Las fiestas de primavera de Pozo Estrecho

Representantes de las peñas de Pozo Estrecho, con el cartel anunciador de Javier Lorente. / LV
Representantes de las peñas de Pozo Estrecho, con el cartel anunciador de Javier Lorente. / LV

JOSÉ SÁNCHEZ CONESA

Muchos recordamos con especial agrado las Fiestas del Vino, celebradas en La Palma (1982) y Pozo Estrecho (1983), que fueron promovidas por el Centro de Iniciativas Turísticas, entidad dirigida entonces por José María Marín. Al calor de aquellos caldos, un grupo de jóvenes, integrantes de la directiva de la asociación de vecinos de Pozo Estrecho, posibilitaron que, en mayo de 1988, se celebrase la I Fiesta Campo, Vino y Flores, coronado como reina a la joven Isabel Heredia.

A día de hoy Pozo Estrecho arroja el saldo positivo de contar con dos fiestas potentes: las patronales de toda la vida, en honor a San Fulgencio, y las nuevas de primavera, que este año alcanzan la cifra, redonda y oronda, de treinta de existencia. La Plaza Mayor y sus calles adyacentes acogieron las casetas de aquellas peñas pioneras: Los Cuarentones, Los Zagales de Pozo Nuevo, La Yerbera y Los Cazadores. Además instalaron barracas la asociación de vecinos, Ayuntamiento de Cartagena, Consejería de Agricultura y partidos políticos. Más tarde cambió su emplazamiento a la Plaza de San Pedro, más amplia, hasta su definitivo asentamiento en el Huerto de Paco Saura, debido al crecimiento exponencial de peñas, hasta una treintena, y del elevado número de visitantes que estos vigorosos festejos acarrean.

De manera paralela la organización festera se iba transformando al constituirse, a instancias de la propia asociación vecinal, una coordinadora de peñas, convertida posteriormente en asociación cultural, presidida actualmente por Juan Sánchez Montoya. La asociación de vecinos sorteaba en aquellos momentos asuntos de gran calado, pues además de reivindicar los consabidos y siempre insuficientes servicios e infraestructuras, andaban en plena campaña a favor de la creación de una Entidad Local Menor como figura administrativa dentro del Ayuntamiento de Cartagena.

La evolución de los festejos ha llevado a la proliferación de peñas, aunque la raíz campesina persiste

Con motivo de la celebración del centenario, en 1993, de la banda Santa Cecilia, y en reconocimiento a dicha tradición musical se añadió en la nomenclatura festera el término 'Música' y se suprimió el de 'Vino'. Se perdió el guiño a la fiesta del vino, a la que aludíamos al principio, pero se mantuvieron las flores primaverales y la raíz campesina de éstas. De hecho en los primeros años realizaban labores de siega, trilla y una gimkana tractorista. Continúan, eso sí, premiando con el Arado de Oro a aquellos agricultores y ganaderos de la comarca que destacan por su dedicación, obteniendo el galardón, en unos casos, tradicionales sagas familiares, y en otros, los más innovadores del sector. A instancias de la asociación vecinal se reúne el jurado que componen representantes de las organizaciones agrarias COAG y Asaja, más los premiados de ediciones anteriores.

Una escultura de Mayte Defruc distingue al Galileo del Año, que puede ser del pueblo o forastero

Los carteles de J. Lorente

La otra gran distinción de las fiestas es el Galileo del Año, persona elegida por los representantes de las numerosas asociaciones que reconoce la labor realizada a favor de la comunidad local, sin discernir si es persona avecindada en el lugar o 'forastera' (expresión tan frecuente entre nuestros abuelos). El primer premiado fue Benigno Morales, ciudadano ejerciente de tal en buena parte de las asociaciones de la localidad, tal y como lo fue Paca Sánchez 'la de Bastida', que nos dejó no hace tanto. Ambas escultoras son obras de Mayte Defruc, siempre generosa.

Aunque nuestros estilos de vida sean muy urbanitas, el campo siempre se cuela por doquier. Baste observar la cartelería desde 1990, toda obra de Javier Lorente. Sus guaches, óleos y composiciones fotográficas nos hacen mirar, si o si, al patrimonio rural desplegado en las esplendorosas villas del contorno, aljibes, molinos, palmeras, instrumentos musicales, partituras o las sucesivas reinas del Campo, la de la Música y la de las Flores (vestidas con el traje de cartagenera). A menudo, conjugando todos esos motivos con los colores de la bandera local: azul, amarillo y verde.

Los voluminosos libros de fiestas contienen centenares de fotografías que son crónica de todo lo acontecido en las primaverales fiestas, a cargo de Lorente, fotógrafo mayor del reino: El festival de bandas de música, la carrera de cintas a caballo (de los pocos reductos que quedan, por desgracia), el encuentro motero, el ballet, las verbenas, la zarzuela, el teatro, el concurso gastronómico, las coronaciones, la proclamación de los padrinos (un matrimonio ejemplar en la entrega desinteresada a favor de desarrollo de los actos).

El año que viene veremos fotografiado al pregonero de la presente edición: el concejal de Cultura David Martínez, natural de Pozo Estrecho, quien ha sido músico en su banda, actor con el grupo La Aurora y peñista en El Reventón. Éste, apreciamos en portada la belleza de la que en su día fue reina, María Amparo Corral, que cumple justamente 30 años, los mismicos que la fiesta.

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