Un escarmiento para proteger a los escolares

Dos mujeres y tres niños, ayer cruzando la calle Ramón y Cajal, enfrente del Colegio Adoratrices. A la derecha, policías locales./J. M. Rodríguez / AGM
Dos mujeres y tres niños, ayer cruzando la calle Ramón y Cajal, enfrente del Colegio Adoratrices. A la derecha, policías locales. / J. M. Rodríguez / AGM

La Policía Local impone en un mes 344 multas a conductores por aparcar el coche de manera indebida ante nueve colegios. El 'multacar' detecta a diario vehículos en doble y en triple fila, así como bloqueando el tránsito en aceras, carriles bici y pasos de peatones

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

En doble y hasta en triple fila, pisando rayas amarillas e incluso las de los pasos de peatones, subidos en una acera, en mitad de carriles bici, delante de vados... La reciente campaña especial de vigilancia del tráfico en el entorno de los colegios del municipio ha permitido a la Policía Local de Cartagena detectar numerosas infracciones diarias por parte de los conductores de vehículos particulares. Las batidas con el 'multacar', el coche patrulla que lleva incorporada una cámara en el techo, ha llevado en las últimas semanas a 'cazar' a 344 propietarios de automóviles que, en las horas de entrada y de salida de los escolares, cometieron vulneraciones de la ordenanza de circulación penalizadas con el pago de hasta 200 euros.

Aunque el Ayuntamiento ha preferido reservarse la cuantía de las sanciones tramitadas, en un intento por evitar las críticas por un supuesto afán de recaudación, en la Concejalía de Seguridad afirmaron que los agentes han detectado decenas más de comportamientos contrarios a la normativa.

Campaña
Controles de tráfico a las puertas de nueve colegios, a través del 'multacar', el vehículo de la Policía Local equipado con una cámara en su techo.
Sanciones
Desde el 20 de marzo hasta el 27 de abril, los agentes formularon 344 denuncias.
Cuantía
Las infracciones son castigas con hasta 200 euros.
Colegios controlados
San Vicente de Paúl, Adoratrices, Carmelitas, Maristas, Virgen del Carmen, Hispania, Franciscanos, Narval y Miralmonte.

Las autoridades municipales aseguran que, con los medios materiales y humanos a su alcance (la plantilla de la Policía arrastra un déficit de setenta personas), resulta «materialmente imposible» poner coto a todas las irregularidades. Éstas continúan en los habituales 'puntos negros', aunque con menor intensidad, sobre todo en las horas de salida escalonada de escolares. No obstante, en la corporación advierten de que la labor de control y ordenación del tráfico es diaria, por lo que cualquiera que se salta las reglas se expone a ser sancionado.

Las fotografías dejan en evidencia la obstrucción de las vías, castigada hasta con 200 euros

En la Concejalía de Seguridad, que dirige Francisco Aznar, destacan que la decisión de avisar con antelación del paso del 'multacar' por cada centro, avisando a los directores de las escuelas y lanzando comunicados en la web municipal, busca sobre todo concienciar a las comunidades educativas sobre la necesidad de acatar las normas. No se trata solo de evitar atascos, que afectan al conjunto de los conductores -tanto padres como maestros y el resto de trabajadores de los centros-, sino también y en especial de prevenir situaciones de atropello para los niños.

Solo el primer día de campaña, el 20 de marzo, los funcionarios que dependen del subinspector jefe de la Policía Local, Eusebio Serna, dejaron constancia mediante fotografías de la existencia de diecinueve coches estacionados en doble y triple fila en el entorno del colegio San Vicente de Paúl. En las inmediaciones de la rambla de Benipila, los agentes hicieron varias pasadas, tanto por la mañana como por la tarde, para estrechar el cerco a quienes entorpecían la circulación por la rotonda, ocupaban la mediana y obligaban a los viandantes -padres, abuelos, maestros y niños con mochilas- a transitar en zig zag por los pasos de peatones.

En esa jornada inaugural, cuatro sanciones fueron puestas a las ocho de la mañana, ocho una hora después y siete a las dos de la tarde. Hasta el 27 de abril, los municipales fueron poniendo el foco en otros ocho colegios de la ciudad y de la periferia, donde la cifra de sanciones creció hasta superar con creces las trescientas. En el entorno de Adoratrices y Carmelitas, los controles iban orientados a garantizar la fluidez del tráfico y reducir el peligro de arrollamientos en vías tan transitadas como Ramón y Cajal, Jiménez de la Espada, Paseo de Alfonso XIII y Alameda de San Antón. Lo mismo ocurrió, posteriormente, en el ámbito de influencia de los centros Maristas y Virgen del Carmen, donde los 'tapones' de coches se repiten entre semana -aliviados por la presencia de agentes en los pasos de peatones- en el citado Paseo, así como en Esparta, Jacinto Benavente, Reina Victoria, Juan de la Cosa y Doctor Pérez Espejo.

Tras esta ruta intensiva por los centros de enseñanza del Ensanche, que incluyó también el Hispania y Franciscanos, los agentes acudieron al polígono residencial Santa Ana. Los vecinos venían reclamando mano dura con los infractores, que en no pocas ocasiones dejan aparcado el coche y tardan muchos minutos en llevar de la mano a los niños hasta sus clases. Y la temida imagen del 'multacar' asomó por los colegios Narval y Miralmonte.

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