Familiares y amigos despiden a Rosa María, y su presunto asesino va a prisión

El féretro de Rosa María S. P., ayer, a hombros de familiares y amigos, a su salida de la ermita del monte Calvario.
/Pablo Sánchez / AGM
El féretro de Rosa María S. P., ayer, a hombros de familiares y amigos, a su salida de la ermita del monte Calvario. / Pablo Sánchez / AGM

La joven recibió el último adiós, mientras el acusado de matarla salió del hospital para ser trasladado al cuartel de la Guardia Civil

A. LÓPEZ / J. A. GONZÁLEZ CARTAGENA

Tres horas después de que más de un centenar de amigos y familiares despidiera a Rosa María S.P., la chica de 20 años asesinada a puñaladas el pasado lunes en Canteras, la juez de violencia contra la mujer de Cartagena ordenó el ingreso en prisión de Adrián S. C., malagueño de 22 años, por considerarle el supuesto autor material de la muerte de la joven.

Las lágrimas y el desconsuelo de los que ayer asistieron a la ermita del monte Calvario para dar el último adiós a Rosa María contrastaban con el apacible semblante del supuesto asesino de la chica, a su salida del Hospital Santa Lucía. En este centro estuvo ingresado cuatro días por la heridas que sufrió al intentar huir tras cometer el crimen. Desde allí fue trasladado al cuartel de la Guardia Civil tras prestar declaración ante la juez que instruye el caso.

La comitiva encabezada por el furgón de Servisa, que trasladó el cuerpo de la joven desde el Tanatorio Estavesa donde fue velado desde el miércoles al mediodía, encarriló la subida al Calvario cinco minutos antes de las diez de la mañana. A su llegada al santuario, un silencio sobrecogedor, solo roto por los sollozos de la madre, envolvió la entrada al templo del ataúd, que iba a hombros de seis familiares.

El cuerpo de la fallecida regresó tras la ceremonia del Calvario al Instituto de Medicina Legal

Las reducidas dimensiones de la iglesia obligaron a muchos a esperar fuera. La ceremonia, un responso que duró aproximadamente quince minutos, fue oficiado por el párroco de Canteras, Miguel Francisco Sagredo, a petición expresa de los padres.

La misa funeral será el próximo lunes, a las ocho de la tarde, en la iglesia de ese barrio. El sacerdote dijo no tener palabras suficientes «para consolar a los familiares, porque nada que os diga os podrá aliviar». Y con la voz también entrecortada, Sagredo añadió: «Escucha Señor las súplicas de tu pueblo, en que nos sume la muerte de Rosa María y haz que goce para siempre de la luz de aquella paz que ningún mal podrá ya oscurecer». Entonces, las lágrimas de gran parte de los que había dentro y fuera se mezclaron con el dolor que les rodeaba. «Es muy injusto que le haya pasado esto a una persona como Rosa María. Es muy duro», logró decir una de las amigas de la joven de Canteras, que prefirió mantener el anonimato.

Enfermeros y psicólogos

Entre la multitud que subió al Calvario había enfermeros y psicólogos voluntarios de la Cruz Roja, que en todo momento estuvieron pendientes de los familiares más cercanos para asistirles.

Pasadas las diez y cuarto, el féretro salió de la ermita y los asistentes le dieron un atronador aplauso antes de bajar las escaleras y volver a entrar en el furgón. El vehículo lo llevó de vuelta al Instituto de Medicina Legal de Cartagena. El cuerpo de la joven quedará allí unos días a la espera de que el juez decida si ordena realizarle pruebas complementarias. Esta circunstancia es la que más han criticado los familiares, ya que no entienden la decisión judicial. Dos horas más tarde de esta ceremonia, medio centenar de vecinos de Canteras protagonizaron una concentración frente al local social de la población en repulsa por el brutal asesinato de una de sus vecinas.

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