Cuando el cuerpo empieza a temblar

Juan José Soria mira el historial de un paciente ingresado en el Hospital Santa Lucía. /: J. M. Rodríguez / AGM
Juan José Soria mira el historial de un paciente ingresado en el Hospital Santa Lucía. / : J. M. Rodríguez / AGM

Médicos del Santa Lucía alertan de que la mitad de los diagnósticos de párkinson se realizan en una fase avanzada de la enfermedad

ANTONIO LÓPEZCARTAGENA

Su movimiento es oscilatorio y rítmico; la rigidez de su cuerpo extrema; apenas se le escucha al hablar; su cara es inexpresiva; tiene continuos mareos; y anda corvado, con la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante. Los síntomas de una persona que padece párkinson, una enfermedad neurodegenerativa, crónica e invalidante que afecta al sistema nervioso central, así como a quienes velan por su bienestar, parecen, a veces, obvios a simple vista, pero en muchos casos pasan desapercibidos para el enfermo y sus familiares. Tanto es así que, los especialistas de la Unidad de Trastorno del Movimiento del Área de Salud de Cartagena, alertan de que más de la mitad de los diagnósticos se hacen ya en una fase muy avanzada.

Se trata de un trastorno cuyo número de pacientes crece cada año de manera proporcional al envejecimiento de la población, un factor este determinante, sobre todo, en Cartagena, cuya edad media es de las más altas de la Región. «En un futuro habrá que planificar un aumento de recursos progresivo, porque cada vez hay más personas con enfermedades neurodegenerativas», avisa el jefe de servicio, Juan José Soria.

Tratamiento farmacológico

La persona que llega a las consultas, ahora ubicadas en el Hospital Santa María del Rosell, lo hace remitida por su médico de cabecera, la mayoría de las veces porque tiene temblores, el signo más habitual, aunque entre un 20% y un 30% de los que piden ayuda no llegan con este síntoma, algo que provoca, en muchos casos, que el diagnóstico se retrase. Entonces, el médico hace una valoración y aplica unos criterios clínicos para evaluar si padece realmente la enfermedad. Se le hacen resonancias, pruebas de medicina nuclear y de respuestas a medicamentos, según este especialista.

A partir de ahí, cuando ya está definida, los facultativos aplican un tratamiento farmacológico, con el que los síntomas de la enfermedad son controlados. «Esta es la fase previa y se da entre los cinco y siete primeros años. Es conocida como luna de mil, porque el paciente lleva una calidad de vida buena», añade Soria.

El pasado 11 de abril se celebró el Día Mundial del Párkinson, la segunda enfermedad del tipo neurodegenerativa más frecuente, detrás del alzhéimer. Su prevalencia es de 150 casos por 100.000 habitantes. En la Región de Murcia hay alrededor de 3.500 afectados, según los cálculos del Servicio Murciano de Salud (SMS), aunque un 30% de los que la padecen aún no están diagnosticados, bien porque los síntomas no son visibles o porque no han acudido a un especialista. El porcentaje es aplicable también a Cartagena.

«En fases iniciales, los síntomas de la enfermedad son controlados adecuadamente con un tratamiento convencional, pero en fases más avanzadas, los pacientes pueden precisar tratamientos más especializados, como son la cirugía de estimulación cerebral profunda y los tratamientos de infusión continua de fármacos, con levadopa a través de sonda duodenal y con apomorfina subcutáneo», indica el especialista jefe de la unidad.

Los médicos alertan de que los síntomas pueden ser confundidos con otras enfermedades, aunque los del párkinson afectan al control de los movimientos, algo que provoca problemas, como temblor, lentitud, alteraciones del equilibrio y de la marcha, caídas y dificultad al tragar.

Además, otros son no motores, como depresión, dolor de las articulaciones, deterioro cognitivo y trastorno del sueño y urinarios, que de manera progresiva provocan un deterioro de la calidad de vida y de la independencia de los pacientes.

Uno de los tratamiento más eficaces que existente en una fase avanzada es la cirugía de estimulación cerebral profunda (ECP), que provoca beneficios para el paciente, aunque en muchos casos no está indicada. «Es necesario reanudar en la Región de Murcia este tipo de intervenciones, suspendidas desde hace ya casi dos años. Eso nos ha obligado a remitir a pacientes a otros centros de comunidades autónomas que sí las realizan», pide Juan José Soria.

La consulta está ubicada en el Rosell, pero en breve será trasladada al Santa Lucía, ya que es de una especialidad que precisa estar en contacto continuo con otras unidades médicas, para realizar mejor los diagnósticos y para aplicar más adelante los tratamientos precisos.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos