se daba por hecho, pero nos aconsejaron que los niños se quedaran en el interior del edificio y que cerráramos puertas y ventanas», indicó a este diario el presiente de la Asociación de Padres de Alumnos, Francisco Hernández.

Tras una hora, aproximadamente, cesó la salida de vapor de la unidad de producción, una vez que los trabajadores resolvieron la avería. Sobre la una de la tarde, los trabajadores volvieron a sus puestos, ya que no existía riesgo alguno para ellos. Al mismo tiempo fue desactivado el plan de emergencias de la Comunidad Autónoma. La empresa dijo que la alarma creada fue «innecesaria».

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