«Ser ciudad universitaria es cosa de todos»

Francisco Jiménez, en la Casa del Estudiante de la UPCT./Pablo Sánchez / AGM
Francisco Jiménez, en la Casa del Estudiante de la UPCT. / Pablo Sánchez / AGM
Francisco Jiménez González, Presidente del Consejo de Estudiantes de la UPCT

«Los alumnos tenemos mucho que aportar para dar más ambiente, pero también deben hacerlo el Ayuntamiento, los empresarios y la UPCT»

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

Combina la realización del Trabajo Fin de Grado en Arquitectura, con la dedicación al colectivo al que pertenece en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), donde es presidente del Consejo de Estudiantes por segundo mandato consecutivo. Y, por si fuera poco, a sus 24 años Francisco Joaquín Jiménez González es el presidente de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (Creup), asociación que da voz a nivel nacional e internacional a un millón de alumnos de 34 instituciones españolas. Reducir los costes de matrícula, aumentar el numero y la cuantía de las becas y fomentar Cartagena como gran ciudad universitaria son algunas de sus principales reivindicaciones.

- Los estudiantes acaban de disfrutar de las Fiestas de Bienvenida. ¿Qué acogida tuvieron?

- Muy buena. Por circunstancias, este año ha habido que retrasarla a principios de noviembre. Y aunque haya sido un poquito tarde e hiciera un poco de frío, nos aseguramos de tener a todos los estudiantes matriculados, incluso en másteres. Este curso andamos por los 6.000 alumnos. Este año, como novedad hemos incluido la visita a museos de la ciudad por un euro. Y tuvimos una convivencia en la explanada del campus de la Muralla del Mar, con música, y la ya tradicional fiesta de la paella gigante.

«Hay déficit de chicas y de vocaciones científicas. Hay que bajar el precio de las matrículas y subir las becas»

- En otras ciudades hay grandes conciertos al inicio del curso. ¿No falta en Cartagena más ambiente universitario, actividades con más tirón para toda la ciudad?

- Que Cartagena se convierta en una ciudad universitaria, en ese aspecto, es un proyecto de todos. Nosotros tenemos mucho que aportar y también deben hacerlo el Ayuntamiento, la Universidad y los empresarios: los restauradores del centro, todos esos bares de tapas son una parte muy importante. La organización de las fiestas patronales de cada centro universitario y la mayor presencia de estudiantes en el centro de la ciudad están contribuyendo a dar más animación a Cartagena. Hay materia prima para hacer realidad lo que los estudiantes tanto esperamos y aquello que puede beneficiar tanto a la ciudad.

- El aumento de la oferta y las ayudas para el alquiler de pisos es una vieja reivindicación.

- Sí. El tema del alquiler es importante. Desde el Consejo de Estudiantes, hace tres años hicimos una aplicación para acceder a una bolsa de pisos, para facilitar el acceso a los alumnos y dar facilidades a empresarios y arrendadores. Pero, al final, el gran reclamo son las actividades de ocio en el centro.

- ¿Qué echan de menos?

- Una actividad nocturna más favorecedora para los estudiantes. No estoy hablando de hacer, como otras ciudades, un botellódromo ni nada por el estilo. Pero sí que haya precios más ajustados a las posibilidades de los jóvenes, descuentos por tapa y bebida con el carné universitario, y ciertas medidas particulares que favorezcan a este colectivo, que es muy activo y que siempre está dispuesto a salir por el centro. Hay que tener en cuenta que nuestra capacidad adquisitiva es cada vez más reducida. Nosotros hemos trabajado en el pasado con la Concejalía de Juventud, y también ha habido contactos con COEC (Confederación de Organizaciones Empresariales de Cartagena y su Comarca), pero al final no llegaron a buen puerto, por diversas razones. Queda un largo camino y todo lo que se consiga dinamizará la propia Universidad.

- ¿No cree que el Consejo Social, donde hay delegados de distintas entidades y del que usted forma parte, debería implicarse más?

- Bueno, yo creo que hace falta realmente creerse que la ciudad puede ser universitaria. Los universitarios están, otra cosa es que salgan todas las semanas a la calle a tomarse algo. Hay que creérselo y fomentar actividades. Hay que cuidar más al estudiante. Es cuestión de voluntad.

- Y a nivel cultural, ¿por qué la participación escasea, incluso en las actividades organizadas por la propia Politécnica?

- En el departamento de Extensión Universitaria de la UPCT, y en el Consejo de Estudiantes, estamos quebrándonos la cabeza, porque muchas veces las actividades que se ofertan no tienen la acogida deseable por parte de los estudiantes. Pero es complicado. Los estudios técnicos exigen una dedicación muy grande y los compañeros, lamentablemente, tienen que seleccionar muy bien adónde acuden. La oferta es muy numerosa, pero falta masa crítica. En los estudios técnicos nos centramos demasiado en la realización de fórmulas y problemas.

- ¿Cuál es el perfil del alumno de la Politécnica de Cartagena?

- En torno a un 70% son chicos matriculados en grados de enseñanzas técnicas, de entre 18 y 25 años, naturales de Cartagena y de Murcia, y de renta media. Para conseguir estudiantes, nos lastra las malas conexiones, sobre todo por tren. Es muy complicado acceder desde provincias como Albacete y Almería. Nos vamos a varias horas de trayecto.

- La pérdida de alumnos prosigue. Ya hay un déficit de unos 2.000. ¿Qué diagnóstico hace y qué posibles soluciones ve?

- Hay varios factores. Se ve claramente que, desde 2012, la UPCT no ha sido una rara avis en el sistema universitario español, que ha perdido 100.000 estudiantes en cinco años. Aquí, hemos perdido unos mil. Seguimos movilizándonos contra la subida de los precios públicos, la reducción del importe de las becas y el endurecimiento de las condiciones de acceso a ellas y de renovación. Es muchísimo más complicado el simple hecho de estudiar en la Universidad. Las condiciones son mucho peores. Ahora estudia el que se lo puede permitir, lamentablemente.

- ¿Qué problemas específicos ve?

- Tenemos un déficit claro de chicas. Y aunque los titulados tengamos una empleabilidad altísima, las vocaciones tecnológicas son escasas. En general, si sabes que tienes que pagar una segunda o tercera matrícula, o arriesgarte a perder una beca, puedes elegir una carrera más sencilla.

- ¿Qué realidad económica afrontan los jóvenes y sus familias?

- La matrícula, con todo aprobado en el primer curso, es de unos mil euros. Pero lo habitual es que ronde los 1.700 euros. Las asignaturas suspensas no se incluyen en la beca. Y de la ayuda, que hace cinco años era de unos 2.500 euros para los estudiantes más necesitados, se ha reducido a unos 1.200 euros. La cuantía media de la beca por estudiante ha descendido un 25%.

- ¿Hay muchos casos de abandono de las carreras?

- Muchos estudiantes se ven obligados a compaginar las clases con un trabajo. Es muy difícil que una familia pueda pagar no solo la matrícula, sino también los gastos de manutención, alojamiento... y en muchas familias uno o más miembros no tiene trabajo. Estos alumnos optan por un régimen parcial, por matricularte de menos de 60 créditos por curso, por estudios a distancia... Lamentablemente, es así. Y eso sin contar con tener que devolver la beca, por haber aprobado menos del 50% de los créditos. Ya hay 500 los alumnos de la Región de Murcia, de ellos 120 en la UPCT, cuyas familias han adquirido una deuda con la hacienda pública, al tener que devolver esa beca.

- ¿A qué se debe?

- Hay compañeros que han tenido problemas familiares, de salud... son estudiantes muy buenos, pero han fallado un año y han tenido que devolver la beca. Otros son estudiantes a los que han dado la beca por su trayectoria en Bachillerato o Selectividad y que han tenido un primer curso complicado en la Universidad. Para paliar esta situación, la UPCT y la Universidad de Murcia (UMU) han tenido aumentado las becas propias. La situación es lamentable.

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