El entorno de El Batel será remodelado para ahorrar en gastos de mantenimiento

Desperfectos en la explanada exterior del Auditorio El Batel, que está hecha con tablones de madera./Pablo Sánchez / AGM
Desperfectos en la explanada exterior del Auditorio El Batel, que está hecha con tablones de madera. / Pablo Sánchez / AGM

El Ayuntamiento quitará parte de los tablones de madera, para evitar tropezones y la costosa reparación de los desperfectos

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

Aparte de diseñar obras nuevas correspondientes a los Presupuestos Participativos de 2018 y al plan de barrios, y de reasfaltar calles con la calzada en mal estado, el concejal de Infraestructuras, Juan Pedro Torralba, prepara la ejecución de actuaciones en el entorno de las dos instalaciones más costosas llevadas a cabo por el Ayuntamiento en lo que va de siglo XXI. Una de ellas va encaminada a modificar la explanada de madera que rodea el Auditorio El Batel, y la otra supondrá acabar con los defectos constructivos de la Avenida Sebastián Feringán, que linda con el Palacio de Deportes. Sin embargo, en esta última no se incluirá el acabado de esa parte de la parcela, que quedó pendiente.

Torralba ha mantenido esta semana una reunión con técnicos del departamento de Infraestructuras, para buscar alternativas que permitan sustituir parte de los tablones de maderas que recubren el Muelle de Alfonso XII, en torno a El Batel. «Quizás quitemos las suficientes para delimitar unos itinerarios hechos con otros materiales más resistentes y menos costosos», explicó el edil. El motivo es que su mantenimiento y limpieza resultan complejos y caros y que la sustitución de las piezas que se rompen también es muy onerosa. Por no hablar de los problemas y las quejas de las personas que caminan por allí. «Meter un tacón por alguna de las rendijas puede llevar a tropezar de manera inevitable», reconoció el edil.

Auditorio
El problema
La explanada de madera de El Batel da problemas y su mantenimiento es caro.
La solución
Cambiar parte de la madera por otra superficie
La ejecución
En preparación.
Palacio de Deportes
El problema
La parte de la parcela que da a Sebastián Feringán ha quedado sin urbanizar
La solución
Reurbanizar. Canales del Taibilla no lo incluirá en su obra de subsanación de desperfectos en la avenida
La ejecución
Pendiente.
Camino del Sifón
El problema
La inundación en el paso a distinto nivel, bajo la vía del tren.
La solución
Rehacer los aliviaderos, pero no hay acuerdo con los dueños de terrenos colindantes
La ejecución
Pendiente.

Dar una solución supone afrontar un problema heredado del gobierno del PP, que invirtió casi medio millón de euros en esa explanada de madera. El gasto formaba parte del proyecto completo del Auditorio, pero los sobrecostes acumulados, que llevaron a triplicar sobradamente el presupuesto inicial -de 20 a 65 millones- llevaron a ejecutar el entorno aparte, para no incumplir la ley de contratos de la administración pública. La idea del arquitecto y director de la obra, José Selgas, era dar una fisonomía de pantalán o 'pier' portuario al entorno, concebido como réplica de un barco de contenedores.

El pacto con el Taibilla para acabar la obra de Sebastián Feringán deja fuera la zona del Palacio de Deportes Infraestructuras tampoco tendrá dinero este año para acabar con las inundaciones en el Camino del Sifón

Desde que fue inaugurado el Auditorio, el mantenimiento de toda la instalación le corresponde al Ayuntamiento. También la zona exterior, en la que con cierta asiduidad hay que reparar no solo las maderas sino también las sujeciones que lleva en la parte inferior. La explanada exterior del Auditorio apenas tiene otro uso que el de servir para el paseo. Solo una vez al año se utiliza para acoger un concierto multitudinario y gratuito: el de la Barra de la Mar de Músicas, que reúne a cientos de personas en una velada en el mes de julio. El avance de la programación de este año incluye también esa cita.

No hay fecha para la modificación del entorno del Batel. Al contrario que para la rectificación de las deficiencias de ejecución del proyecto de la Avenida Sebastián Feringán. Torralba pactó con la Mancomunidad de Canales del Taibilla mantener, este mes, una reunión para detallar cuáles son los problemas que quedaron sin subsanar hace dos años y medio y a los que hay que poner remedio ahora. Entre ellos no está, según admitió Torralba, acabar de urbanizar y ajardinar el sector de la parcela del Palacio de los Deportes que da a esa calle. A diferencia del resto del entorno de esta infraestructura, ese lateral no está terminado. La razón es que la coordinación entre la obra de Canales de Taibilla y la de la UTE Dragados y Emurtel, que construyó el edificio, brilló por su ausencia.

Dos obras millonarias

Este edificio es el segundo proyecto más costoso pagado por el Ayuntamiento, aunque en este caso fue con la colaboración de la Comunidad. También hubo un encarecimiento desde los 14 a los 21 millones. Y ni siquiera se ha conseguido abrir el complejo deportivo entero.

El pacto entre el Ayuntamiento y Canales del Taibilla para mejorar el alumbrado pasa por rediseñar la rotonda que comunica con la salida por la carretera nacional 332, ajardinar la mediana y revisar el asfaltado y el carril bici. La Administración local no tendrá que hacer ningún gasto, pero se compromete a aceptar la titularidad de la avenida en cuanto Canales del Taibilla cumpla con las modificaciones pactadas. El anterior alcalde, José López, se negó durante sus dos años de mandato a aceptar esa titularidad, porque consideró que la obra no cumplía con el proyecto que fue acordado entre el Ayuntamiento y el organismo estatal. Después de la salida de López del gobierno, el teniente de alcalde, Juan Pedro Torralba, se ha ocupado de llegar a un acuerdo en cuatro meses, para desbloquear la situación.

Torralba tiene pendiente otra rectificación del proyecto que. reconoció, no podrá hacer este año. Se trata de la obra para dotar de un sistema de evacuación de aguas al Camino del Sifón, en el tramo en el que pasa bajo la vía del tren. En 2017, López era el alcalde y asumió el compromiso de darle una pronta solución a los problemas de inundabilidad de esa zona. Sin embargo, no se avanzó, por falta de personal y de dinero.

El Camino del Sifón es una antigua carretera agrícola, construida por los propietarios de cultivos en la zona norte. Con el paso de los años, se ha convertido en la vía más directa de entrada de los habitantes de la zona norte de Los Dolores, Santa Ana y su polígono residencial hacia el centro de la ciudad. Su segundo tramo permite llegar también de manera directa al polígono industrial de Cabezo Beaza.

Los dueños de suelo en las lindes del camino llevan años pendientes de una negociación que nunca ha arrancado de verdad. La mejor solución, según ellos, es hacer una permuta de las cunetas que el Ayuntamiento necesita para evacuar el agua de lluvia por un pasillo de unos 300 metros de la antigua vía del tren, que podrían usar para el cultivo. Como alternativa, los regantes sugieren la conexión de las cunetas con la tubería de aguas residuales que pasa por allí mismo, camino de la Depuradora de Cabezo Beaza. Todo menos mantener la actual situación, en la que esa parte se inunda cada vez que llueve.

Un tramo de carretera en 2014

El renovado tramo del Camino del Sifón, desde el cruce con la carretera N-301, entre El Bohío y Santa Ana, hasta la rotonda de Las Tejeras, fue inaugurado el 2 de junio de 2014 por la que era alcaldesa Pilar Barreiro, del PP, sin la prometida regulación de los tres cruces con otros viales. Costó 500.000 euros y hubo que invertir 86.000 más para hacer la rotonda de Molino Derribao y regular las intersecciones con las carreteras de Santa Ana y El Bohío. Además, pronto se comprobó que subsistían dos problemas.

Uno es que la rotonda de acceso a Molino Derribao tiene problemas de visibilidad y de evacuación de lluvias por la diferencia de cota respecto a un terreno colindante con cuyo dueño no se llegó a un acuerdo. El otro es el de la inundabilidad del paso bajo la vía del tren.

Las empresas constructoras realizaron unos aliviaderos sin la autorización de los titulares de los terrenos colindantes y hubo que deshacer el trabajo. Y cada vez que llueve, vuelven las inundaciones.

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